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Juan Carlos Rodríguez y Jonathan Nácar

Por un lapso de cuatro horas, la gobernabilidad de México descansará sobre los hombros de sólo 30 personas.

A este selecto grupo no pertenecen el presidente de la República, ni los integrantes del Gabinete de Seguridad, ni los representantes del Poder Judicial, ni los empresarios. Se trata de una plantilla de científicos y técnicos que el día de la jornada electoral se encerrarán a piedra y lodo para procesar los datos provenientes de los conteos rápidos.

Su misión: elaborar el informe que, por cadena nacional, dará a conocer el consejero presidente del Instituto Nacional Electoral (INE), Lorenzo Córdova, la noche del 1 de julio, con las primeras tendencias del voto en la elección presidencial.

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Simultáneamente, confeccionarán los reportes para las ocho elecciones de gobernador y la de jefe de gobierno de la Ciudad de México.

Es una labor crucial para la estabilidad del país. De la precisión de su trabajo depende que los ciudadanos tengan ese mismo día certeza sobre el sentido de las votaciones, que los contendientes no entren en una guerra de cifras en las que todos se proclamen vencedores, que los mercados internacionales tengan una señal de certidumbre, y que nadie se llame a sorpresas cuando termine el cómputo final.

Los elegidos para esa delicada encomienda son cuatro expertos de la UNAM, tres del ITAM y dos de la UAM, todos ellos acompañados de sus respectivos asistentes. También estarán dentro cuatro especialistas en soporte técnico y siete funcionarios del INE con conocimientos en cartografía electoral.

El capitán del equipo es René Miranda Jaimes, director ejecutivo del Registro Federal de Electores. Miranda será el responsable de que los datos que envíen los 12 mil asistentes electorales elegidos para la muestra lleguen correctamente a los servidores del Comité Técnico Asesor para los Conteos Rápidos (Cotecora).

También tiene la tarea de garantizar que los científicos realicen su trabajo sin contratiempos. Antes de entregarlo, el reporte final tendrá que llevar su firma.

En la elección presidencial de 2006, en la que competían Felipe Calderón Hinojosa por el PAN, Andrés Manuel López Obrador por el PRD y Roberto Madrazo Pintado por el PRI, la autoridad electoral decidió no dar a conocer las tendencias del conteo rápido, debido a lo cerrado de los resultados, lo que generó un clima de incertidumbre y abonó la polarización poselectoral.

Para los comicios de este año, los más grandes de la historia —se elegirán más de tres mil 500 cargos de elección popular—, Miranda asume que no se puede cometer el mismo error y que la autoridad electoral está obligada a informar con claridad, la misma noche de la jornada, las tendencias del sufragio. De ello depende, sostiene, la paz pública, la tranquilidad política y la estabilidad económica.  

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Confinados e incomunicados

Entre las 18:00 y las 22:00 horas del 1 de julio nadie podrá entrar ni salir del búnker donde sesionará el Comité Técnico Asesor. Es una oficina móvil que tiene seis metros de ancho por 15 de largo y estará a un costado del edificio “A” de la sede principal del INE, en la colonia Arenal Tepepan, en Tlalpan.

Es una espacio donde están prohibidos los televisores, los aparatos de radio o ver noticias por los dispositivos móviles. Antes de la encerrona, las 30 personajes que ingresen a esa burbuja deben despojarse de sus celulares.

Sólo dos personas tienen autorizado hacer llamadas al exterior, pero se harán desde teléfonos especiales que únicamente pueden marcar a números específicos. Pero nada más.

La oficina móvil estará dotada de aire acondicionado, tendrá servicio de alimentos, café, agua y refrescos. Cuenta incluso con dos baños, para evitar que los integrantes del comité tengan necesidad de abandonar el espacio.

Ese lugar también está equipado con un servidor diseñado especialmente para recibir la información que mandan los 300 distritos con los resultados electorales en las 12 mil casillas seleccionadas para la muestra. El cubículo rodante tendrá un tablero de control consistente en 11 monitores: uno que registrará el avance de la captura de datos para la muestra de la elección presidencial, ocho para las elecciones de gobernadores, otro para la CDMX y uno más para visualizar las tendencias del voto de cada candidato.

La posibilidad de un ataque cibernético es mínima, según confió René Miranda a este semanario. El flujo de información corre por una red privada, de tal suerte que ningún dato circula por internet ni se almacena en la “nube”. Además, el uso de los sistemas es tan efímero, que no da tiempo a posibles hackers de analizar la red e identificar posibles vulnerabilidades.

›El énfasis que se pone en el aislamiento del equipo de científicos no es ocioso. La idea es que el análisis de los reportes de las 12 mil casillas seleccionadas para enviar los resultados (7 mil 500 para la elección presidencial y otras 4 mil 500 distribuidas para los nueve procesos locales) no estén contaminados de ninguna influencia externa.

A las 20:00 horas del domingo 1 de julio, los medios de comunicación podrán emitir sus propios sondeos y es muy probable que para entonces ya haya candidatos que se proclaman ganadores.

Pero nada de eso tiene que llegar a oídos de los académicos, técnicos, funcionarios y asistentes que trabajarán a puerta cerrada. Su trabajo tiene que ser impoluto, apegados principios científicos y sin ninguna influencia del ruido que afuera estará a todo lo que da.

Ni el propio consejero presidente del Instituto Nacional Electoral tiene autoridad para irrumpir. Si algún funcionario externo o representante de partido quisiera entrar por la fuerza, el INE tiene autorizado sacar a esa persona de las instalaciones.

“Y no es un tema de desconfianza, ni hacia los académicos que colaboran con nosotros, ni hacia personal del INE, simplemente es una medida que tomamos para garantizar imparcialidad”, afirma Miranda en entrevista con ejecentral.

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Cadena blindada

La noche del sábado 30 de junio, minutos antes de la elección, en la sede del INE habrá un acto que ha sido poco divulgado, pero que es de la mayor relevancia. Ese día notarios públicos darán fe de la definición de la muestra en que se basarán los conteos rápidos. Nadie, hasta ese momento, sabrá qué casillas serán seleccionadas para enviar datos de manera veloz.

En una computadora totalmente nueva y sin ningún tipo de software se instalará la base de datos con las 157 mil casillas que serán instaladas en el territorio nacional el 1 de julio. A través de un proceso cibernético previamente aprobado por el Consejo General del INE se hará correr un programa que determinará cuáles son las 12 mil casillas seleccionadas para el conteo.

Una vez definida la muestra, la orden es que la información se copie en dos discos compactos. Uno de ellos será enviado a la Dirección Ejecutiva de Organización Electoral del INE, que tendrá la tarea de contactar a los vocales de los 300 distritos, desde donde se tramitará la instrucción al asistente electoral que al día siguiente informará quién ganó la elección en su casilla.

El segundo disco compacto es puesto a resguardo de la Secretaría Ejecutiva del INE como respaldo, en caso de que el primer disco se dañe o se extravíe. ¿Y la computadora utilizada? Esa laptop es reseteada y se guarda en una bóveda por si en el futuro fuera necesario revisarla para una eventual investigación.   

El día de la elección, los 12 mil capacitadores-asistentes seleccionados para la muestra ya saben que, al cierre de las casillas, tomarán nota de los resultados y que deben darse prisa para transmitirlos a su respectiva Junta Distrital. Cada capacitador-asistente cuenta con un código que lo habilita para transmitir información para el conteo rápido y la Junta Distrital cuenta con protocolos para identificar a ese asistente y tomar nota de los datos.

Mientras tanto, en el búnker de Tlalpan, los científicos estarán al pendiente de los monitores donde se reflejarán los datos que comenzarán a llegar a partir de las 6 de la tarde, y se actualizarán cada cinco minutos.

Los nueve expertos se organizarán en grupos de tres con el objetivo de que cada célula elabore un reporte sobre las tendencias del voto en la elección presidencial. Esta dinámica permitirá tener tres resultados sobre una misma muestra —obtenidos con distintas metodologías—, ejercicio que permite cotejar resultados, reduce posibilidades de error y facilita la calibración de los intervalos de votación.

El talento de los académicos se pondrá a prueba a partir de las 9 de la noche, pues tendrán que determinar —con el porcentaje de casillas disponible, con el grado de representatividad registrada hasta el momento y en función de los minutos restantes— si hay posibilidades de emitir un resultado y si se puede hacer con rangos que brinden certidumbre.

“No olvidemos que el objetivo de estos ejercicios es tener una foto fidedigna la misma noche de la elección”, sostiene René Miranda, timonel de la treintena confinada en su cubículo rodante. “Esto a veces se olvida, pero es de vital importancia: qué mejor garantía de que los votos se contarán bien que tener una fotografía con la cual cotejar los resultados finales; los datos deben coincidir y nos darán garantía de que no habrá posibilidad alguna de manipular la información”.

Miranda, ingeniero en Mecánica-Eléctrica por la UNAM, tiene más de 20 años de trabajo en el IFE/INE y conoce de cerca los procesos para la elaboración de herramientas como los conteos rápidos y los Programas de Resultados Electorales Preliminares (PREP). 

›En los comicios federales de 1997 fue subdirector de Comunicaciones del PREP y en 1999 fue nombrado director de Operaciones de la Unidad de Servicios de Informática. Durante los procesos electorales de 2006 y 2009 tuvo a su cargo la coordinación general del PREP y para 2012 estuvo al frente del conteo rápido.

Los conteos rápidos tienen un gran reto: deben ser muy certeros, deben ser muy oportunos y deben ser confiables. Esta foto es valiosísima, pues es la garantía de la imparcialidad y la legalidad del conteo de los votos”, agrega Miranda, quien informó que, para blindar aún más el conteo rápido, el Comité Técnico no tendrá acceso a la lista las casillas seleccionadas para la muestra.

El INE es un ancla de estabilidad política, económica y social del país, ha dicho Lorenzo Córdova. La conservación de ese prestigio depende, en buena medida, de la calidad con que se procesen los datos del conteo rápido. Y la calidad de ese documento está en manos del comité que comanda René Miranda.

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Los escenarios para el conteo

Para la jornada electoral del próximo 1 de julio el objetivo del INE es claro: dar resultados y no especular. En palabras del propio consejero presidente, Lorenzo Córdova Vianello, sobre el conteo rápido no se trata de “hacer futurismo”, por esa razón informó que ante cualquier escenario el INE está preparado con “una capacidad de respuesta, una capacidad de actuación prevista, planeada y no improvisada”.

Ante la posibilidad de que la decisión de los ciudadanos sea resolver una votación con márgenes holgados, Córdova sostuvo que el instituto está “preparado y listo”, no obstante, en caso de que el panorama de la votación sea cerrado si eventualmente éste se presentara también están capacitados. “El escenario de la impugnación no es un escenario sobre el que estemos especulando”.

Previo a la sesión extraordinaria del Consejo General del INE celebrada el pasado 11 de mayo, el consejero presidente reiteró el objetivo que la noche tras la elección se está planteando: “El Instituto Nacional Electoral se prepara para cualquier escenario y esa es una manera de inyectar certeza a las y los ciudadanos que el INE dará los resultados, sean cuales sean”.

“El INE, al filo de las once de la noche, hará públicos los datos que arroje el Conteo Rápido y ese es el compromiso del Instituto, en la lógica de generar certidumbre y estabilidad política. Lo demás, ¿qué escenario será el que se presentará en la noche de la elección? Eso lo van a decidir las y los ciudadanos”, abundó.

En voz de los propios consejeros electorales sobre los integrantes del Comité Técnico Asesor del Conteo Rápido, se trata de un grupo de científicos externos al INE, convocados para que a partir de la información de las hojas de resultados, la cual es “estadísticamente confiable para efectos de procesar los rangos de la votación” de cada contendiente, tanto para la elección presidencial como en las nueve gubernaturas en disputa.

No es una decisión discrecional la del Consejo General, es una decisión que tiene un respaldo científico. No es arbitrio, es ciencia, y son los científicos quienes respaldan esta solución los que plantean la viabilidad de la misma”, ha dicho Córdova.

Sobre la confiabilidad estadística, las estimaciones de una eventual diferencia de datos entre la hoja de operaciones y el acta de escrutinio y cómputo de las casillas con el posterior cómputo de votos mal depositados en las urnas, representa “una irrelevancia estadística”, refirió el consejero durante un discurso para dar a conocer los lineamientos del conteo rápido.

La selección de las 12 mil casillas que conforman la muestra representaitiva es un fenómeno aleatorio ajeno a las preferencias electorales y a la ubicación geográfica, por lo que no inciden en los valores máximos y mínimos para que se estimen para cada fuerza política en los conteos rápidos.

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