Simón Vargas

“Hago un llamado para que se busquen los modos para terminar con el narcotráfico que lo único que hace es sembrar muerte por doquier truncando tantas esperanzas y destruyendo tantas familias”

Papa Francisco

Desde la formación del Cártel de Guadalajara en los años 80 a manos de Miguel Ángel Gallardo Félix, Rafael Caro Quintero y Ernesto Fonseca Carrillo, el narcotráfico en México, desafortunadamente, comenzó un rápido crecimiento; ya que este Cártel se convirtió en el canal para que los narcotraficantes colombianos transportaran cocaína a Estados Unidos.

Casi 40 años después, el barco liderado por el crimen organizado ha sorteado casi todas las estrategias implementadas por los gobiernos federales, incluyendo la guerra contra el narcotráfico que durante los últimos 12 años día con día ha mantenido en las noticias enfrentamientos, colgados en puentes, secuestros, balaceras y desapariciones forzadas como hechos cotidianos en la crónica de la vida de los mexicanos.

Hoy los medios de comunicación, las series de televisión y el cine se han convertido en las sendas para representar historias donde los protagonistas son gente en busca de familiares desaparecidos; periodistas que no aceptaron un soborno por parte del crimen organizado y fueron asesinados; niños que quedaron huérfanos y han sido reclutados y utilizados como halcones; o incluso los propios narcotraficantes contando su versión de la historia.

De acuerdo a Insight Crime, Centro de Investigación del Crimen Organizado en  Latinoamérica y el Caribe, se destaca que México alberga las organizaciones criminales más grandes, sofisticadas y violentas del hemisferio occidental, añadiendo que la proximidad de nuestro país a Estados Unidos, las hace convertirse en un peligro regional, ya que sus redes se extienden desde Argentina hasta Canadá; es así como el narcotráfico no sólo daña el tejido social y pone en peligro a los mexicanos, sino que por su cercanía con Estados Unidos se ha transformado en un punto importante para el traspaso de droga a este país.

Por su parte, en la Evaluación Nacional de Amenaza de Drogas 2018, emitido por la Agencia de Control de Drogas (DEA, por sus siglas en inglés) menciona que “los cárteles mexicanos son la más grande amenaza criminal para Estados Unidos” ya que ningún otro grupo está en posición de desafiar el control del tráfico de drogas; en este mismo análisis se menciona que de los nueve cárteles identificados en México seis operan en el país vecino: El Cártel de Sinaloa, el Cártel Jalisco Nueva Generación (CJNG), el Cártel de Juárez, el Cártel del Golfo, el Cártel de los Zetas y el Cártel de Los Beltrán Leyva.

Y es que, mientras en nuestro país, la violencia originada por estos grupos criminales cobra la vida de miles de personas; en Estados Unidos, desde 2011, las sobredosis por el consumo de drogas se convirtieron en una de las principales causas de muerte, incluso por encima de los fallecimientos relacionados con armas de fuego, accidentes automovilísticos, suicidios y homicidios; en este informe, la DEA destaca que el Cartel de Sinaloa y el Cartel de Jalisco Nueva Generación, son la mayor amenaza criminal, ya que éstos son la principal fuente mayorista de estupefacientes para las pandillas locales responsables de la distribución a nivel de calle.

Estos grupos siguen teniendo el control de los diversos corredores de contrabando a lo largo de la frontera con Estados Unidos; de hecho, la DEA afirma que los cárteles continúan expandiendo su influencia criminal gracias a las alianzas que construyen y fortalecen con organizaciones asiáticas dedicadas al lavado de dinero.

Es así como el Cártel de Sinaloa, liderado por Ismael “el Mayo Zambada” luego de la recaptura de Joaquín “El Chapo” Guzmán, personaje que fue juzgado en una corte federal de Brooklyn; continúa siendo la organización más poderosa y la que cuenta con mayor expansión a nivel internacional, traficando y distribuyendo metanfetamina, cocaína, marihuana, heroína y fentanilo, manteniendo sus principales centros de actividad en Phoenix, Los Ángeles, Denver y Chicago.

Por otro lado, el Cártel Jalisco Nueva Generación es una de las organizaciones más jóvenes que ha logrado propagarse de manera exponencial, tanto en México como en Estados Unidos, lo anterior derivado de la violenta manera de actuar frente a sus rivales o ante las fuerzas de seguridad, es así como el CJNG ha logrado obtener centros de distribución en Los Ángeles, Nueva York, Chicago y Atlanta.

Los restantes cuatro cárteles no se quedan atrás, el Cártel de Juárez ha incrementado el cultivo de opio en Chihuahua; el Cártel del Golfo se ha enfocado en el tráfico de marihuana y cocaína, mientras que Los Zetas han visto disminuido su control y se han escindido en dos grupos, contando con distribución en Laredo, Dallas y Nueva Orleáns; por último, la organización de los Beltrán Leyva se dividió y trabaja de la mano con grupos como los Guerreros Unidos.

Hoy, el combate al narcotráfico es una preocupación compartida entre los dos países vecinos, es por ello que se debe trabajar en el fortalecimiento de la seguridad en la frontera; pero esta política no debe regirse por el aislacionismo; más bien debemos ser corresponsables para construir una agenda conjunta enfocada en el mejoramiento de los mecanismos de cooperación, de inteligencia y de intercambio de información para combatir las redes del crimen transnacional, que no sólo inciden en el riesgo de vulnerar la seguridad nacional, sino que tienen un impacto directo en la salud pública y en la fractura del tejido social.

*Analista en temas de Seguridad, Justicia, Política y Educación.

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