Foto: @rljunco

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Redacción ejecentral

Rosa Laura Junco, hija del principal directivo de la empresa de medios Grupo Reforma, compró una casa que era usada por la secta Nxivm, en Waterford, Míchigan, en celebraciones y rituales para su líder Keith Raniere.

En el juicio que se sigue al líder de esta organización, acusado de esclavizar a mujeres y marcarlas con un hierro en la piel, Lauren Salzman, testificó y ex miembro, narró que la mexicana formó parte de los esclavos reclutados por la organización.

Rosa Laura Junco compró una «casa de hermandad» para los miembros de primera línea en la ciudad de Waterford, cerca de Albany, menciona el diario estadounidense The New York Times.

En el inmueble, señala la testigo, miembros de Nxivm celebraron reuniones frecuentes, se desvestían para tomarse fotos desnudas en grupo y enviarlas a Raniere.

En ese misma casa, la secta planeaba construir una celda subterránea en el sótano; ese lugar incluiría una jaula en la que una persona que estaba dispuesta a «rendirse», en aras del crecimiento personal, podría estar cerrada durante horas o días o más, detalló Lauren Salzman Salzman.

En el juicio al líder del Nxivm, detenido en México el año pasado, las mexicanas Loreta Garza, Daniela Padilla, Camila Fernández y Mónica Durán fueron vinculadas con la organización que esclavizaba mujeres, al igual que Rosa Laura Junco. Todas ellas fueron señaladas como maestras del primer círculo de la agrupación Dominant Over Submissive (DOS) creado a fines de 2016.

En 2018, Frank Report también reveló que Rosa Laura, se convirtió en firmante de la cuenta bancaria de Pam Cafritz , una exmiembro del harem de Keith Raniere, arrestado en marzo de 2017 en Puerto Vallarta por tráfico sexual y trabajo forzado.

Miembros del grupo D.O.S.

En su testimonio, Lauren Salzman explicó que las mujeres que se unieron a la secta clandestina, llamada The Vow o D.O.S., hicieron compromisos secretos para convertirse en «esclavas» de por vida de Raniere.

Todas estaban obligadas a llamar al líder de Nxivm como «maestro» o «gran maestro», las que desobedecían eran sometidas a castigos sádicos que incluían ser azotados con una correa de cuero.

Los seguidores más leales solían humillar y subyugar a las mujeres, muchas de las cuales, según los fiscales, fueron obligadas a tener relaciones sexuales con Raniere.

La idea de la marca (en la piel) era conmemorar en nuestro cuerpo la promesa que hicimos», dijo Salzman.

En la estructura del DOS, quienes eran «maestra de primera línea», el rango más alto de la organización, fueron marcadas con una frase en latín que significa «Señor / Maestra de las Compañeras Obedientes».

Los ocho maestros de primera línea fueron reclutados por Raniere y los consideró sus esclavos. Cada uno de los ocho reclutó a sus propios esclavos, en grupos separados llamados linajes, y esos esclavos, a su vez, reclutaron a otros.EM

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