Foto: Vicenzo Pinto/AFP

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AFP

El papa Francisco pidió este jueves a los líderes de la Iglesia de todo el mundo que tomen «medidas concretas» contra la pederastia al abrir en el Vaticano una cumbre histórica sobre el fenómeno que sacude a la institución.

«El pueblo de Dios nos mira y se espera no obvias y simples condenas sino establecer medidas concretas y eficaces», instó el pontífice al hablar ante unos 200 líderes religiosos.

«Escuchemos el grito de los niños que piden justicia», clamó el papa al invitar a patriarcas, cardenales, arzobispos, obispos y superiores religiosos a encarar la «plaga de los abusos sexuales» cometidos por miembros de la Iglesia.

Se trata de la primera vez en la historia que los líderes de la Iglesia católica se reúnen a pedido del Papa para hablar de un crimen odioso, que ha minado la credibilidad de la institución en todos los continentes y que ha sido encubierto y negado durante décadas.

«Pido al Espíritu Santo que nos ayude en estos días a transformar ese mal en una oportunidad para tomar consciencia y como purificación», dijo.

La jornada se inició con un momento de oración seguido de un desgarrador video con los testimonios de 5 víctimas de los 5 continentes y las palabras de introducción del papa, cuyo pontificado se ha visto ensombrecido por la multiplicación de denuncias en Estados Unidos, Chile, Australia, España.

El pontífice latinoamericano desea cambiar la mentalidad de los obispos con un método muy jesuita, a través de tres días de debates, discursos, reuniones intercaladas con oraciones, pero sobre todo escuchando los conmovedores testimonios de víctimas de abusos sexuales.

«Nuestra comunidad debe saber que lo estamos haciendo seriamente. Vamos a ser los paladinos de su seguridad, la de sus hijos y sus jóvenes. Vamos a dar hasta la vida por el rebaño que nos han confiado», instó a los asistentes el arzobispo maltés Charles Scicluna, entre los mayores expertos sobre el tema y uno de los organizadores de la cumbre.

Desde que estallaron los primeros escándalos hace unos 35 años, la jerarquía de la Iglesia católica ha tomado una serie de medidas preventivas, adoptado leyes, pedido perdón y lanzado condenas, pero sin lograr que desaparezca la llamada «cultura del encubrimiento», es decir del silencio.

Medidas contundentes 

Las leyes canónicas reconocen un vínculo teológico, como el que se tiene con el padre, entre el obispo y sus sacerdotes, lo que representa un aspecto muy difícil de cambiar, explicó el alemán Hans Zollner al hablar de los principios que rigen a los más de 5 mil obispos con los que cuenta hoy en día la Iglesia católica.

«Nuestra falta de respuesta al sufrimiento de las víctimas, llegando a rechazarlas y a encubrir el escándalo para proteger a los autores y a la institución, ha dejado una profunda herida en nuestra relación con aquellos a quienes hemos sido enviados a servir», reconoció durante las labores el cardenal filipino Luis Antonio Tagle.

Es justamente el tema de la rendición de cuentas el que se abordará el viernes, mientras el sábado se hablará de la transparencia.

El discurso que pronunciará el papa el domingo como conclusión del encuentro genera muchas expectativas.

Pese a la mano dura prometida y a la introducción del delito contra menores al inicio del pontificado, Francisco no ha logrado en estos seis años el apoyo concreto de los episcopados para combatir la pederastia con armas judiciales civiles, con algunas excepciones.

Los organizadores de la cumbre esperan por ello que anuncie una serie de medidas a corto, mediano y largo plazo.

Medidas que para las víctimas y las organizaciones que los representan, no pueden esperar.

«Pedimos que se apliquen con rigor y rápido las leyes que existen. Que se entreguen esos criminales a la justicia civil. No sólo a los que abusan sino también a los que encubren», clamó el chileno Juan Carlos Cruz, una de las doce víctimas  de varias partes del mundo recibidas el miércoles en el Vaticano.

Por ello, paralelamente a la cumbre vaticana, han organizado una contra-cumbre en Roma con víctimas de todos los continentes que cuenta con el apoyo de organizaciones internacionales antipederastia como Snap y Eca, y que incluye conferencias, marchas y vigilias.

«El tiempo de las palabras ha pasado. Queremos actos concretos, ver aplicar medidas contundentes en pocas semanas», resumió el italiano Francesco Zanardi, de la Red L’Abuso.

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