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Jonathan Nácar

En 2020, la operación de organizaciones criminales trasnacionales, particularmente de cárteles mexicanos como el de Sinaloa y el Jalisco Nueva Generación (CJNG) se ubicaron entre las principales amenazas a la seguridad nacional de Estados Unidos, y por sus actividades es catalogado como un “desafío duradero”, para ese país.

El Departamento de Seguridad Nacional de ese país, analiza en su informe Evaluación de Amenazas Internacionales, las siete principales amenazas para su país que son: terrorista, cibernética, actividad de influencia extranjera, contra la seguridad económica, las organizaciones criminales transnacionales, la inmigración ilegal, y los desastres naturales.

Reto. El Departamento de Seguridad Nacional de Eu advirtió que las organizaciones criminales son “un desafío duradero”.

El análisis del órgano encargado de proteger a la nación estadounidense de ataques terroristas en coordinación con las agencias y cuerpos de defensa del país, considera que las organizaciones criminales transnacionales, entre ellas las que tienen sede en Sinaloa y las redes del Cártel Jalisco Nueva Generación (CJNG), como las de mayor contrabando de drogas transfronterizo hacia territorio estadounidense al dominar el tráfico de cocaína, heroína, fentanilo, y metanfetamina, representan una seria amenaza pues “desestabilizan a los países socios, disminuyen la confianza de los ciudadanos en la buena gobernanza, fomentan la corrupción y destruyen  la confianza en el sistema bancario.

›Contrarrestar las actividades malignas de estas organizaciones sigue siendo un desafío duradero para la seguridad de los Estados Unidos”, reconoce el informe.

Si bien la agencia estadounidense señala que el avance de la pandemia a causa de Covid-19 ha ralentizado el ritmo del narcotráfico, lamenta que tanto la amenaza de las drogas ilícitas, como de las tasas de sobredosis, de las cuales señala que en 2019 se registraron 71 mil decesos por esa causa, “persistirán a medida que los traficantes se adapten, y la composición de las drogas se vuelvan más potentes”, y se continúen distribuyendo narcóticos sintéticos como el fentanilo y metanfetamina, cuyo combate se ha reiterado, incluso por el propio presidente Donald Trump, como una de las principales prioridades.

Considerando la inmigración ilegal como otra de las principales amenazas, el Departamento de Seguridad Nacional también vinculan la participación de organizaciones criminales mexicanas en el “contrabando humano”, en el que los cárteles “juegan un papel influyente en tráfico de personas, que a menudo facilita la migración ilícita sobre y cerca de la frontera”, y que pese a la actual emergencia sanitaria los traficantes de personas “han continuado sus esfuerzos para facilitar el movimiento de migrantes en la mayor parte de sus rutas de operación”.

El informe advierte que dependerá de la duración y la gravedad de la pandemia de Covid-19 la cantidad de migrantes que llegarán a la frontera suroeste de Estados Unidos para el próximo año, pues también tendrá que ver el empuje tradicional y los factores de atracción derivados de las débiles condiciones económicas y políticas en la región. “Cambios climáticos estacionales, percepciones de inmigración y la aplicación de las políticas y medidas de México y Estados Unidos también darán forma a los patrones de migración”. 

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