Foto: Cuartoscuro

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Redacción ejecentral

Ya son algunos casos que se conocen sobre cómo funcionarios del gobierno, con tal de quedar bien, han comprado chocolates a los hijos del presidente Andrés Manuel López Obrador, y han obligado a subalternos a hacer lo mismo.

Le habíamos contado cómo su buen amigo, Francisco Garduño lo hizo en el Instituto Nacional de Migración, pero lo que no se sabía es que ya lo había hecho antes, cuando fue el encargado de los penales federales.

Resulta que el año pasado obligó al personal a comprar, a cada uno, una caja con 10 chocolates que se ofrecían en dos presentaciones, sólo que dependía del cargo a cómo se pagaba.

Dicen los que saben que los coordinadores debieron pagar 15 mil pesos por una caja con 10 barritas individuales de 70 gramos; los directores generales 10 mil; directores de área cinco mil, y subdirectores o jefes de departamento hicieron su “vaquita” y pagaron mil por la misma caja.

Nadie protestó entonces porque se trataba del nuevo gobierno, y mientras, don Francisco quedó muy bien porque les compraron más de 50 cajas. 

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