Compartir

Bet Birai Nieto

bnieto@ejecentral.com.mx

Al verles parecieran extraídos de una escena de la película de Los Olvidados de Luis Buñuel. Pero no, están allí, amontonados en las banquetas de Milán y Roma, en la colonia Juárez. Son un centenar de niños, mujeres y hombres otomíes que pacientes esperan recuperar algo de lo poco que tenían.

Entre los damnificados por el terremoto ellos podrían ocupar el peor de los lugares, porque son, históricamente, damnificados de la vida. Son descendientes del pueblo otomí Santiago Mexquititlán, Querétaro, y hace más de 20 años fundaron, sin regularización, su propia colonia dentro del casco de la vieja y señorial casona de la colonia Juárez, que por muchos años albergó a la embajada de España. Poco a poco creció la población a 60 chozas hechas de madera, cartón y plástico, además de un baño comunal.

Afuera del predio que el terremoto dejó inhabitable, en la delegación Cuauhtémoc, erigieron dos carpas de plástico blanco de 15 metros de largo cada una. Adentro hay camas y focos ahorradores, todo derivado de una donación, al igual que el baño portátil.

Quisieron volver a ocupar el inmueble, pero elementos de Protección Civil les han advertido que eso no puede ser. Los otomís son pacientes bajo la lluvia y el frío, dicen que esperarán a que “les resuelvan” y les otorguen ese terreno de la Juárez, que sienten suyo, sabiendo que no lo es.

"Queda prohibida la reproducción total o parcial de las obras y contenidos de esta publicación periódica, por cualquier medio o procedimiento, sin ello contar con la autorización previa, expresa y por escrito o licencia concedida por ESTRICTAMENTE DIGITAL S.C.; toda forma de reproducción no autorizada será objeto de las acciones y sanciones establecidas en la Ley Federal de Derecho de Autor, la Ley de la Protección de la Propiedad Industrial y el Código Penal Federal."
Derechos Reservados ©️, Estrictamente Digital S.C., 2022

Compartir