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Manuel Lino / Los Intangibles.com

Una de las afectaciones más graves e inesperadas que causa la enfermedad Covid-19 es lo que se ha llamado “hipoxia feliz” o “silenciosa”, en la que los niveles de oxígeno en sangre llegan a ser, de acuerdo con algunos expertos, “incompatibles con la vida” sin que el paciente experimente la sensación de asfixia que le permitiría darse cuenta. 

No sabíamos [cómo esto] era fisiológicamente posible”, dice Bela Suki, investigadora de la Boston University y coautora de una investigación, publicada en Nature Communications, que ofrece una explicación del fenómeno.

Los investigadores proponen que la hipoxia silenciosa probablemente es causada por una combinación de mecanismos biológicos que estarían ocurriendo simultáneamente en los pulmones. 

Por un lado, al dañar los pulmones, la infección hace que partes de ellos sean incapaces de funcionar correctamente e infundir oxígeno al torrente sanguíneo. Con otras infecciones, los vasos sanguíneos se contraen en las áreas dañadas, lo cual obliga a que la sangre fluya a través del tejido pulmonar que sí puede incorporar oxígeno.

Jacob Herrmann, investigador postdoctoral y autor principal del estudio, explicó en un comunicado que su modelo mostró que, para explicar los bajos niveles de oxigenación observados, el virus SARS-CoV-2 no sólo no está cerrando los vasos sanguíneos, sino que los está abriendo. 

Los autores encontraron que los pequeños coágulos que se forman por la presencia del coronavirus contribuyen en cierta medida, así como el balance entre el aire que entra a los pulmones y el flujo sanguíneo. Desafortunadamente, explica Suki, parece que cada paciente reacciona de forma particular a la Covid-19.

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