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Redacción ejecentral
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Imágenes tomadas de El Financiero

Tras el ascenso de manifestaciones protagonizadas por grupos anarquistas en el Distrito Federal, el PRI reforzó la seguridad de su sede para convertirla en un «búnker», al que se accede mediante un código de barras y después de registrar datos personales en la entrada. Tuvo un costó de un millón de y medio de pesos.

Información publicada por El Financiero, los trabajos de ‘remodelación’ que iniciaron en 2013, incluyen una caseta de vigilancia, torniquetes con dos lectores de tarjeta de proximidad, lectoras de código de barras y hasta botón de pánico.

Según la dirección de Recursos Materiales de ese partido, pagó un millón 402 mil 984.86 a dos empresas para mejorar la seguridad en el inmueble ubicado en Insurgentes Norte número 59.

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