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Bet Birai Nieto

Con el pseudónimo Dave Brennan, David Gómez Contreras ha escrito lo que él denomina su “primogénito”, a partir de sus vivencias por las plataformas de encuentros como Grindr, en un entorno astrológico, basado en 13 signos del zodiaco que marcan la pauta en el ritmo de las aventuras de Rodrigo Ciantoro, también llamado Ro, el personaje principal de Dicknidad.  Esta es la primera publicación de la editorial web independiente Aquelarre de tinta que apuesta por publicar voces literarias en las temáticas feministas y de la comunidad LGBTQ+.

Según Brennan, bajo un esquema diferente, la editorial busca que el proceso de publicación y escritura sea mucho más horizontal entre autores, editorial y lectores. Además, buscan que las obras publicadas no sean sólo de nicho, sino que las historias trasciendan las comunidades para abrir la tolerancia y difusión de este tipo de literatura.

De esta forma, apunta el autor, también se plantea otra manera de contar estas historias de manera natural, a través de la literatura para abrir canales de diálogo, tolerancia y entendimiento.

A través de 13 historias, cada una con un signo zodiacal distinto, incluyendo al Ofiuco, la decimotercera constelación ignorada por los astrólogos, según la maestra de Geografía del personaje principal, se va planteando de manera reiterada la interrogante “¿a cuántos orgasmos tenemos derecho en una vida?”.

Dave Brennan estuvo a punto de estudiar Geografía, pero acabó estudiando Medicina en la UNAM por tres años. Como Rodrigo Ciantoro, Dave está diagnosticado con trastorno de déficit de atención e hiperactividad (TDAH), pero no le gustó tomar ritalín, dice. 

Así, descubrió que veía a la Medicina más como pasatiempo, por lo que estudió Comunicación en la Universidad Iberoamericana, institución que le brindó la oportunidad de viajar de intercambio a Berlín y Ciudad del Cabo.

Ha participado como guionista, productor y director de varios cortometrajes, de estos, Levítico 11 ganó el premio como Mejor Cortometraje en el Festival Tamatán. También ha trabajado como redactor y escritor en diversos formatos de contenido, llevándolo al desarrollo de conceptos creativos para restaurantes. Actualmente es director de Marketing para tres empresas financieras y escribe para las revistas Thought Catalog y VOID, además de colaborar eventualmente para la industria de alimentos y bebidas en el colectivo Featuring Co.

¿En Dicknidad, cómo se viven las relaciones interpersonales ya con estas apps de ligue?

Me baso en la crítica humorística y eso convierte al libro en una sátira. Son ventanas a los encuentros y cómo surgen. Los puntos que están más a favor son los más visibles: conectan a las personas que no se conozcan y en la pandemia ha sido más fácil encontrar a una persona por la app que al salir de antro o de bar. Entre lo negativo destacaría que la vida digital nunca va a ser idéntica a la vida real. Nadie en las redes es 100% honesto sobre su vida. Las apps son superficiales y todo se basa en la imagen o en la foto, a ver quién tiene el cuerpo más de gimnasio, la cara más guapa. Esto no lleva a que el encuentro sexual no sea tan placentero. Si nos basamos en la superficialidad.

¿Cuál es la historia detrás de estos 13 relatos que conforman Dicknidad? ¿Cómo llegaste hasta aquí?

El año pasado estaba viviendo en Berlín, donde tuve un encuentro por Grindr con un chavito de Grecia, diferente a los demás; sí, único, pero que no me dejó un buen sabor de boca. Pasaron las semanas, en aquel entonces escribía para una revista de la Ciudad de México, pero un día me pidieron una historia sin importar el tema (…) la gente respondió muy bien. Pensé que aquí había un personaje de ficción que aprenda y madure con cada encuentro sexual; al final fueron 13 historias que están unidas por la astrología. Cada ligue es un signo zodiacal distinto. 

¿Pero si son 12 signos, por qué hay 13 historias?

Rodrigo Ciantoro, el personaje principal, vive entre la ciencia y el arte, aunque eso no le resta para estar interesado en la astrología. El zodiaco nos dice que son 13 constelaciones en el mismo espacio, pues ofiuco es una tercera constelación que  los astrólogos ignoran. Aquí tuve un lienzo en blanco para atribuirle ciertas características a este signo que es el que le corresponde al personaje principal.

¿Cómo escogiste nombrar a tu libro Dicknidad?

En la pandemia trabajé en una empresa en la que mi responsabilidad era ponerle nombre a los restaurantes, a eso se le denomina Naming. Así aprendí que un buen nombre debe tener distintas aristas para conectar con las personas sin importar si el producto es un libro, un restaurante o una canción. Para el libro tenía varios títulos, pero al momento de platicar con unos amigos, uno de ellos exclamó “Ten un poco de dignidad”; por el ruido y la pronunciación con acento anglosajón, la palabra se distorsionó y sonó “dicknidad”. Me puse a pensar qué tanto quedaría con el libro. Y si escribes sobre sexo o habrá gente que te diga “no tienes dignidad”, no tienes vergüenza al contar esto, a eso corresponde la primera línea del significado. La segunda tiene que ver con el epígrafe del libro, que es una frase del director de cine, Steven Spielberg: “Las películas realmente me ayudaron… me libraron de la vergüenza, de la culpa”. Él se refiere a su vergüenza de tener dislexia (…) yo, que tengo TDAH (trastorno por déficit de atención con hiperactividad), al igual que el protagonista del libro, me sentí identificado con esa bonita analogía, porque si a Spielberg el cine lo salvó de su dislexia, la literatura me va a salvar de mi TDAH. Así ligué la vergüenza con la dignidad con la que está escrito. Otra justificación recae en que la RAE no tiene interés en la comunidad ni en su lenguaje, no es un aliado, así que yo tampoco seré su aliado, por lo que el libro no está escrito 100% en español, porque hay palabras que se explican mejor en su idioma y de ahí que el título tenga una mitad en inglés.

¿Es una autobiografía?

Sí, es un libro que es ficción, pero con historias honestas basadas en mis experiencias, obviamente cambiándole el nombre a las personas. 

El tono relajado del texto en momentos evoca al Vampiro de la colonia Roma de Luis Zapata, pero ¿qué tanta inspiración de ese autor podemos encontrar en Dicknidad?

Tal vez fue una inspiración no pensada, porque la inspiración que tengo en Dicknidad viene al principio de la Generación Beat, con esa sensación de aventura y hambre de experiencia como la de Jack Keourac y Holden Caulfield. Otra inspiración está en El guardián en el centeno de David Sallinger, cuyo protagonista es muy irreverente, irónico y enojado con el mundo. 

¿En lo que llevamos de pandemia crees que habrá ocurrido más actividad en esta app?

Sí, totalmente. En México y Alemania, que es donde yo estaba trabajando por trabajo, sí se notó un incremento, en la pandemia no se nos quita lo calientes. (…) La gente tiene necesidades. 

Aquelarre de tinta, ha sido disruptiva con su propuesta editorial, ¿cómo surgió la colaboración entre ustedes?

Es una editorial que se viene en grande, es 100% feminista y LGBT. Di con ella a partir del grupo de Facebook LGTB Multitask y ahí me recomendaron, entre varios comments, Aquelarre de tinta. Después de cinco meses, para el mes del pride, junio, pudimos lanzar a nuestro primogénito.

Pareciera que hay un gran avance en temas LGBT en la sociedad, pero ¿cómo lo percibes? 

La sociedad va mucho más avanzada que la RAE. Sí sentía un poquito de
preocupación por pensar ‘va a salir este libro y la gente va a tacharme de pervertido o a la gente heteronormada no le va a interesar’. Pero me ha sorprendido la empatía de las personas, la curiosidad de las personas no LGBT que quieren leer sobre estas aventuras e informarse un poquito. Me gusta para donde vamos, aunque todavía falta mucho camino por recorrer. 

¿Hay una revolución en el mundo de las letras?

Ya el modelo de negocios en editoriales estaba muy desactualizado, comenzando con el porcentaje de regalías que le dan al autor. Se había estancado. En la editorial, donde trabajamos con un modelo mixto. Aquí cada quien pone de su parte con los mejores intereses en términos de producto, además de coincidir en contar historias honestas, hablar sin tapujos. 

La portada es muy familiar, por no mencionar que nos remite a las portadas de los libros de texto de la Secretaría de Educación Pública (SEP)

Es una parodia a los libros de la SEP. Este libro, además de ser autobiográfico es muy retador, pues además de retar a la RAE, también lo hace con la SEP, porque la educación sexual en México no es para nada satisfactoria, se queda en básica rayando a pobre. Es heteronormada  —es decir que asumen que todos los estudiantes son heterosexuales—, pero tampoco enseñan otras maneras de manifestación sexual, como el sexo gay o lésbico. Se agradecería tener educación de este estilo cuando estás aprendiendo sobre penes y vaginas en la escuela. A esto se une que (la SEP) es una institución que está desactualizada, además de ser machista. Por eso decidí tener esta portada: es una ventana honesta hacia los encuentros sexuales. 

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