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Bet Birai Nieto

Es descendiente de un linaje de actores y en la vida, pero especialmente para enfrentar la pandemia, decidió que la conmiseración no podía ser un rasgo de personalidad que lo definiera, así que Odin Dupeyrón replanteó su manera de trabajar sus contenidos a través del streaming y hasta añadió la venta de varios artículos como playeras o tazas.

Y sí, su trayectoria muestra que no puede mantenerse quieto. Ha escrito el best seller Y colorín colorado este cuento aún no se ha acabado, además de televisión y varias obras de teatro, entre las que destacan Lucas, Espíritus y Lo que se esconde detrás del espejo. Además, de manera ininterrumpida ha presentado el monólogo ¡A Vivir!, del que tuvo que hacer una pausa desde marzo de 2020 por la pandemia de Covid-19, en donde la gente se emocionaba y perdía la noción de la realidad y la ficción, y hasta lo confundía con un proyecto de coach de vida. 

Ahora está de regreso. El 3 de julio presentará de nuevo su famoso monólogo y la obra #Recalculando en el teatro Morelos de Toluca, en el estado de México. Ambas obras están cargadas de una divertida filosofía y de contenido personal, profundo y reflexivo.

¿Qué es lo que la mayoría de la gente suele pensar de ti y no es cierto?

Que soy coach, que quiero convencer a la gente, que le estoy vendiendo un curso, que le estoy vendiendo una manera de pensar. Me dicen algunos: ‘engañas a la gente para que piense como tú’ y yo digo ‘me vale madres que la gente piense como yo, a mí lo que me interesa es que la gente piense, nada más, que se cuestione’. La gente piensa que soy un coach de motivación y que le estoy vendiendo cómo vivir la vida, cuando es absolutamente lo contrario. 

No te dejamos de ver en la pandemia ¿cómo le hiciste para mantenerte vigente?

Como se pudo. Lo que salía lo hacíamos, tanto lives como streamings, llevar las lecturas de la obra. En redes sociales promocionar tazas y playeras… lo hicimos con las herramientas que teníamos para ese momento. Funcionó y la gente estaba ávida de ello.

Con estos altibajos que experimentamos en estos periodos guardados por los contagios de Covid ¿prepararás algún texto u obra de teatro que lo refleje?

Todavía no. Ahorita cualquier cosa que se escriba al respecto de manera permanente no tiene las bases tan sólidas. Tenemos que saber la manera en la que va a terminar de asentarse esta pandemia. Eventualmente escribiré algo al respecto. Todavía no, es muy pronto y no quiero sacar lo típico del encierro: ‘y sí estoy hasta el gorro, cansado y con estrés…’ 

¿Qué tan difícil ha sido regresar al teatro en un contexto de pandemia? 

Es difícil porque la gente tiene un poquito de miedo… entre que la economía, entre que la gente duda si cancelarán la obra el día en que compraron su boleto, porque ocurrieron muchas cancelaciones evidentemente de muchos eventos. Estamos volviendo a ganar la confianza de la gente, pero sí vamos a estar, sí vamos a cumplir, las cosas van bien; además, cada vez hay más gente. No te puedo decir que es una lucha terrible y que cómo se sufre. No. Pero fácil no está siendo.   

“Lo que tenemos por seguro es que si se siguen las reglas de sanitización como el uso de cubrebocas y si sigues las reglas, el riesgo es mínimo en el teatro porque tienes tu cubrebocas, el espacio es grande, como por ejemplo en el teatro Morelos de Toluca, con gran espacio y por ello sin altas concentraciones de Co2. Corres el riesgo en muchas otras partes que están abiertas. 

Se escucha que estos problemas los estás tomando con humor

Es que se debe de tomar con un poquito de humor. Así es la vida, así pasa. Estamos frustrados. ¿Y qué haces? La gente se queja esperando que alguien se la pague. Nadie te la va a pagar, así están las circunstancias. Incluso las malas decisiones que se hayan tomado en su momento así están. Quejarte no sirve de nada. Quéjate de que las cosas están mal y ya, pero no digas: ‘no voy a disfrutar la comida’ o ‘no voy a disfrutar el momento’ o ‘me voy a quedar en mi casa y voy a hacer berrinche’. Nomás te estás molestando a ti, no estás molestando a nadie más. Esto nos resta energía y salud.

¿De qué se trata  #Recalculando

Es un especial de comedia muy a mi estilo, es un tipo de stand up. En él hablo de cómo hay que recalcular en la vida, de cómo la vida te pone en ciertas situaciones en la que tienes que volver a retomar y darle vuelta. Ahorita esta (obra) le está pegando mucho a la gente por la pandemia y le está ayudando mucho. La gente me dice ‘¡qué bueno que vine a ver #Recalculando!, por que no sabía exactamente hacia donde moverme y ahorita que te oí hablar de esto, empiezo a ver el panorama mucho más claro’, que es lo que trata de hacer #Recalculando: clarificar un poco el panorama a la gente que se paraliza ante los cambios. 

Parece que descubriste una mina de oro con ¡A vivir!, ¿a qué le atribuyes tanto éxito? 

Son varias cosas. Tengo la fortuna de que me ha ido muy bien con ¡A vivir!, así como con el libro Y colorín colorado… (Y colorín colorado este cuento aún no se ha acabado), así como me ha ido bien con #Recalculando la siguen mucho. Sí tengo mis puntas de lanza que son ¡A vivir! y el libro que fue lo primero que se conoció… es mi Mickey Mouse de Disney, pero tengo la fortuna de que a la gente le gusta todo lo que hago en general.
Yo creo que se debe a que es honesto y a que la gente lo percibe como tal, que en los textos de las obras hay verdad, que las palabras están sucias de la tierrita, de las caídas; tienen raspones. Si tocas mis palabras sientes las heridas y huelen a sangre y saben a sal por las lágrimas y están llenas de ira. Entonces, yo creo que eso es lo que la gente percibe. 

“Una de las cosas que me dijeron alguna vez y que para mí fue un honor, fue cuando una mujer en una conferencia me gritó desde lejos: ‘Odín no dices nada nuevo, pero a ti sí te creo’. No estoy descubriendo el hilo negro ni nada, sólo que lo digo con toda honestidad desde quien soy”.

¿Cuál ha sido la experiencia más chistosa que te ha pasado en tus funciones?

En ¡A vivir!, cuando la gente todavía no me conocía, la gente pensaba que era real el testimonio, que yo era Marciano (el personaje). La gente se emociona, pregunta y participa en la obra. En #Recalculando, por ejemplo, la gente opina, ahí hay más chance todavía. Pero es muy chistoso ver como la gente se apasiona.  

¿Cuál ha sido una de las travesuras más comentadas hechas por ti durante tus funciones?

No tengo tantas. En ¡A vivir! estoy solito y no hay mucho con qué divertirme. Pero en Lucas, donde tengo otros actores, sí jugamos, nos hacemos caras, nos cambiamos cosas, nos hacemos bromas, pero respetando la obra, el contenido y al público los actores jugamos mucho en escena.  

¿Qué te agrada más? ¿trabajar solo en tus monólogos o en una obra con más actores en una puesta más grande?

Las dos me gustan mucho, pero si tuviera que elegir para siempre, sería actuar con más gente. A nadie le gusta estar solito, solito todo el tiempo. Ambas opciones son maravillosas. En ¡A vivir! llevo todo el peso, yo me encargo, soluciono, lo llevo, lo presento… es facilísimo. Con más actores implica que si la comida, que si esto, que si aquello, que si llegó tarde, que si se equivocó… todas esas cosas son más complicadas, pero tiene su disfrute platicar y convivir con más gente que no hacerlo. Ganas y pierdes en unas cosas u otras.

¿Qué personaje de teatro serviría para resumir tu personalidad? 

Hamlet, por ser cuestionador. Aunque en la tragedia griega hay un personaje llamado Antígona que rompe todas las reglas que tenían que seguir en ese entonces, como las usanzas de cómo enterrar a su hermano que había muerto en la guerra e ir rompiendo esas reglas porque le parecían absurdas. Ese personaje me gusta mucho también. Cuestiona lo establecido para que uno avance.

¿Cuál es el estado de ánimo que más te desagrada?

No sé si es un estado de ánimo, pero puede ser la autoconmiseración: ‘¿Por qué yo?, ¿por qué así?, ¿por qué en miércoles?, ¿por qué ahorita?, ¿por qué la vida?’.  Esas quejas, porque también hay otras quejas que son más genuinas: ‘no tengo teatro, no hay dinero y tal’; no es queja, es anécdota, así está y es la verdad, pero hay otra que tiene preguntas como ‘¿es que por qué, es injusto?…’ ese tipo de conmiseración me disgusta mucho.

¿Qué habilidad te gustaría perfeccionar para llegar a dominar totalmente?

Escribir con una técnica, que me siente y escriba. Yo soy más escritor de inspiración, cuando estoy inspirado puedo escribir un libro en 15 días, pero si no, me cuesta mucho trabajo, y hay escritores de oficio que tienen técnicas que dominan y pueden escribir muy bien.  

¿Qué es para ti la libertad?

Tener la vida entre tus manos y poder elegir, esta es la más grande de las libertades. No somos libres de nada, dependemos de otros, no existe la independencia absoluta. La independencia real es la multidependencia, cuando dependes de muchas otras cosas. Para ser plenamente libre debías nacer en un huevo, en otra parte, donde nadie te enseñe nada. Pero la libertad está en poder elegir en qué sí queremos y qué no queremos. 

¿Cuánto tiempo ha pasado desde que ocurrió algo de lo que te arrepientes profundamente?

Tengo mi editorial, he sido un artista independiente durante mucho tiempo y he vendido mis libros en mi editorial desde siempre. Llegó una editorial muy prestigiada a decir que quería internacionalizarme. Prometió llevarme a España y a Latinoamérica, y firmé un contrato con ellos del que me arrepiento profundamente porque no hicieron nada y se quedaron con todo el dinero durante cinco años. 

Un poco más sobre Odin

Su trabajo en el escenario no sólo ha definido al actor, entre ellos los miedos irracionales, recuerdos de la infancia y el humor.

¿Cuál es el juguete que te hizo más ilusión en tu infancia?

El robot 2xl, era un robot que le ponías un cassette de 8K, te hablaba, te preguntaba cosas y le apachurrabas los botones.

¿Cuándo te diste cuenta de que habías entrado en la adultez?

Me fui de casa a los 19 años, un poquito antes ya me había dado cuenta, pero me tardé en hacerme responsable de mí a los 22 años, ahí que fue que dije ‘ahora sí, completamente adulto’.

¿A qué le tienes un miedo irracional?

Antes tenía miedo a viajar, pero ya se me quitó; pero otro sería a las acciones irracionales que se imponen desde las religiones. 

Menciona a tres personas que más te inspiran 

Las personas que rompen paradigmas, por ejemplo Amado Nervo, Sócrates y Picasso.

¿Qué característica te gusta que esté presente en otras personas pero no en ti?

Ser menos empático.

¿Qué tipo de ropa no llevarías puesta en ningún caso?

Soy actor y me podría poner cualquier cosa para hacer un personaje, pero no haría uno que tuviera que salir en tanga o algo así, porque uno tiene respeto por el público.

¿Con qué tipo de personas jamás te has llevado bien?

La gente mustia, doble cara.

¿Cómo definirías tu tipo de sentido del humor?

Sarcástico, me encanta, soy sarcástico e irónico. La gente que me conoce no lo toma a mal. Soy lépero y saben que digo malas palabras.

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