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Bet Birai Nieto

La Navidad representa el momento más mágico de la infancia, cuando los adultos también regresan a su niñez. Pero en la Tradicional Pastorela Mexicana, también representa risas y anécdotas de todo tipo, dese una virgen embarazada, una abuelita perdiendo accidentalmente los pantalones o un actor perdiendo el habla frente a su exnovia aparecida. 

Al menos eso nos cuenta Rafael Pardo, quien celebra 35 años de esta puesta que fusiona tradición y teatro, que ha sorteado retos y adaptaciones; también ha ido evolucionando, pero mantiene su esencia familiar y festiva, y su productor, en la entrevista con ejecentral, cuenta anécdotas y juguetea con los pecados, las locuras y los sueños en torno a esta tradición mexicana 

Así, el espectáculo, lleno de luz y sonido, narra esta historia del bien y del mal, con bailes prehispánicos y versos de Sor Juana Inés de la Cruz y con los Reyes Magos interpretados por reconocidos actores, la Pastorela culmina con un hermoso nacimiento y una gran fiesta navideña en el Claustro del Instituto Cultural Helénico.

En estos años que llevas produciendo la Pastorela Mexicana, ¿cuál es la anécdota más inesperada que has presenciado? 

En 35 años he visto cómo se han enamorado actores, cómo se han casado, cómo se han divorciado, cómo se han vuelto a casar, cómo se han vuelto a divorciar; incluso he tenido vírgenes embarazadas, eso queda muy bien. Aquí viene una anécdota muy divertida. Teníamos una actriz, Yolanda Martínez, una típica abuelita al estilo Sara García, y en escena se le cayeron los calzones y los pantalones –a una mujer de 78 años– y yo pensé “trágame tierra”. Como magnífica actriz, lo resolvió de la misma forma y la gente no paró de reírse. En alguna ocasión, un actor había terminado con su novia y no sé cómo (la exnovia) se colgó de la malla para verlo –porque ya estábamos avisados que debíamos cuidarlo para que ella no pasara– pero pasó lo que tenía que pasar; al momento en que ella entró y se sentó enfrente, el actor comenzó a balbucear 10 minutos. Lo mejor es que todos le entendieron. Él no pudo hablar de los nervios, se pasmó; lo tuvimos que sacar y “desenclochar” para darle calma.  

“Otra más, te pondré en contexto: Cada año dependíamos de cada gobierno y nos otorgaban recursos, según lo que quisieran apoyar o no apoyar, pero un año no nos quisieron prestar el espacio, nomás porque era una cuestión de gobierno. En aquel entonces me habían hecho un trasplante, y recuperándome de la operación me trepé a una ambulancia con el suero puesto, con la silla de ruedas me fui a Antropología (instalaciones del Instituto Nacional de Antropología e Historia) y me planté hasta que me recibieran y me respondieran por qué me negaban el espacio. Lo recuerdo y pienso ‘qué responsabilidad la mía, qué barbaridad la mía, pero qué logro el mío’. Entre las inclemencias del tiempo y en un escenario al aire libre nos ha llovido a cántaros y con temperaturas bajas, lo que nos enseñó es que, si la gente con esas temperaturas no se movía con el agua, nosotros no dejábamos de dar función. Si la gente no se va, nosotros no nos paramos y nos seguimos”. 

¿Cómo convencerías a alguien que nunca ha visto una Pastorela a que vea tu montaje? 

Sería un reto, pero le diría: Yo te invito, no pagas nada, pero si no te diviertes y no la pasas bien, si no encuentras algo que te mueva y que te haga estar bien en esta fiesta navideña, te doy el equivalente a 10 boletos en efectivo.

¿Qué mensaje clave esperas que los asistentes se lleven al presenciar la Tradicional Pastorela Mexicana?  

Podemos hacer una reflexión del mundo en el que estamos viviendo y todo lo que nos falta para alcanzar un bienestar, que es la esperanza, que es un derecho que todos debemos tener. Además, hoy en día es tiempo de reír, de sonreír, de estar en familia, de compartir con los que quieres. Es tiempo de estar unidos y también de vivir la experiencia de Navidad con todo lo que envuelve este rito. La pastorela, puesto que su creación fue para evangelizar, ahora es otra cosa, es un bonito divertimento en una época muy mágica. ¿Por qué nos mueve tanto la Navidad? Porque la Navidad es de niños, y uno como adulto recuerda su infancia, la época más mágica de la vida.

Si pudieras agregar un personaje inusual en la pastorela, ¿quién sería y qué papel jugaría en la historia? 

La Pastorela simbólicamente cumple con casi todos los personajes que tendría que tener esa historia. La representación del mal por los pecados; la representación del Pueblo que va en busca de algo más, que es amor, finalmente, porque la esperanza y el amor van de la mano. Y luego tenemos también la otra parte, de los arcángeles, quienes no permiten que nosotros caigamos en tentación. ¿Qué otro elemento podríamos poner? Creo que está completa como está. Puedes adornarla, sí, pueden salir los Reyes Magos, sí; puedes hacer que se suban en un burrito, sí, puedes hacer que el Diablo Mayor sea un alebrije, sí. Pero quizá el personaje que faltaría, pero que afortunadamente sí está es el público que nos va a ver, porque en este momento forma parte de la comunión o del rito que implica ver una Pastorela. 

Si pudieras viajar en el tiempo y participar en una pastorela de cualquier época, ¿cuál elegirías? 

La pastorela es un género totalmente mexicano. De aquí se exportaron para otras naciones que ahora hacen Pastorelas, aunque muchas personas piensan que viene de España, pero no. La pastorela viene del siglo 14 ¡pero de Alemania! Por eso, me encantaría irme al siglo 14 en Alemania para ver cómo demonios hacían la representación de la Pastorela, que es la representación del nacimiento del Niño Jesús en el medievo. Y si me pongo más actual, me gustaría regresar a cuando era niño, muy niño, a las Pastorelas del señor Miguel Sabido en Tepotzotlán. Me gustaría volver a ser niño en Tepotzotlán o irme al siglo 14 a ver cómo se dan las Pastorelas en ese tiempo.  

¿Y si tu Pastorela fuera una mezcla de géneros cinematográficos, sería más como una comedia romántica o una épica de ciencia ficción?  

Con su distancia sería una épica de ciencia ficción, porque finalmente lo que cuenta la pastora pertenece más al mundo de la fantasía y la imaginación. No hay siete pecados capitales que se te aparezcan físicamente y entonces te quiero tentar y aparezca el arcángel San Miguel para que interrumpa y no puedas seguir tu camino. Tiene algo de ciencia ficción, pero también puede tener algo épico, porque finalmente es la conquista de los peregrinos –que representan al pueblo– por conseguir la gloria que está en los cielos, según dice la tradición cristiana. 

“Ahora, podría tener sus elementos de una historia romántica entre personajes, aunque sí es una gran historia de amor, de amor al prójimo, de servir al prójimo y de encontrar la Gloria”.  

Y si los siete pecados capitales de la Pastorela tuvieran una especie de club social, ¿cuál sería su lema y cuáles serían sus reglas?

No sería tan fácil juntarlos porque son tan egoístas que creen que ellos son lo primero y lo demás después. La gula pensará que lo más importante en la vida es comer; la lujuria pensará que lo más importante de la vida es el sexo. No creo que tenga mucha cabida en un club, porque cada quien va a ser va a querer ser el mejor. Cada quien formaría su propio club y lo que necesitaría serían buenos parroquianos que se acercaran para compartir su pecado. Y todos podrían compartir un lema que sería: “se vale todo”. 

Entre los siete pecados capitales que están representados por los demonios en escena, ¿cuál crees que sería el más divertido en una fiesta mexicana? 

Los más divertidos serían la gula y la lujuria porque no tienen llenadera. ¿Para qué queremos a un envidioso? ¿Para qué queremos un perezoso? ¿o para qué queremos a la soberbia, el que yo considero el peor de los pecados? Cuando creemos que somos más que los demás, cuando creemos que nos merecemos todo y todos los demás están como súbditos, cuando se sube la soberbia, vienen las guerras y viene el hambre. 

Si la Pastorela fuera una receta de cocina, ¿cuáles serían sus ingredientes principales? 

Como ingredientes estarían la lucha, es decir, el encuentro entre el bien y el mal, pero aderezado con música mexicana, música de nuestras raíces, de los diferentes estados de la república que tienen sones maravillosos sobre la Navidad, sobre los pecados, sobre la vida. También le pondríamos a las estrellas de la Pastorela: La Virgen, San José y, por supuesto, con el encuentro con el Niñito Jesús, que es el punto de esperanza y amor. Si lo aderezamos un poquito más, le podemos poner un poco de caña, manzanas, cacahuates, jícamas, tejocotes, colación, unos tamalitos, un atolito y así nos la podríamos pasar aderezando para que quedara suculenta la receta de la Pastorela mexicana. 

Si pudieras invitar a tres celebridades vivas o históricas, ¿quiénes serían? 

Me traería de Diablo a Al Pacino; me traería de Ángel a Robert de Niro; entre ellos dos no necesitaríamos muchas cosas más; con ellos tendríamos un reparto para divertirnos bastantito.  

¿No te parece que esa Pastorela, dado el género con el que generalmente se les asocia a esos actores, tendría unos tintes un tanto gansteriles?  

Se les asocia, pero finalmente son magníficos actores y ¡claro que sí! La lucha del Diablo contra el Ángel es una cuestión gangsteril, es la lucha del policía contra el malhechor. Los buenos contra los malos. Así es la Pastorela, no hay medias tintas, ni maniqueísmos. No metí a ningún personaje político porque no voy a echar a perder la Pastorela. 

Y si los Reyes Magos fueran influencers, ¿qué productos estarían promocionando en sus diferentes redes sociales?  

Como buenos comerciantes que debieron ser. Vamos a la tradición popular, aunque la parte litúrgica nos indica que eran procedentes de Asia, no de África ni de Europa ni Medio Oriente. Sería muy fácil pensar en qué es lo que venden hoy en día o lo que ofrecen estos países, pero me queda clarísimo que no se dedicaban al comercio de drogas ni de cocaína ni de fentanilo. Tendrían una mente más crecida y amplia para identificar las necesidades del ser humano y traen bondades, y si decidieron llevarle regalos a un dios, ¿qué nos podrían regalar a nosotros? 

Sabemos que la Pastorela incluye música en vivo, pero ¿qué canción no podría faltar en una banda sonora de esta representación? 

El arrullo al Niño Jesús. Primero está la maternidad de una madre que da amor al mundo, que da la esperanza, que da el bienestar; si ese momento tan sublime lo acompañas con la ternura de un arrullo a ese pequeño que está naciendo con todos esos dones, lo vuelves un momento mágico. Ese es el momento culminante y recogedor de una Pastorela. Nuestro propósito no es evangelizar, sino seguir con una tradición que es netamente mexicana con todo lo que eso implica, y eso incluye esta parte de fe. No solamente están arrullando al amor y a la esperanza, se están arrullando a ellos mismos, por el solo hecho de estar vivos, estar con bien y estar con vida. 

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