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Jonathan Nácar

El exfiscal Édgar Veytia Cambero está desesperado y abrió en Estados Unidos una caja de pandora. Y es de esta forma que se ha convertido en el testigo perfecto para usar y así acusar a funcionarios, exfuncionarios, políticos, empresarios y narcotraficantes mexicanos, como si lo hubiera atestiguado todo, pero en realidad no coincide sus afirmaciones con los hechos.

Por ahora, la última oferta que El Diablo —como solían identificar los capos a Veytia—, ha hecho a las autoridades de Estados Unidos es revelar, por primera vez, la red de complicidades entre narcotraficantes y operadores del Cártel del Pacífico, ligados a Joaquín Guzmán El Chapo y funcionarios corruptos en México, les ha dicho. Información que por años han buscado las agencias de seguridad estadounidense, que presumen que dicha organización criminal tiene un flujo multimilloniario en el que participan personajes de los más altos niveles en la política y la iniciativa privada, pero que nunca han podido probar.

Y justo en esa negociación se encuentran, porque Edgar Veytia quiere que lo cambien de prisión y le reduzcan significativamente su condena de 20 años.

Hasta ahora los estadounidenses le creen todo. Y el exfiscal, que estaba aliado con el Cártel de los hermanos Beltrán Leyva, les ha contado que conoció a los principales capos, tanto del Pacífico como del Cártel Jalisco Nueva Generación. 

Veytia Cambero ya fue utilizado por la Administración de Control de Drogas (DEA por sus siglas en inglés) para iniciar la investigación denominada Operación Padrino, que derivó en la acusación y detención del exsecretario de la Defensa, el general Salvador Cienfuegos Zepeda. Pero para sostener su acusación, falló en fechas y nombres, y sugirió hechos poco verosímiles.

Y para atraer más la atención de las agencias estadounidenses, añadió una decena de nombres de otros exmandos militares y navale como personajes corruptos, sólo que precisamente son funcionarios que combatieron a los grupos criminales.

Al menos en su declaración Veytia es incapaz de ofrecer detalles sobre los supuestos sobornos que habrían recibido esos personajes.

“Debido a mi cargo anterior como fiscal general de Nayarit, tenía información significativa sobre las actividades de tráfico de drogas y lavado de activos de Joaquín Chapo Guzmán. Desde 2011 hasta la fecha de mi arresto, mi oficina tuvo una investigación criminal abierta sobre el señor Guzmán en Nayarit. En dos ocasiones distintas, el Sr. Guzmán intentó que me asesinaran”, declaró Édgar Veytia ante el Tribunal de Distrito de Estados Unidos para el Distrito Este de Nueva York, del 21 de septiembre de 2020.

10 millones de pesos ofreció Nemesio Oseguera El Mencho al entonces fiscal Veytia para que trabajara con el CJNG y así “controlar” Nayarit.

Apenas el 6 de julio de este año, Veytia ratificó esa declaración y acuso a su antiguo abogado Jeffrey Lichtman, quien también fue defensor de El Chapo Guzmán, de haber impedido que siguiera revelando información sobre las componendas entre los integrantes del Cártel del Pacífico y funcionarios de gobierno, la cual a decir de Veytia incluye “información detallada sobre las operaciones del señor Guzmán en Nayarit, incluida la forma en que movía narcóticos a través del estado, y también las cantidades que movía”. 

De acuerdo con las declaraciones del exfiscal encarcelado en la penitenciaría federal de Marion en Williamson, Illinois, a las que ejecentral tuvo acceso, la información con la que asegura contar Édgar Veytia forma parte de las más de 150 horas que implicaron al menos 11 encuentros que mantuvo tras su arresto con fiscales y agentes estadounidenses para proveerlos de información “sobre narcotraficantes y funcionarios gubernamentales corruptos en México”, la mayoría de las cuales se llevaron a cabo sin la presencia de su entonces abogado Lichtman, según Veytia. 

Sin embargo, hasta ahora ninguna de sus afirmaciones ha servido en algún juicio criminal.

Información ¿“innecesaria”?

Desde su declaración de septiembre de 2020 ante la jueza de distrito de los Estados Unidos Carol Bagley Amon, Veytia Cambero reiteró contar con información detallada sobre las “muchas” personas que habrían sido asesinadas por órdenes del exlíder del cártel de Sinaloa; así como los nombres y la ubicación de quienes se encargan de lavar el dinero de la droga que se traficaba en la entidad. Pero su entonces abogado bloqueó toda posibilidad de negociar a cambio de que diera información. 

Con este señalamiento al litigante estadounidense, el que fuera el fiscal más poderoso de Nayarit, lo está acusando de mala práctica profesional.

“El 4 de enero de 2019 me declaré culpable ante este honorable tribunal. Durante la audiencia, este honorable tribunal le preguntó al gobierno cómo iban a establecer un lugar para el cargo del cual me declaraba culpable. En respuesta, el Sr. Lichtman le dijo a este tribunal que renunciaría al lugar, me dijo que dijera que sí, lo cual hice. Sin embargo, no entendí la importancia de este problema porque él nunca lo había planteado antes de esa instancia”, señaló Veytia ante el Tribunal al solicitar la revisión de su caso para mantenerlo abierto y buscar algún tipo de beneficio como la reducción de su condena a partir de la información que pudiera proporcionar a las autoridades de ese país. 

Incluso el exfiscal aseguró que a partir del conocimiento sobre las operaciones de Guzmán Loera y sus colaboradores, incluyendo a funcionarios o exfuncionarios, se había ofrecido a testiguar en el juicio del capo. Sin embargo, señaló que Jeffrey Lichtman, aún como su abogado defensor le impidió dar más información.

“Inicialmente le di al gobierno (de Estados Unidos) alguna información sobre el señor Guzmán. Sin embargo, el Sr. Lichtman me dijo que dejara de proporcionar información al gobierno sobre las actividades del Sr. Guzmán. También le dije al Sr. Lichtman que estaba dispuesto a testificar en el juicio del Sr. Guzmán, pero me dijo que no se lo dijera al gobierno porque era ‘innecesario’”, sostuvo Veytia. 

Las especulaciones del exfiscal de Nayarit entorno a dicho impedimento por parte de quien también encabeza la defensa legal de Emma Coronel, esposa de El Chapo Guzmán cuya audiencia de sentencia está prevista para realizarse en octubre próximo, dejaron entrever que ante el hecho que Édgar Veytia siguiera difundiendo información afectaría los intereses no sólo del capo sino del jurista, de quien después Veytia confirmó que mantenía contacto con Guzmán Loera y que finalmente lo contrató para representarlo ante el Tribunal del Distrito Este de Nueva York, donde también se radicó la acusación en su contra. 

“Creo que el Sr. Lichtman me dijo que no divulgara la información que tenía sobre las actividades delictivas del Sr. Guzmán para proteger los intereses del Sr. Guzmán y los suyos propios. Juro y afirmo que lo anterior es verdadero a mi leal saber y entender bajo pena de perjurio”, subraya Veytia en su declaración fechada el 21 de septiembre pasado. 

Fue en septiembre de 2018, cuando el propio Jeffrey Lichtman descartó públicamente en el marco de una audiencia de Guzmán Loera que hubiera algún conflicto de interés por el hecho de acreditarse como abogado defensor del fiscal Veytia y El Chapo de quien incluso se descartó como su abogado, al grado de declarar que: “absolutamente cero, yo no podría ser el abogado del señor Guzmán y del señor Veytia si ese fuera el caso, el gobierno nunca ha sugerido que exista ningún conflicto de intereses”.

Édgar Veytia participaba directamente en la contratación de policías para mantener a jefes específicos a los que confiaba, “las cosas malas”. 

Una posibilidad que fue evidenciada por el fiscal Veytia, pues en su declaración señaló que al poco tiempo después de que había contratado a Lichtman, el abogado quien le confió “que estaba negociando para representar a un ‘pez gordo’, aunque no le compartió de la persona, Veytia confirmó después que se trataba del otrora líder del Cártel del Pacífico. 

En su declaración del 6 de julio pasado, Édgar Veytia señaló que tras haber hecho una investigación y haberlo discutido con su nuevo abogado, considera que si el abogado Lichtman le hubiera explicado la posibilidad de que su caso podría haber sido transferido a cualquier tribunal de San Diego u otro lado por el tema de la jurisdicción; no obstante, reconoció que por haber confiado “totalmente en el consejo y la orientación del Sr. Lichtman”, terminó por decir que sí cuando el juez cuestionó si renunciaba al lugar de su jurisdicción para llevar su caso. 

En su testimonio, Édgar Veytia no reconoce claramente su responsabilidad en algún acto de corrupción, ni tampoco incluye las acusaciones que existen en su contra en México, y que lo señalan como autor de desapariciones forzadas y varias decenas de crímenes, además de las operaciones que llevó a cabo para los Beltrán Leyva.

›Pero eso sí, acusó de corrupción a prácticamente todo el gabinete de su amigo y exjefe el exgobernador Roberto Sandoval, incluyendo a sus colaboradores cercanos, jefes de policía y otros funcionarios como Jorge Soltero, quien fue el director de procesos judiciales y de quien asegura se encargó de los acuerdos con jueces, o Pavel Valdez, exdirector de averiguaciones previas y exdirector del penal de Tepic a señala como la persona que liberaba a quien se le ordenaba. 

La lista que Édgar Veytia regaló a los estadonundienses de personajes que supuestamente recibieron sobornos, pero contra quienes no precisa hechos concretos, ni ofrece documentos o cualquier otra prueba, incluye, por ejemplo, a Miguel Ángel Navarro Quintero, excandidato de Morena a la gubernatura de Nayarit y a Héctor Javier Santana García, excandidato por el mismo partido a la alcaldía  de Bahía de Banderas, a quienes El Diablo aseguró haber beneficiado con dinero para sus respectivas campañas.

Estos y otra lista de nombres más los dio a agentes de la DEA, así como del Buró Federal de Investigaciones (FBI por sus siglas en inglés). Conocedor desde las entrañas de la administración de Sandoval Castañeda y él como su fiscal general, reconoció ante agentes estadounidenses que “había demasiada corrupción en las regiones montañosas del norte (de Nayarit), debido a que El H2 estaba corrompiendo a todos los políticos dándoles dinero”. 

El fiscal acusado de conspiración para manufacturar, importar y distribuir heroína, cocaína, metanfetaminas y marihuana hacía Estados Unidos, les aseguró a los investigadores que “aproximadamente la mitad del gobierno de Nayarit se había involucrado con los cárteles y muchos de ellos eran amigos”. 

De derecha a izquierda, el exgobernador de Nayarit, Roberto Sandoval; el extitular de PGR, Jesús Murillo Karam, y el exfiscal de Nayarit, Édgar Veytia. Foto: @Lic.EdgarVeytia 

A partir de esos vínculos e información que de primera mano conoció en Nayarit y ocupó para su beneficio, pues aseguró que entre los sobornos que recibió a lo largo de gestión se incluyeron además de grandes sumas de dinero en efectivo, también le regalaban joyas, lujosas propiedades, autos que después solía revender para obtener ganancias. 

Muestra de esta constante capacidad corruptora fue que aseguró que “cada año, los agentes de policía, pagados por El H2, recogían su dinero y compraban un reloj a Veytia. En una ocasión, el CJNG envió dos millones de pesos a Veytia. Hace diez meses, Veytia recibió un reloj y 10 mil dólares”, señalan los documentos del FBI y la DEA basados en las declaraciones de Veytia. 

Las declaraciones del exfiscal de Nayarit lo que sí confirman es que durante casi una década que duró su gestión, se convirtió en cómplice del crimen organizado, poniendo a su servicio los cuerpos de seguridad de la entidad. 

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