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Tomás de la Rosa

Superhéroes contagiados

Además de los 12.5 millones de desempleados que generó la declaratoria de emergencia sanitaria por el coronavirus, miles o quizá millones de trabajadores sufrieron una reducción en su salario. En ese escenario estuvo Juan Ángel, un destacado diseñador gráfico que debió enfrentar varias deudas. Para evitar problemas legales, echó mano de su preciada colección de superhéroes, pero tres meses después “otro virus” lo obligó a dejar de venderlos.

“Nos mandaron a casa a trabajar y nos recortaron 30% el sueldo. Por mis compromisos, pensé pedir un préstamo al banco (un crédito personal a través de la tarjeta de crédito), pero la incertidumbre de perder el trabajo me frenó. Así que con el dolor de mi corazón, decidí empezar a vender mis superhéroes en Mercado Libre”, relató Juan Ángel.

Su colección, comentó, era basta con personajes como El hombre Araña, Capitán América, Hulk, Iron Man, Venon, Octopus, Thor, entre otras creaciones de Marvel Entertainment, propiedad de The Walt Disney Company. Además de Superman, la Mujer Maravilla, Batman, Linterna Verde, entre otros propiedad de WarnerMedia (antes Time Warner) y que a su vez es propiedad de la telefónica AT&T, la también propietaria de DirecTV.

Los productos vendidos, en su empaque original, tuvieron buena aceptación entre los compradores de la plataforma de comercio electrónico Mercado Libre, empresa argentina con operación en 18 países y con un valor bursátil de 60 mil 440 millones de dólares. La compañía podría reportar ventas a Wall Street por más de mil millones de dólares durante el tercer trimestre, 67% más respecto a lo facturado en el mismo periodo de 2019.

Juan Ángel, comentó que mensualmente quedaban en sus manos unos tres mil 500 pesos, con lo cual cubría sus compromisos financieros. Pero no todo fue miel sobre hojuelas y tuvo que abandonar el negocio.

“A partir de que entró en vigor el nuevo impuesto a la venta en plataformas (en junio), todavía vendí dos piezas. Ahí vi que entre impuestos (a la Secretaría de Hacienda) y las comisiones a Mercado Libre, me estaban descontando 40% del precio de venta. Finalmente ya no fue negocio”, comentó.

Desde junio, las plataformas de comercio electrónico deben retener a los vendedores una parte del ISR e IVA. “Por la tabla (progresiva en función del precio), para ganar un 10%, tenía que subir 60% el precio del producto, y eso la gente no lo pagará. Con esa medida, el gobierno fomentó la informalidad porque ahora usan Facebook y afectó a la economía formal de empresas de paquetería, empresas que producen productos para el embalaje”, indicó.

Logró soportar el mal tiempo, hasta que en junio la empresa donde labora, se logró reactivar y llamó a sus empleados a trabajar en la oficina y restableció la paga al 100%, eso le salvó de la quiebra.

8.4 por ciento de 12 millones de personas que al inicio de la pandemia de Covid-19 perdieron su trabajo, lo recuperaron.

Economista, tamales y Covid-19

El confinamiento por la pandemia acabó de forma fulminante con un negocio de tamales, una cocina industrial que venía cubriendo los requisitos para enviar el producto fuera de México. El cierre fue fulminante, los dueños cerraron y se fueron. Decenas de empleos directos e indirectos se perdieron, de algunos era el único sostén de la familia.

Pero como dice Sandra Guevara, economista formada profesionalmente en Nacional Financiera (Nafin), en “tiempos de crisis, son tiempos de oportunidades” y así, con otro socio compraron sólo los fierros (activos). Las recetas secretas de los tamales fueron rescatadas al ubicar y recontratar a la “mayora”, la alquimista de esa cocina artesanal.

Sandra Guevara, acostumbrada a impulsar micro y pequeñas empresas desde la banca de desarrollo del gobierno federal, ya tenían frente de ellos un negocio millonario, pero sin cartera de clientes ni de proveedores y eso sí, poderosos rivales comerciales como Flor de Lis, Emporio, Tamalli, entre otras cadenas y miles de vendedores ambulantes y fijos.

8 por ciento corresponderá la caída del PIB este año, de acuerdo con datos de la Secretaría de Hacienda.

En julio concretaron la operación de compra-venta de los activos ubicados en Iztapalapa. Con la asesoría de la “mayora”, retomaron el camino con sus tamales gourmet y lo mejor, con un descuento superior al 20% respecto a sus rivales con proceso industrial de producción.

Con un precio de 17 pesos, por debajo de los 25 pesos promedio en otras cadenas o los 60 pesos que venden un tamal en algunos lugares de la Ciudad de México. 

En un primer momento, Guevara inició el peregrinar (por los tiempos de la pandemia) de visitar a dueños de restaurantes e incluso, ella misma hizo las primeras ventas y también entregó los pedidos. Así, en cuatro meses, con todos y las restricciones sanitarias, ya surten a siete restaurantes. Además de las ventas directas.

Y después de padecer de la falta de compañías serias de entrega a domicilio, su socio logró un acuerdo con  UberEats para concretar la venta al público. Así, para Sandra Guevara, la pandemia generó una buena oportunidad de negocio, y rescató a decenas de familias del desempleo, pero para los dueños originales fue perderlo todo.

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