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Las cosas continúan calientes para el ex gobernador de Guerrero, Ángel Heladio Aguirre. Reportes desde Chilpancingo señalan que poco antes de pedir licencia como gobernador, don Heladio entregó tres notarías, todas ellas en Acapulco. Pero, dicen los que saben, lo importante es a quién fue una de ellas. En efecto, como pueden imaginarse los mal pensados, una fue para su sobrino Ernesto Aguirre, quien para efectos prácticos era quien realmente tenía las riendas del gobierno en sus manos y con quien tenían que hablar todas aquellas personas que querían que las cosas salieran en el estado.

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