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Jonathan Nácar

Ya están apertrechados. Cerraron y bloquearon totalmente el paso de uno de los accesos. Redujeron el número de cajas abiertas para no tener tanto dinero a la vista. Aumentaron la vigilancia en pasillos, pero especialmente en la única puerta abierta que también redujeron de tamaño, donde hay tres agentes de seguridad, dos adicionales a lo habitual. Recorren las inmediaciones y se mantienen alerta. La instrucción, ante cualquier situación “anormal”, cerrar y asegurar el lugar con todos adentro: nadie sale ni entra del inmueble. 

Se trata de una tienda de autoservicio en las cercanías de San Antonio y Periférico, al sur de la ciudad de México. A 40 kilómetros de distancia, en el municipio mexiquense de Tecámac, otra tienda de la misma cadena optó por aplicar medidas más radicales. El detonante para decidir cerrar el establecimiento “hasta no contar con las garantías de seguridad necesarias”, explicaba un policía municipal a las personas que pretendían entrar a comprar, se derivó de una serie de mensajes en redes sociales detectados por las autoridades y en los que un grupo de incitadores apuntaron a dicha tienda, localizada sobre la avenida José María Pino Suárez, para ser saqueada. 

Estas escenas son similares a las del retorno de un fantasma que hace tres años azotó diversas ciudades del país, cuando en enero de 2017, so pretexto de las manifestaciones en contra del incremento al precio de las gasolinas, fueron saqueadas alrededor de 700 tiendas en varios puntos del país, lo cual implicó perdidas por al menos mil 900 millones de pesos, según cálculos de la Asociación Nacional de Tiendas de Autoservicio y Departamentales (ANTAD). Operaron de forma sincronizada, masiva, y conociendo el lugar,  como buitres que estudian a su presa antes de atacarla.

Después del 27 de febrero, cuando el subsecretario de Prevención y Promoción de la Salud en México, Hugo López-Gatell Ramírez, confirmó el primer paciente hospitalizado en el Instituto Nacional de Enfermedades Respiratorias (INER) que había dado positivo a Covid-19, numerosos grupos en diversas redes sociales como WhatsApp y Facebook comenzaron a organizarse para incitar al caos y el pandillerismo tomando de excusa la inminente llegada a nuestro país de la epidemia que ya había golpeado a muchos países como China, Estados Unidos e Italia, y donde los saqueos se han contado por decenas.

Ni un mes transcurrió desde la confirmación oficial del primer caso de coronavirus en el país, para que las iniciativas colectivas para saquear tiendas departamentales y de autoservicio comenzaran a brotar. Cual contagio virulento, las autoridades locales empezaron a detectar el incremento de estas convocatorias virtuales para locales comerciales. 

Un seguimiento hecho por ejecentral, muestra los epicentros de los robos y saqueos que se han cometido desde inicios de marzo a la fecha se concentran, por ahora, en la Ciudad de México y el estado de México. Pero hasta ahora los saqueadores no buscan alimentos ni enseres de primera necesidad, sino joyas, ropa, zapatos, celulares, aparatos electrónicos y electrodomésticos.

El desastre que viene

Al igual como ocurrió en 2017, con motivo del llamado “gasolinazo”,  la zona metropolitana del Valle de México focaliza actualmente la mayoría de los saqueos violentos e intento de los mismos que se han registrado en el país. 

Pero la detección de grupos y personas que buscan incentivar el robo colectivo de establecimientos comerciales, ha detonado que diversas entidades tomen sus precauciones ante el posible contagio de este tipo de conductas ilegales.   

Tal y como este periódico semanal lo adelantó en su edición del pasado 19 de marzo, el riesgo de la incidencia de saqueos a tiendas de conveniencia y departamentales, que a su vez pudieran ocasionar tanto desabasto como el cierre de los negocios, fue contemplado por la Secretaría de Seguridad y Protección Ciudadana, a través de lo que denominaron como el “Plan de Continuidad de Operaciones de la Guardia Nacional” para hacer frente al Covid-19. 

De acuerdo con dicho documento al que este periódico tuvo acceso, los estados de la República con la mayor atención para prevenir ese tipo de actos durante la actual contingencia resultan, además de la Ciudad de México y el estado de México, Veracruz, Chiapas, Puebla, Nuevo León e Hidalgo, donde según el registro de la ANTAD se acumularon más de 681 reportes de saqueos al cierre del año pasado. 

Tras el saqueo a una tienda departamental ubicada en la Plaza Central en Iztapalapa, donde los asaltantes lograron darse a la fuga con decenas de aparatos electrónicos, teléfonos celulares y joyería, ocurrido el 5 de marzo; se alcanzaron al menos seis casos similares que se presentaron en la zona de la periferia de la ciudad.

› La autoridad tardó 18 días en reaccionar. A pesar de tener un diagnóstico sobre la situación, fue hasta el lunes 23 de marzo que la Secretaría de Seguridad Ciudadana de la Ciudad de México (SSC) puso en marcha un operativo especial de seguridad para vigilar y prevenir saqueos o cualquier otro delito en tiendas departamentales, de autoservicio y plazas comerciales en el marco de la emergencia sanitaria. 

A menos de 24 horas de haber iniciado dicho dispositivo, la Policía capitalina registró la detención de 42 personas señaladas por el robo a supermercados, establecimientos comerciales y tiendas de conveniencia. En el mismo lapso, la Fiscalía General de Justicia del estado de México informó que mantenía bajo investigación a aproximadamente unos 20 grupos en redes sociales que bajo las denominaciones de “Saqueos Covid-19”, “Saqueos coronavirus” o “Saqueos 2020” convocaban al desvalijamiento de tiendas comerciales en varios municipios.

En el territorio mexiquense y la capital del país no sólo acumulan la mayoría de casos positivos de contagio del virus y se espera que sean el principal foco de atención; sino que además concentran la mayoría de asaltos consumados. Entre los momentos más críticos registrados a la fecha han ocurrido los días 24 y 25 de marzo pasado, cuando en el primer caso se reportaron saqueos en una tienda de autoservicio de la alcaldía de Azcapotzalco; una mueblería en Puebla también fue despojada con violencia; hubo un par de atracos masivos a tiendas departamentales en Tultitlán, y otra sobre la carretera federal Texcoco-México. 

El 25 de marzo, se replicaron los asaltos violentos en comercios de Iztapalapa, Iztacalco y un intento más en calles de la alcaldía Gustavo A. Madero de la CDMX; lo que se sumó a la detención de dos sospechosos, señalados por las autoridades mexiquenses como organizadores y participantes de este tipo de actos, en Villa Nicolás Romero; y el asalto a una tienda departamental que ese mismo día se registró en el municipio de Santa Cruz Xoxocotlán, en la capital de Oaxaca. 

Muestra del avance que han manifestado este tipo de hechos violentos, la Fiscalía General de Justicia capitalina informó que en cuanto a los robos a negocio por saqueo a tiendas comerciales y departamentales, registrados entre el 23 y el 27 de marzo,la Policía capitalina puso a disposición del Ministerio Público a 83 probables responsables, la mayoría de ellos acusados de delitos como robo a negocio con violencia, sin violencia, daño en propiedad ajena intencional, tentativa de robo, entre otros, aunque al 30 de marzo sumaron 96 detenidos, sólo el 28% de los detenidos fue vinculado a proceso.

La SSC refirió el martes pasado que tras al menos 40 atracos contabilizados en 12 alcaldías, principalmente en Iztapalapa, Cuauhtémoc, Venustiano Carranza y Benito Juárez, y casi un centenar de detenidos registrados desde el inicio de su operativo, la dependencia capitalina sostuvo que por tercer día consecutivo, no se tenía registro de “robos, asaltos o intentos de saqueos a establecimientos comerciales, supermercados, y tiendas de departamentales y de conveniencia”; no obstante, aseguraron que los operativos de campo, así como los patrullajes cibernéticos de la Policía Cibernética se mantendrían en las 16 alcaldías de la capital. 

Alertas encendidas

Aunque los saqueos e intentos de asalto se han manifestado en las entidades de México, la CDMX, Puebla, Oaxaca y Guanajuato. Las autoridades de otros estados como Jalisco, Hidalgo, Veracruz, Quintana Roo, Hidalgo, Yucatán, Chiapas, Michoacán y Baja California anunciaron medidas de prevención ante la difusión de campañas pro-saqueo similares a las registradas en otras entidades. 

Ahora que se ha decretado el cierre de las plazas comerciales en la Ciudad de México, pero no de las tiendas de autoservicio, la seguridad de todos esos lugares se incrementó más por parte de los dueños, para impedir que el abandono sea oportunidad para el saqueo.

En Veracruz, por ejemplo, la divulgación de rumores sobre robos a centros comerciales y plazas implicó que encargados de comercios extremaran  precauciones al grado de bloquear con tarimas de madera puertas y ventanales; en Hidalgo, la Secretaría de Desarrollo Económico estatal llamó a la ciudadanía a reportar las convocatorias de saqueo. 

Pese a que la contención de la comisión de delitos y actos violentos resultan una prioridad dentro de la estrategia del gobierno federal y el despliegue de la Guardia Nacional para mitigar el descontento social y prevenir se ponga en riesgo tanto la seguridad pública como el ámbito nacional, el propio presidente Andrés Manuel López Obrador descartó el recurrir al uso de la fuerza pública, tanto para procurar que las medidas restrictivas de que la gente se quede en sus casas, como para atender los disturbios sociales que pudieran presentarse. 

“No estado de sitio, no autoritarismo, lo que decía el presidente Juárez, nada por la fuerza, todo por la razón y el derecho. (…) tenemos que persuadir y afortunadamente  contamos con el apoyo de la gente, nos escuchan; si no fuese así, entonces sería un desorden, un caos, pero la gente que nos está viendo (…) nos respeta como nosotros los  respetamos a ellos”, aseveró en la conferencia de prensa del lunes 30 de marzo, cuando el Consejo de Salubridad General declaró el “estado de emergencia” por el Covid-19. 

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