Foto: ejecentral

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Bet Birai Nieto

En tan sólo 168 horas el Covid-19 tomó el control y rebasó al gobierno federal. En siete días registró un crecimiento del 687 por ciento. Comenzó entonces a mostrarse el rostro de la epidemia.

Pero no fue el único que sobrepasó a las autoridades federales. Familias, escuelas, empresas y algunos gobiernos estatales empezaron medianamente a organizarse a través de grupos de WhatsApp, redes sociales y familias, entre la desinformación y datos ciertos. Poco a poco cambiaron el rostro del país. Las calles se fueron quedando vacías, los comercios cerraron, los transportes se aletargaron; en muchos lugares se vaciaron los anaqueles de los productos de limpieza y algunos alimentos almacenables.

›El cambio pausado se dio a través de una mezcla de incredulidad y paranoia, de ansiedad y optimismo, de inconsciencia y miedo.

Por ahora ya no hay misas ni partidos de futbol, en algunas escuelas tampoco hay clases ni las habrá hasta el 20 de abril. Algunas oficinas tomaron la determinación de enviar a sus empleados a sus casas para que el trabajo lo realicen a control remoto. Las aerolíneas han disminuido sus vuelos al extranjero y nacionales.

En este nuevo rostro del país, el personaje más visible que no atendido los cambios y que convirtió casi en un acto de fe la resistencia contra la pandemia, fue el presidente Andrés Manuel López Obrador. Él no está dispuesto a suspender sus actos masivos, mucho menos sus gestos afectivos con la gente que acude a verlo a pesar de que se ha pedido a los ciudadanos que mantengan “sana distancia” para reducir los contagios por coronavirus. Al contrario, es el único de su equipo que no usa gel al ingresar a algún recinto y además reparte abrazos y besos. 

Y no sólo eso, el mandatario aseguró que ya tienen preparada la estrategia en caso de que se agrave la situación económica y financiera del país a causa del coronavirus, pero estas estrategias económicas aún no han sido reveladas.

En su conferencia de prensa del 18 de marzo, Obrador reveló que cuenta con un escudo protector. “Detente enemigo que el corazón de Jesús está conmigo”. A consecuencia de estos actos de fe, su credibilidad, según las encuestas, va a la baja.

Pero en el extranjero, el director de la Organización Mundial de la Salud (OMS), Tedros Adhanom Ghebreyesus, indicó que las acciones del combate contra el coronavirus deben provenir del más alto nivel del gobierno y no sólo ser una estrategia relegada al sector Salud.

Así el subsecretario del ramo, Hugo López-Gatell, la figura más visible de la pandemia en México, recientemente mencionó que el presidente López Obrador no podría contagiar a personas en caso de que tuviera coronavirus, pues posee “una fuerza moral y no de contagio”, pese a que el mandatario es un adulto mayor que tiene hipertensión, factores que son de alto riesgo para contraer Covid-19. 

También es en internet donde la batalla por la información tiene su propio lenguaje y las fake news retoman notoriedad. Muestra de ellos es una imagen de la sala de llegadas internacionales del aeropuerto de Los Cabos, BCS, atiborrada de pasajeros. En ella se explicaba que todos los vuelos que no pudieron entrar a Estados Unidos llegaron a México. Más tarde, el Grupo Aeroportuario del Pacífico desmintió el hecho en un comunicado.

En este marco, dejando de lado las acciones del Presidente frente a la crisis sanitaria y después de un periodo de pánico en el que abarrotaron anaqueles con artículos de limpieza, papeles higiénicos y la propagación de noticias falsas, la población se ha organizado. Sus escuelas también han sido las que dieron el ejemplo al determinar sus propios ciclos de cuarentena para proteger a su alumnado.

Contrario a lo que sucedió con el festival Vive Latino, que en plena fase 1 de contingencia no fue cancelado y congregó a 41 mil personas, ningún espectáculo en México escatima al momento de resguardar a la población: ferias que alcanzan fama internacional como la de San Marcos y del Caballo han pospuesto su realización. 

Las redes sociales, mientras tanto, son invadidas con tutoriales en video que muestran la elaboración de un gel antibacterial y cubrebocas de tela a bajo costo, y argumentos para concientizar a la población sobre los beneficios de quedarse en casa. Todo suma porque pese al discurso oficial, en el mundo sí está pasando algo. El Covid-19 es un virus letal.

Aunque las muertes en el mundo son significativas, obligan a que gobiernos y los habitantes tomen sus propias medidas de resguardo. 

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