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Juan Carlos Rodríguez

Las metas del gobierno del presidente Andrés Manuel Lopez Obrador en materia de educación son similares o incluso inferiores a las de su antecesor, Enrique Peña Nieto, quien en 2013 impulsó una reforma educativa que desde su nacimiento fue duramente criticada por el tabasqueño.

El Programa Sectorial de Educación 2020-2024, publicado el pasado 6 de julio en el Diario Oficial de la Federación, plantea seis objetivos prioritarios que están divididos en 81 indicadores. De ellos, 57 no especifican cuáles son las metas que pretende cumplir el gobierno federal para 2024, lo que representa una opacidad en 70% de los compromisos de la 4T.

De las 24 metas que sí tienen una expresión numérica, nueve son equiparables con lo realizado por la administración de Peña Nieto, autor de la “mal llamada reforma educativa”, como la calificó López Obrador.

De esos nueve indicadores que son cotejables, en cuatro el gobierno peñista tiene mejores saldos que las aspiraciones de la actual administración, en dos hay un empate y en tres ofrece mejores resultados el actual gobierno.

En 2013, primer año de gobierno de Enrique Peña Nieto y punto de arranque de la reforma educativa, el porcentaje de jóvenes entre 15 y 18 años que cursaban la educación media superior era de 66.5; al final del sexenio, el indicador se elevó a 84.2, lo que representó un incremento de 17.7 puntos porcentuales.

›Para 2024, último año del sexenio del presidente Andrés Manuel López Obrador, el gobierno aspira a que el porcentaje de jóvenes en edad de cursar el bachillerato y que estén inscritos en algún sistema escolar sea de 90%, lo que significa un avance de 5.8 puntos.

Es decir, el logro del gobierno que impulsó la “mal llamada reforma educativa” —como la denominó López Obrador— es tres veces superior al que busca conseguir la presente administración.

Una situación similar ocurre con la tasa de escolarización en educación superior para hombres. En 2012, 31.8% de los varones en edad de ir a la universidad estaba inscrito en alguna carrera, cifra que se elevó a 42% en 2018, lo que equivale a un aumento de 10.2 puntos porcentuales.

cúpulas. La política educativa del pasado se caracterizó por una estructura vertical que excluía tanto a los actores principales del quehacer educativo como a la sociedad en general, a partir del establecimiento de acuerdos entre cúpulas que poco velaban por el interés superior de la niñez, refiere el Programa Sectorial.

Para finales de sexenio, el gobierno lopezobradorista pretende llegar a 49.1 por ciento, un incremento de 7.1 puntos. Esto significa que la administración que pretende construir 100 universidades tiene una meta más modesta que su antecesor.

Estos datos forman parte del Programa Sectorial de Educación 2020-2024, publicado el pasado 6 de julio en el Diario Oficial de la Federación. Este documento se desprende del Plan Nacional de Desarrollo y es la hoja de ruta para que la Secretaría de Educación Pública (SEP), encabezada por Esteban Moctezuma Barragán, cristalice el proyecto de enseñanza de la actual administración. 

“Para 2024, la Cuarta Transformación sentará las bases de un proyecto de nación caracterizado por un mayor bienestar de la población donde la educación inclusiva, equitativa y de calidad se posiciona como un pilar fundamental del desarrollo sostenible”, señala el plan. 

“El Sistema Educativo Nacional ofrecerá mayores oportunidades de acceso, permanencia y conclusión de estudios a todos los sectores de la población. Habrá avances importantes en la ampliación de la cobertura en todos los tipos, niveles y modalidades educativas”, agrega.

El Programa Sectorial plantea seis objetivos prioritarios que están divididos en 81 indicadores. De ellos, 57 no especifican cuáles son las metas que pretende cumplir para 2024, lo que representa una opacidad en 70% de los compromisos de la 4T.

De las 24 metas que sí tienen una expresión numérica, nueve son comparables con lo realizado por la administración de Peña Nieto.

De esos nueve indicadores, en cuatro el gobierno peñista tiene mejores saldos que las aspiraciones de la actual administración (cobertura en educación media superior, nacional, mujeres y hombres, y escolarización en educación superior, hombres), en dos hay un empate y en tres ofrece mejores resultados el actual gobierno.

futuro. Para 2024 se estima que la población de entre tres y 14 años será ligeramente mayor a 26 millones y la cobertura en educación para este grupo de edad será universal. En la educación media superior, la cobertura alcanzará el 90%, con una matrícula de 6 millones de alumnas y alumnos, y en la educación superior ascenderá a 50%, con 5.5 millones de estudiantes.

Entre los indicadores que no tienen metas específicas por parte de la SEP están los programas para la primera infancia (de cero a dos años y de tres a cinco años), escolarización de la población en los primeros cuatro deciles de ingreso, estudiantes que obtienen al menos el nivel de dominio básico en la prueba PISA y abandono escolar.

Tampoco se definieron compromisos para personal educativo beneficiado con asignación de plaza, personal docente con estudios de tipo superior, escuelas con equipamiento básico, escuelas públicas de educación básica que cuentan con docente de educación física y gasto federal en educación como porcentaje del Producto Interno Bruto. 

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