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Jair Avalos | Corresponsal

javalos@ejecentral.com.mx

Paco Ignacio Taibo II despacha desde una mesa de metal todo lo relacionado con su nueva responsabilidad: ser director del Fondo de Cultura Económica (FCE). La editorial más importante de México será dirigida por un hombre que siempre va acompañado por una cajetilla de cigarros y una botella de Coca-cola.

A un lado del templete de la asociación civil Para Leer en Libertad, fundada en 2010 como proyecto de la familia Taibo-Saiz y que ha colocado ya 180 libros gratuitos en línea, Paco Ignacio recibe a escritores, funcionarios del FCE, sindicalistas, amigos, familiares y admiradores que le piden un autógrafo en la Feria del Libro del Zócalo de la Ciudad de México.

“Maestro, ¿me regala una foto?”, le pregunta un joven con tres libros sacados del estante de Novela Policiaca. “Claro que sí. Maestro en albañilería y losa, por favor”, responde. Taibo se peina con el lomo de la mano el bigote que no ha sido recortado, las puntas se enroscan, y posa viendo al celular.

¿Está emocionado de ser el director del Fondo?

No, estoy preocupado.

¿Por qué?

Porque el monstruo es muy monstruo.

¿Dirigir Para Leer en Libertad no es como dirigir un Fondo de Cultura Económica chiquito?

Es un fondo grandote. Un millón y medio de libros regalados en ochos años, dos mil ferias organizadas. Entonces, bueno, salvando las proporciones, ha sido una experiencia y una riqueza endiablada.

¿De qué manera no perderá la conexión con su público, es decir, no volverse un funcionario fifí?

Yo creo que dejando que mi propia inercia me lleve a donde me tenga que llevar. No soy transformable en burócrata. No me cabe en la cabeza que me va a importar más viajar en primera que en turismo. Tener chofer o no tener, no es mi rollo, ni el dinero ni el poder barato. Me costaría mucho trabajo dejar de ser yo mismo.

¿Por qué mediáticamente comenzaron a debatir su mucha o nula experiencia para dirigir la editorial?

No, hay un hijo de la chingada que hizo una interpretación de que no tenía experiencia. Humildemente dije ‘no sé’, no sé lo que es el Fondo (de Cultura Económica), pero tampoco me van a enseñar el hilo negro ni como escritor, firmando contratos en 36 países;  ni como editor de colecciones, durante muchas veces en mi vida. La propia experiencia de la brigada (Para Leer en Libertad) habla sola. Ni como autor, ni como divulgador, es decir… eran ganas de tocarme los huevos…

Sí, desconozco el aparato del organismo, pero me he puesto a estudiar sobre el aparato del Fondo y bueno, eso es lo que ando haciendo.

Hace un rato usted argumentaba que los libros del Fondo de Cultura Económica no llegan a todos,  no llegan a las comunidades rurales…

Y eso es parte del problema. Parte del gran problema es poner por encima de todo a los posibles lectores, los lectores potenciales y solo la editorial se anuncia

¿Cómo llegar a las comunidades rurales y no fallar en el intento?

Pregúntamelo dentro de un año, a ver si es cierto o no es cierto que llegamos (…) De qué nos sirve tener las mejores colecciones en español si no llegan a la gente; de qué nos sirve tener la mejor colección de literatura infantil en español si no llega a los niños en comunidades rurales. Todo va dirigido a los niños de clase media-urbana.

¿Cómo ha cambiado su ritmo de vida?

No ha cambiado, pero han sido semanas en que caigo en la cama como tabla, cosa que no me solía suceder. Escribía de 12 de la noche a tres de la mañana; ha sido una semana en que el chance de escribir en las noches se va haciendo chiquitito.

Su producción editorial es de un libro o dos desde 1976, ¿esta productividad no se verá afectada?

Sí, sin duda. Me van a recortar. Mis horas de militancia (en Morena) me las van a recortar a sábados y domingos en la tarde. Mis horas de apoyo a la brigada (Para Leer en Libertad) me las van a recortar a los fines de semana en la tarde cuando tenga chance y mis horas de escritor me las van a recortar a las 12 de la noche o a la una (de la mañana).

Es claro, cuando dije ‘no voy a dejar de escribir, no voy a dejar de militar y no voy a dejar de participar en la brigada’ y acepté dirigir el Fondo es un pinche compromiso que roba muchísimas horas. Bueno… será una negociación con mi propia vida.

Oiga, ¿tiene teléfono celular?

No, ¿para qué?

Entonces cuando sea director del Fondo ¿cómo lo van a contactar?

No te preocupes. Los que me quieran encontrar, me encuentran.

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