Dejar de fumar después de los 40 reduce el deterioro cognitivo y el riesgo de demencia
Un nuevo estudio internacional comprobó que dejar de fumar, incluso después de los 40 años, puede ayudarte a conservar una mejor memoria.
Se ha encontrado en la Universidad de Aarhus que, además de enfermedades pulmonares, fumar se relaciona con problemas de salud mental.
/Mateo Avila Chinchilla
Fumar afecta mucho más que los pulmones o el corazón: también daña el cerebro. Un nuevo estudio internacional comprobó que dejar de fumar, incluso después de los 40 años, puede ayudarte a conservar una mejor memoria y reducir el riesgo de demencia con el paso del tiempo.
La investigación, publicada en la revista científica The Lancet Healthy Longevity y realizada por el University College de Londres (UCL), analizó a casi 9,500 personas de 12 países. Los resultados fueron claros: quienes abandonaron el cigarro a partir de los 40 años mostraron un deterioro mental mucho más lento que aquellos que siguieron fumando.
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Qué descubrieron los científicos sobre el impacto de dejar de fumar
Durante varios años, los investigadores siguieron el estado de salud de miles de personas de Europa y América del Norte. De ese grupo, más de 4,700 personas dejaron de fumar, mientras que otro número similar mantuvo el hábito. Todos tenían más de 40 años, y su promedio de edad era de 58.
Los científicos compararon su memoria, atención y fluidez verbal —la capacidad de pensar y hablar con rapidez— durante seis años. Antes de dejar de fumar, ambos grupos presentaban un deterioro similar. Pero después del cambio, las diferencias fueron evidentes:
- Las personas que abandonaron el tabaco perdieron memoria un 20% más lento que los fumadores.
- Su capacidad verbal se deterioró la mitad de rápido que en quienes siguieron fumando.
- En promedio, su cerebro envejecía de manera más lenta, con hasta seis meses menos de deterioro mental por cada año de vida.
Los resultados fueron similares sin importar el país o el nivel educativo, lo que sugiere que los beneficios de dejar de fumar son universales.
Por qué fumar acelera el deterioro mental
El tabaco no solo daña los pulmones; también afecta el flujo de sangre que llega al cerebro. Cuando eso pasa, el órgano recibe menos oxígeno y nutrientes, lo que a largo plazo provoca la muerte de neuronas y acelera el deterioro cognitivo.
Además, fumar genera inflamación crónica y estrés oxidativo, dos procesos que dañan las células nerviosas. Con el tiempo, esto se traduce en pérdida de memoria, menor concentración y un mayor riesgo de enfermedades como el Alzhéimer o la demencia vascular.
Los investigadores del UCL destacaron que incluso quienes dejan el cigarro después de muchos años experimentan mejoras reales en su salud cerebral. Según el estudio, el cerebro tiene una gran capacidad de recuperación una vez que se elimina la exposición constante a las toxinas del tabaco.
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Beneficios comprobados de dejar de fumar, incluso después de los 40
Los científicos del UCL reunieron varios datos que confirman que nunca es tarde para dejar el cigarro. Estos son algunos de los beneficios observados en las personas que abandonaron el hábito:
- Menor deterioro cognitivo: el cerebro envejece más lento y se conserva la fluidez mental.
- Mejor memoria: se reducen los olvidos y la dificultad para retener información.
- Menor riesgo de demencia: el deterioro más lento del cerebro protege contra enfermedades neurodegenerativas.
- Mejor circulación cerebral: aumenta el flujo de oxígeno al cerebro.
- Reducción del estrés oxidativo: disminuye el daño celular.
- Más energía y bienestar general: se mejora la calidad del sueño, la respiración y la concentración.
- Resultados visibles a cualquier edad: incluso después de los 60 años, el cuerpo responde positivamente al dejar de fumar.
Cada beneficio comprobado demuestra que el daño causado por el tabaco no es irreversible. Dejarlo puede marcar la diferencia entre un envejecimiento con lucidez o uno con deterioro cognitivo.
La conexión entre dejar de fumar y prevenir la demencia
Aunque este estudio fue observacional —es decir, se basó en observar comportamientos y sus consecuencias sin intervenir directamente—, sus resultados se alinean con otras investigaciones que llegaron a conclusiones similares.
Personas mayores que abandonaron el cigarro mostraron capacidades cognitivas comparables a las de quienes nunca habían fumado. Según los expertos, la explicación está en que el cerebro puede recuperarse de la falta de oxígeno y de la inflamación cuando deja de estar expuesto a la nicotina y al monóxido de carbono.
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La epidemióloga Mikaela Bloomberg, del equipo de investigación, explicó que dejar de fumar no solo mejora la salud física sino también la mental. Además, el epidemiólogo Andrew Steptoe señaló que un deterioro mental más lento está directamente vinculado con un menor riesgo de desarrollar demencia en la vejez.
Pese a esto, los especialistas advierten que muchas personas creen que dejar de fumar después de cierta edad ya no sirve de nada. Este estudio demuestra lo contrario: abandonar el cigarro siempre ofrece beneficios, sin importar la edad o los años que se haya fumado. DJ