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Juan Carlos Rodríguez

En el primer año del gobierno del presidente Andrés Manuel Lopez Obrador, el esquema de evaluación de los programas presupuestarios sufrió una transformación que va en contra de los principios de transparencia, valoración del desempeño y logro de objetivos; en beneficio de la población previstos en la ley.

Para 2019, el Programa Anual de Evaluación contempló el análisis de 131 programas presupuestarios, de los cuales sólo 29 fueron sometidos a evaluaciones exhaustivas; lo que equivale a 22% del total. En cambio, 102 programas (88% del total), sólo reportan una escueta “ficha de información básica” (FIB), de acuerdo con la plataforma del Sistema de Evaluación del Desempeño de la Secretaría de Hacienda.

A diferencia de las evaluaciones realizadas por instituciones de educación superior o despachos privados, documentos de 60 páginas o más, en los que se realizan diagnósticos, recomendaciones y se destacan puntos susceptibles de mejora, las FIB son documentos de cinco hojas donde se muestran gráficas con la evolución del presupuesto; y sus conclusiones se limitan a breves oraciones sin investigación ni metodología de por medio.

ejecentral revisó el catálogo de evaluaciones realizadas en los seis años anteriores, y detectó que la modalidad de “fichas de información básica” sólo se utilizó en 2018 en 13 programas presupuestarios; lo que representó 20% de las 64 evaluaciones realizadas ese año.

De acuerdo con la Ley Orgánica de la Administración Pública Federal y la Ley Federal de Presupuesto y Responsabilidad Hacendaria, para saber si los programas presupuestarios están funcionando, es necesario comparar su contribución al logro de los objetivos en beneficio de la población. 

El Sistema de Evaluación de Desempeño, refiere que la revisión de cómo se ejerce el presupuesto en las diversas áreas del gobierno permite “determinar su congruencia y analizar el logro de sus objetivos y metas, para identificar su eficiencia, eficacia, calidad, resultados, impacto y sostenibilidad”.

Para que las evaluaciones sean objetivas, agrega la plataforma, “éstas son realizadas por evaluadores externos, expertos en la materia” y para que las evaluaciones incurran en la mejora de los programas “se identifican hallazgos, debilidades, oportunidades y amenazas llamados aspectos susceptibles de mejora”.

Las “fichas de información básica” no cumplen con estos objetivos, ya que no son elaboradas por un evaluador certificado, ni permite ver fortalezas y debilidades de las acciones de gobierno; así como tampoco emiten su cumplimiento con los objetivos señalados.

›Si bien los principales 17 programas sociales del gobierno federal sí fueron objeto de evaluaciones profundas (como Jóvenes Construyendo el Futuro, Sembrando Vida, Becas Benito Juárez y apoyos a adultos mayores), hay 103 programas que no tuvieron la misma suerte.

Entre ellos están Servicios de Inteligencia para la Seguridad Pública, de la Secretaría de Gobernación; Administración de Fondos de Pensiones, de la Secretaría de Hacienda; Regulación y Aplicación de las Políticas Públicas en Materia Agropecuaria, de Agricultura; Desarrollo de Infraestructura Aeroportuaria, de Comunicaciones y Transportes; Proyectos de Infraestructura Social de Salud, de la Secretaría de Salud, y Fondos de Diversificación Energética, de la Secretaría de Energía, entre otros.  

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