#ZonaCero | “Se me quedó la mente en blanco”

31 de Agosto de 2025

#ZonaCero | “Se me quedó la mente en blanco”

Al menos nueve sacerdotes
y otros tres religiosos católicos han muerto en México por atender a personas con Covid-19

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El sacerdote Andrés López, de ojos claros y pelo casi a rape, se nubló de miedo cuando sacó su equipo de protección el primer día que atendió a pacientes con Covid-19 del Hospital General de la Ciudad de México.

“Se me quedó la mente en blanco, se me olvidó lo que me habían enseñado (los médicos) y me empezaron a temblar las manos”, relata. La oración, asegura, lo serenó.

A su vida de rituales, este religioso tuvo que incorporar otro, desgastante, el de ponerse y quitarse el equipo que consiguieron por sus propios medios.

Cumplir este protocolo es aún más riguroso para el padre Andrés, quien visita a pacientes entubados que no pueden hablar y a veces ni siquiera lo escuchan por estar sedados.

“Estamos a metro y medio de distancia (del enfermo), tras una puerta de cristal. Se abre la puerta, hablamos con ellos, oramos un poco y les pedimos que se encomienden a Dios”, describe.

Su vivencia está lejos de lo que imaginaron en los inicios de la pandemia.

Cuando “se empezó a acercar, dije: ‘A lo mejor sí habrá que entrarle (encarar la situación)’”, recuerda el padre.

Nueve sacerdotes y otros tres religiosos católicos han muerto en el país por el virus, mientras la prensa reporta el deceso de 12 pastores evangélicos. El papa Francisco considera a los curas fallecidos “santos de al lado”.

Los sacerdotes defienden su labor desde la fe y la ley, que prevé la asistencia espiritual en los cuidados paliativos de un enfermo terminal. Así, López y sus colegas finalmente fueron convocados por el Hospital General.

“El paciente enfermo de Covid está sufriendo una gran soledad y un gran temor”, dice López, inspirado en San Luis Gonzaga, un jesuita que murió en 1591 cuando asistía a enfermos de la peste en Roma.

Este tipo de paciente también “percibe que él mismo puede ser una amenaza para los demás, y eso es algo muy doloroso”, añade.

Valor. El padre Andrés López admite que el miedo y los nervios lo invaden cuando atiende a personas con coronavirus.