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AFP

ALTAMIRA, Brasil.- Al menos 46 presos están siendo transferidos a otras cárceles en Brasil, luego de un sangriento enfrentamiento entre bandas rivales en una prisión del norte del país que el lunes dejó 57 muertos, informaron autoridades.

Los prisioneros, entre ellos 16 sospechosos de comandar el motín, están siendo trasladados en autobús o avión a otras cárceles, incluidas de máxima seguridad, en la ciudad de Belén, capital del estado Pará (norte), indicó a la AFP un funcionario penitenciario del gobierno estatal.

La disputa entre bandas rivales del narcotráfico en el Centro de Recuperación Regional de Altamira, centro de Pará, dejó a 16 de las víctimas decapitadas durante horas de combate.

Pero la mayoría murió por asfixia tras un incendio provocado por los presos que alcanzó algunas celdas.

La masacre fue el segundo episodio sanguinario registrado en los últimos dos meses en el sistema penitenciario de Brasil, con altos niveles de violencia y hacinamiento.

Las autoridades retiraron la mayoría de los cuerpos de la cárcel de Altamira y las operaciones de limpieza siguen en marcha, indicó la misma fuente.

La gobernación de Pará apoyará económicamente a las familias de las víctimas para que puedan sepultar a sus seres queridos, agregó.

– Condiciones «muy malas» – 

Cada año cientos de presos son asesinados en las cárceles brasileñas, la mayor parte durante enfrentamientos entre bandas rivales que luchan por el control de uno de los mayores mercados de cocaína y por las rutas del narcotráfico, según especialistas.

El motín del lunes es uno de los más sangrientos de la historia brasileña. La masacre involucró a miembros del Comando Clase A y el Comando Vermelho, uno de los principales grupos criminales del país, indicaron las autoridades. 

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