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Bet Birai Nieto

bnieto@ejecentral.com.mx

¿Usted se sintió más triste de lo normal este lunes que acaba de pasar?

Pues según una fórmula desarrollada hace 13 años por el profesor británico de la Universidad de Cardiff, Cliff Arnall, el tercer lunes de enero es cuando la mayor parte de la tristeza se concentra.

Aunque el sentido común nos indica que hay varios factores que juegan alrededor de este modelo matemático como lo son el regreso al trabajo y la escasa exposición a los rayos del sol, pero Arnall logró decodificar la depresión que atrae ese día con un cálculo matemático que combina varios factores como el clima, las deudas adquiridas en Navidad, el salario mensual, el tiempo transcurrido desde las celebraciones decembrinas hasta la frustración por haber fallado en los propósitos de Año Nuevo o el tiempo en el que fracasamos en algo que nos propusimos, además de un bajo nivel motivacional y la necesidad de tomar acción.

Estos ingredientes bastan para crear una tormenta perfecta en un solo día para que sea el más deprimente del año, denominado en los países anglosajones como blue monday.

Graf-WEBOriginalmente, este día fue concebido y financiado por la ya desaparecida empresa de viajes Sky Travel, que encargó a Arnall el desarrollo de la fórmula que se reveló el 24 de enero de 2005, tras la petición de un publicista de televisión que lo persuadió para que creara una “fórmula científica” lo bastante interesante para que fuera retomada como tendencia y que ha sido adoptada como evento anual.

Pero el cálculo ha sido catalogado como pseudociencia por algunos de sus colegas, como el neurocientífico Dean Burnett, de la misma Universidad Cardiff, quien anotó en el diario de The Guardian que las variables de la fórmula “son arbitrarias e imposibles de cuantificar y en gran medida incompatibles”.

La estela azul

Al efecto del blue monday se suman las investigaciones de la Oficina de Estadísticas Nacionales (ONS, por sus siglas en inglés) en Reino Unido, que aportaron a la cuantificación de la felicidad con una serie de medidas de bienestar nacional a partir de 41 estándares que toman en cuenta las tasas de desempleo y la satisfacción de la vida familiar, es decir, hasta qué punto las personas están satisfechas con sus vidas y cuyas calificaciones van de cero a 10.

Pero eso no es todo, los niveles de tristeza y felicidad también fueron objeto de estudio en la London School of Economics, donde Richard Layard es coeditor del Informe sobre la felicidad mundial, publicado en 2012, 2013 y 2015.

Para formar sus clasificaciones de felicidad global, la escuela tomó en cuenta puntajes del Producto Interno Bruto (PIB), la esperanza de vida, y el apoyo emocional de otras personas en momentos de dificultad, la libertad de tomar decisiones de vida y la generosidad en función de las donaciones
caritativas.

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