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Balbina Flores Martinez*

En América Latina, hay cada vez más un ambiente  hostil para la prensa, con México a la cabeza como uno de los países más peligrosos para ejercer el periodismo, advirtió RSF en la Clasificación Mundial para la Libertad de Prensa, publicada el 20 de abril de este año. Y es en este contexto que México llega a uno de los procesos electorales más importantes para el país.

Los ataques a la prensa en este contexto hasta hoy no han sido tan distintos a otros años. Por ejemplo, en las elecciones de 2018, una de las más importantes que antecede al actual proceso, la Red Rompe el Miedo, integrada por diversas organizaciones de sociedad civil, registró más de 185 agresiones en el contexto electoral.

Esta vez habrá que agregar que ha sido unas de las jornadas más violentas para los candidatos y candidatas a puestos públicos que hasta hace unos días habían registrado 88 candidatos y candidatas asesinados a lo largo y ancho del país, y los más de 398 hechos de amenazas o agresiones en contra de candidatos, según informó la Comisión Interamericana de Derechos Humanos (CIDH), el pasado 27 de mayo, a través de un comunicado en el que llamó a las autoridades en México a “prevenir y sancionar hechos de violencia en el próximo proceso electoral”.

En tiempos electorales y en un proceso que aún no concluye, esta situación es aún más compleja y difícil para las y los periodistas en particular en México, donde candidatos y candidatas se vuelven  más sensibles, y se convierten muchas veces en agresores directos de la prensa.

Cuando las publicaciones y en específico, las preguntas de los reporteros, no les gustan a los candidatos, los tratan de “chayoteros y amarillistas”, y se convierten en agresores directos. En numerosas ocasiones, organismos defensores de la libertad de expresión han advertido que los contextos electorales son propicios para agredir a periodistas durante coberturas informativas o bien por publicaciones que no le son favorables a algún candidato o candidata. 

Acá algunos de estos hechos para ilustrar el ambiente hostil para la prensa en pleno periodo electoral, que desde luego  inhiben la libertad de expresión, que es uno de los pilares importantes de la democracia:

El 21 de mayo, Luis Raúl Aguilera Pérez,  reportero de Noticias Pénjamo Bíz 2.0, fue apuñalado a las afueras de su domicilio en esa localidad, después de que publicara el 4 de mayo, “que hacia responsable de cualquier ataque a su integridad física”, al candidato a la alcaldía de Pénjamo por el Partido Verde Ecologista de México, PVEM, Alejandro Flores Razo, El Puma.

Luis Raúl tiene temor de salir de su domicilio y no sabe qué hacer, si seguir con su labor periodística o dejarla. “¿Quién puede garantizarme mi  seguridad?”, se pregunta.

“La Fiscalía del estado de Guanajuato, investiga los hechos, pero estos son lentas y después de las elecciones ¿qué pasará?”, cuestiona visiblemente preocupado.

En otro punto del país y en la misma fecha, 21 de mayo, la periodista Romana Ortega Cruz, del medio digital Ruta Istmo, fue agredida por simpatizantes de Eva Isabel Domínguez, candidata por el PRD a la alcaldía Municipal de Ixhuatlán del Sureste, en Veracruz. La periodista publicó que la candidata azuzó a sus simpatizantes para agredirla mientras realizaba una cobertura en vivo de su campaña. La periodista denunció los hechos en la Fiscalía del estado de Veracruz. 

Militantes de Morena en Guerrero, agredieron física y verbalmente al reportero Juan Blanco en las instalaciones del Comité Directivo Estatal del partido en Chilpancingo, el 20 de abril.

Los hechos no quedan aquí, si miramos hacia atrás encontramos otros casos donde los candidatos y candidatas han sido agresores de la prensa o bien han estado vinculados a hechos que podrían poner en duda su respeto a la libertad de expresión.

En otro punto del sur del país, Juan Manuel Utrilla Constantino, candidato por segunda vez para la presidencia municipal en Yajalón, Chiapas por el PVEM, ha sido señalado en las redes sociales como quien protegió a uno de los presuntos colaboradores materiales en el asesinato del periodista Mario Gómez, corresponsal de El Heraldo, ocurrido frente a su domicilio en septiembre de 2018.

 Un caso que aún sigue en investigación por parte de la Fiscalía del estado de Chiapas, donde algunos de los autores materiales aún  siguen libres y de los intelectuales nada se sabe, porque se asegura allá en la región que “son intocables”.

Estos son algunas y algunos de los candidatos por los que los ciudadanos votarán en las diferentes regiones del país. Pero ¿qué tanto saben  los ciudadanos sobre sus propuestas y sobre todo de sus antecedentes?. Esto parece ya no importar demasiado a ellos.

Algunos ya se sienten en el poder y con el poder de agredir, de atacar a las y los periodistas que han cubierto sus campañas, y de decidir ¿quién pregunta o no? ¿quién cuestiona, quien critica  o no?.

Pero como dice Luis “¿Qué pasara después? ¿quién me garantiza que estaré seguro cuando quien tiene el poder en sus manos, es quien me ataca?”.

Así las cosas en el proceso electoral que está por concluir este 6 de junio. Donde todos los ciudadanos votaremos por el candidato o candidata de nuestra preferencia. Ojalá y lo hagamos a consciencia pero sobre todo sepamos pedirles cuentas después, el voto no es un cheque en blanco.

›Desde septiembre de 2018 pesa sobre la hoy candidata a diputada local por el Partido Morena  en Coatzacoalcos, Veracruz, Eusebía Cortéz Pérez, una denuncia por los ataques y descalificaciones en contra del periodista Gregorio Antonio Hernández, del periódico Gráfico de El Sur, a quien calificó de “amarillista y cabrón”, cuando le cuestionó por la inseguridad en el lugar, después de que asesinaran a Aarón Azahel Ayuso Collins, operador cercano al partido morenista. Los hechos fueron denunciados en la Fiscalía pero hasta ahí quedó, hoy es candidata a diputada local.  

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