La Portada | La guerra en el ciberespacio

16 de Junio de 2024

La Portada | La guerra en el ciberespacio

guerra en el ciberespacio

Expertos ven en Sheinbaum un discurso “conservador”, sin correr riesgos, y critican que Xóchitl “mueve mucho su mensaje”; Máynez, quien más llega a los jóvenes, vía TikTok

Es por las redes sociales que Jorge Álvarez Máynez dejó de ser un desconocido. Los memes sobre su eterna sonrisa durante los debates y el hitazo que ha resultado la canción Presidente Máynez en la plataforma Spotify han inyectado entusiasmo en el cuartel general de Movimiento Ciudadano.

Fueron las plataformas sociodigitales las que, a mediados del año pasado, catapultaron a Xóchitl Gálvez como aspirante presidencial de la alianza PAN-PRI-PRD, luego de una serie de señalamientos en su contra de parte del presidente Andrés Manuel López Obrador.

Y fueron también las diferentes herramientas digitales las que permitieron a la abanderada de Morena-PT-PVEM, Claudia Sheinbaum, conectar con millones de ciudadanos fuera de la Ciudad de México.

Como parte del actual proceso electoral, en el ciberespacio se libra una guerra muy intensa, donde las redes sociales se han encargado de fortalecer la imagen y la presencia de los tres candidatos a la Presidencia de la República, pero también han magnificado gazapos, como en el que cayó Xóchitl Gálvez durante el primer debate, al mostrar el escudo nacional al revés, o cuando se sacó un chicle de la boca y se lo dio a su asistente.

Las redes no le perdonaron a Jorge Álvarez Máynez aparecer en un video en aparente estado de ebriedad durante un partido de futbol, cuando se lanza contra el INE y contra el candidato del PRI al Senado por Sonora, Manlio Fabio Beltrones.

Y en el ciberespacio también circuló profusamente el video de cuando Claudia Sheinbaum se tropezó mientras bailaba con la candidata al Senado de su partido, Imelda Castro, durante un acto de campaña realizado en Mazatlán, Sinaloa.

Las redes sociales han dejado sentir su influencia en el actual proceso de sucesión presidencial a tal grado, que los partidos políticos han desdeñado el potencial de los spots de radio y televisión para canalizar creatividad y esfuerzos en TikTok, X, Instagram, Facebook y YouTube.

“Para este proceso electoral federal los partidos están recibiendo 62.7 millones de spots (de los cuales ya se han transmitido más de 40 millones). ¿Usted recuerda algún buen spot de algún partido político? Yo ninguno, todos son irrelevantes”, escribió recientemente el analista de medios de comunicación Javier Tejado Dondé, en su columna de El Universal.

Al realizar una “espotización chafa”, los candidatos presidenciales y los dirigentes de los respectivos partidos políticos desprecian a una audiencia calculada en más de 20 millones de mexicanos, señaló el especialista.

Los hechos le dan la razón. En 2018, Movimiento Ciudadano logró posicionar una rítmica canción interpretada por un pequeño indígena de nueve años de edad, gracias a los spots. Seis años después nadie tiene en la mente un solo anuncio de televisión de MC, y en cambio, la canción Presidente Máynez se hizo famosa en muy poco tiempo gracias a las redes sociales.

Pero si bien Álvarez Máynez tiene la hazaña de cosechar más de un millón 900 mil seguidores de TikTok en cuestión de días y lograr que su canción de campaña suene hasta en Corea y Japón, el zacatecano aún no ha logrado despuntar de manera significativa en la intención del voto.

Y aunque Xóchitl Gálvez supera a sus rivales en engagement (likes, comentarios, contenidos compartidos, etcétera), la política hidalguense aún no ha logrado que ese cúmulo de interacciones inclinen la balanza a su favor en las preferencias de los electores.

En tanto, las estrategias digitales le han ayudado a la morenista Claudia Sheinbaum a consolidarse como una figura nacional, pero a juzgar por los expertos en la materia, difícilmente se le podría adjudicar únicamente a este factor su buen paso en la campaña.

En redes y a la antigüita

Los especialistas coinciden en diversas tesis: las redes sociales tienen gran penetración e influencia en las audiencias, pero no siempre son determinantes. En el actual proceso electoral, la guerra en las redes no ha cambiado las tendencias de votación, pues no se ha presentado —aunque no está descartado que ocurra— un error grave o un hecho o mensaje disruptivo de gran magnitud, que cambie la narrativa. Las redes son un termómetro del debate político, pero no predicen los resultados. Cada plataforma posee sus detonadores de conversación, pero no todas son útiles para todos los candidatos.

Quizá por eso, a pesar de que el número de seguidores de Sheinbaum supera a los de Gálvez y Álvarez Máynez juntos, en el cuarto de guerra de la morenista se ha decidido seguir trabajando “a la antigüita”, es decir, destinar mayores recursos a la promoción en vía pública que en los espacios digitales.

En la casa de campaña de la aliancista Xóchitl Gálvez también se tomó la decisión de invertir la mayor cantidad de recursos en pendones, lonas y utilitarios, pero en la del emecista Jorge Álvarez Máynez la principal apuesta son las redes sociales.

Poner todas las monedas en la web tiene su costo, pues los mensajes no llegarán a 38.8 millones de personas, que representan votos potenciales. Se trata de los ciudadanos mexicanos que no tienen acceso a Internet y o a redes sociales.

De acuerdo con el más reciente estudio de la Asociación de Internet MX, al corte de febrero de este 2024 había 107.3 millones de mexicanos con acceso a la web, lo que representa 83.2% de la población.

Lo anterior significa que 21.7 millones de mexicanos, de un total de 129 millones, que es la población total, no tiene acceso a la llamada red de redes.

En las comunidades rurales, según el estudio citado, tres de cada 10 hogares no tienen conexión a Internet, por lo que en estos casos es fundamental la propaganda política a la antigüita.

Ahora bien, de los 107.3 millones de mexicanos que tienen acceso a Internet, sólo 90.2 millones están activos en las redes sociales, lo que significa que 17.1 millones de personas que sí tienen conexión no están en las redes sociales.

En consecuencia, los candidatos que deciden apostarle todo únicamente a las redes sociales no hacen llegar sus mensajes a 38.8 millones de mexicanos.

En cuanto a las redes sociales, las más utilizadas en el país son WhatsApp, Facebook e Instagram, en ese orden, con 95.6, 84.9 y 76.2% de quienes usan redes, respectivamente. YouTube está en cuarto lugar y en seguida aparecen Twitter, Linkedin, TikTok, Telegram y Pinterest.

Lucha de narrativas

Como parte de este trabajo, ejecentral dialogó con tres consultores políticos digitales para hacer una aproximación a las estrategias de cada contendiente, saber quién explota mejor las redes sociales, quién ha logrado mayor conexión con usuarios y quién tiene mayor habilidad para traducir un like en un compromiso de voto.

“Ninguno de los tres ha sacado el provecho que realmente pudieran haber tenido en un arranque fuerte de campaña con las redes sociales”, afirma Gladys Pérez Martínez, directora de Canvas Ads School, escuela con presencia en América Latina, especializada en campañas y marketing político digital, redes sociales y creatividad.

“En Colombia, por ejemplo, Rodolfo Hernández era un desconocido antes de la elección y estuvo a punto de ganarle a Gustavo Petro, gracias a lo disruptivo que fue en las redes sociales. Está también el caso de Javier Milei en Argentina, donde empezamos a ver el uso de la Inteligencia Artificial para hacer videos. Yo veo en México unas campañas con un tinte más tradicional”, agrega Pérez, quien es expresidenta de la Asociación Internacional de Consultores Políticos Digitales (Aicodi).

“Quien explota mejor las plataformas digitales es Xóchitl Gálvez. Tiene un equipo sólido de creativos. Se nota que hay un ejército digital trabajando en su campaña, además hay una reacción rápida a los tropezones”, puntualiza Andrés Elías Duque, autor de seis libros sobre marketing político, entre ellos Manual de campañas políticas digitales.

“El problema con Xóchitl es que mueve mucho el mensaje y la gente no termina de digerir cuál es su planteamiento central. En cambio, Claudia es más disciplinada, más consistente y no habla de otros temas que no sean la continuidad de la Cuarta Transformación”, añade el experto en encuadres de comunicación.

Pedro Sáez, director de Estrategia de MW Group, firma especializada en análisis de tendencias, percepciones y dinámicas de la audiencia en el universo digital, considera que “Claudia tiene mayor volumen de conversación sociodigital y menor sentimiento positivo.

Xóchitl ha tenido menor volumen de conversación y mayor sentimiento positivo. Eso es lo que ha ocurrido en términos generales en las redes sociales desde que inició la campaña”.

En esta elección, opina Sáez, no va a ganar la candidata más carismática o más capaz, “va a ganar quien logre imponer su narrativa: Claudia nos dice que estamos transformando el país para que la oligarquía no se aproveche de las mayorías; Xóchitl nos dice que Morena ha destruido la democracia y que ella quiere rescatar al país. Es una lucha de narrativas y las redes sociales sirven para que cada candidata promueva la suya”.

La irrupción de TikTok

En los primeros dos meses de campaña, la mayor actividad digital se ha registrado en TikTok, red social utilizada mayoritariamente por jóvenes de entre 18 y 34 años de edad, en donde el secreto está en que los usuarios deben mostrar astucia, ser auténticos y, sobre todo, comunicar de manera rápida y entretenida, todo un desafío para el estilo acartonado de los políticos.

México es el cuarto país del mundo con más usuarios de TikTok, con 74.1 millones, sólo superado por Estados Unidos (116.5 millones), Indonesia (113.9 millones) y Brasil (84.1 millones). Creada en 2016, esta es la primera elección presidencial en México en la que la red social china juega un papel protagónico.

De acuerdo con datos de la herramienta Social Blade, en sus dos primeros meses de campaña, entre el 1 de marzo y el 2 de mayo, el emecista Jorge Álvarez Máynez ganó la insólita cifra de un millón 900 mil seguidores y 26 millones de likes con un total de 162 posteos en TikTok, aunque en realidad esas cifras las logró prácticamente en las últimas dos semanas del periodo citado.

Esto significa que el candidato de Movimiento Ciudadano gana, en promedio, nueve mil 800 seguidores y logra 142 mil “me gusta” por cada material que sube a la red social de los videos verticales, donde muestra situaciones relajadas de su campaña, como selfies con sus seguidores, bailes populares y comidas en mercados públicos.

Hasta el pasado 6 de abril, día previo al primer debate, Álvarez Máynez tenía alrededor de 90 mil seguidores, cifra que en sólo dos semanas hizo crecer en más de 1,600 por ciento. Sus videos más exitosos son cuando presenta el “fosfobús” en compañía de la influencer Mariana Rodríguez (17.1 millones de vistas) y cuando viaja con el gobernador de Nuevo León, Samuel García, en una cybertruck de Tesla, valuada en más de un millón de pesos.

Las que han tenido saldos más modestos en TikTok son Claudia Sheinbaum y Xóchitl Gálvez. En el arte de comunicar y divertir en videos cortos, la primera ha sumado 700 mil seguidores (27% de sus 2.6 millones de fans) en los primeros 60 días de campaña, en tanto que la segunda se ganó la simpatía de 261 mil (49% de sus 533 mil 400 seguidores).

Estilos en la campaña digital

“El estilo más conservador de campaña lo tiene Claudia Sheinbaum, se nota en su estrategia digital. Y es natural. Ella lo que ha buscado es resaltar los logros de su gestión, su experiencia y plantear a los usuarios dos alternativas: estás con la transformación o estás con la corrupción”, describe Gladys Pérez Martínez, quien se ha especializado en manejo de crisis en el entorno digital.

“Creo que Sheinbaum lo ha hecho muy bien en ese sentido; su mensaje ha sido claro y consistente, su campaña es muy tradicional en términos de que no ha habido algo disruptivo, algo nuevo, algo fresco, una apuesta hacia los jóvenes muy clara, sino que se ha mantenido como en un guión seguro, en un estilo que no la expone y no le arriesga a cometer errores”, diagnostica la experta.

Para su estrategia en redes sociales, Sheinbaum se hizo de los servicios de las firmas Heurística Comunicación y Cuadrangular. La primera es la agencia de cabecera de Morena, pues desde 2018 el partido le ha dado unos 182 contratos.

Entre los gobernadores que se apoyaron en Heurística para sus campañas y estrategias digitales están Rubén Rocha Moya, de Sinaloa; Marina del Pilar Ávila, de Baja California; Alfredo Ramírez Bedolla, de Michoacán; Julio Menchaca, de Hidalgo; Salomón Jara Cruz, de Oaxaca, y Américo Villarreal, de Tamaulipas.

Para Andrés Elías Duque, la campaña digital que está más desorientada es la de Xóchitl Gálvez, pues se ha dado prioridad a la reacción inmediata a los temas de coyuntura, pero ha perdido el foco de la comunicación.

“Empezamos porque ella no es un personaje consistente, no es sólido, porque un día Xóchitl sale diciendo que admira a su padre y otro día sale criticando a su padre por ser violento. La propia alianza opositora está llena de incongruencias, pues reúne a la derecha más extrema con un partido de izquierda, eso no demuestra una solidez ideológica. El personaje es tan inconsistente que vuelve también inconsistente el mensaje”, subraya el especialista.

Al preguntarle qué recomendaría a la campaña de Gálvez si él fuera asesor digital, Duque responde: “Yo en redes creo que haría nuevamente un focus group. A estas alturas, si falta poco menos de un mes de campaña, contrataría sociólogos y antropólogos para que me permitan escarbar en la mente de la gente; de ese focus group determinaría cuál es el mensaje y no me movería de ese mensaje, sería fiel a ese mensaje, sería disciplinado. El problema con Xóchitl es que mueve mucho el mensaje”.

Agarrón en Instagram

Después de TikTok, la red social donde los candidatos presidenciales han movilizado a más ciudadanos es Instagram.

Entre el 1 de marzo y el 2 de mayo, Álvarez Máynez había sumado a 408 mil seguidores (82% de 494 mil simpatizantes); Xóchitl Gálvez a 296 mil (52% de sus 565 mil seguidores), y Claudia Sheinbaum a 154 mil (20% de sus 769 mil 925 fieles), lo que muestra que la exjefa de Gobierno tiene una comunidad más grande, pero con menor potencial de crecimiento.

A pesar de las diferencias en el volumen de seguidores, Álvarez Máynez tiene una tasa de participación de 2.98%, contra 1.69% de Gálvez y 0.57% de Sheinbaum, lo que significa que la comunidad del candidato naranja es reducida, pero más activa, en tanto que la de Sheinbaum es más robusta, pero más pasiva en las conversaciones.

Considerada como la red social en la que las celebridades y figuras públicas pueden dar a conocer aspectos más íntimos de su vida privada, sus gustos y formas de pensar, Instagram tiene 44.8 millones de usuarios en México, y nuestro país se ubica en la séptima posición a escala global en cuanto a usuarios, después de India, Estados Unidos, Brasil, Indonesia, Turquía y Japón.

De acuerdo con la herramienta Upfluence, que ofrece la posibilidad de auditar las cuentas de Instagram, de los 769 mil seguidores de Sheinbaum, 29% corresponde a audiencia falsa, lo que equivale a 223 mil bots. En el caso de Gálvez, la audiencia artificial asciende al 19.8% de sus 565 mil seguidores, es decir, unos 113 mil bots.

Según la misma fuente, los fans de Álvarez Máynez son más proclives a dar likes, en tanto que los seguidores de Gálvez tienden a emitir más comentarios.

Por cada posteo, Álvarez Máynez obtiene, en promedio, 10 mil 343 “me gusta” y 126 comentarios; Gálvez recibe siete mil 516 likes y 482 reacciones escritas, mientras que la exjefa de Gobierno obtiene cuatro mil 35 likes y apenas 148 comentarios.

El gasto en la web

Información del Instituto Nacional Electoral (INE) refiere que en los primeros 45 días de campaña, los tres contendientes a la Presidencia de la República gastaron en conjunto 83.7 millones de pesos para promocionar sus anuncios en Facebook, Instagram, Google y Youtube.

Del 1 de marzo al 15 de abril, Xóchitl Gálvez, de la coalición integrada por PAN-PRI-PRD, gastó 55 millones de pesos. En tanto, Claudia Sheinbaum, de la alianza Morena-Verde-PT, erogó en ese lapso 6.6 millones de pesos, mientras que Álvarez Máynez, de MC, invirtió 22.1 millones de pesos.

Pero estos son los gastos en la llamada campaña A, es decir, la propaganda que es notificada formalmente a las autoridades electorales y donde los candidatos exponen su imagen. Lo que siempre será un misterio es lo invertido en la campaña B, o sea, la guerra paralela que se da través de cuentas que no siempre están certificadas, o de usuarios afines a los respectivos proyectos políticos que pagan como particulares para promover mensajes. Dentro de esta campaña alterna está la operación con bots, cuentas falsas o robotizadas, en un terreno en el que no hay más reglas que destruir la reputación del adversario.

El lado oscuro

“Claro que hay muchísimo dinero destinándose a la campaña B”, opina Gla-
dys Pérez Martínez, al referirse a la propaganda que se hace desde el anonimato con granjas de bots, ya sea para orientar la conversación hacia determinado sentido, para sembrar fake news o para propagar la desinformación entre los usuarios de la red.

“En este momento no estoy muy segura si la campaña B es mayor de lo que hemos visto en otras contiendas, como la de 2018, pero lo que sí es un hecho es que hay millones de pesos financiado laboratorios; todos los partidos pagan a gente que se dedica a las campañas anónimas, a la desinformación y a todos los hashtags como ‘narcopresidente’ y estas cosas que vemos en Twitter y que están permanentemente activos”, añade.

Este es un terreno “pantanoso”, dice Gladys Pérez, pues el tema no ha podido ser regulado en ninguna parte del mundo, por más esfuerzos que hacen plataformas como Facebook al tratar de imponer los descargos de responsabilidad, o medidas como que la gente sólo vea contenidos políticos, cuando ellos mismos desbloqueen la configuración para para hacerlo y así evitar mensajes de campañas negras.

“Lo que no he visto y me ha dado gusto no verlo porque honestamente sí pensé que se iba a ver en esta elección, es un uso exacerbado y muy dañino de la Inteligencia Artificial para instalar noticias falsas, o sea, ejemplo en fotografías o videos falsos donde se pongan a las candidatas o al candidato en situaciones que no sean reales y que la propia Inteligencia Artificial te haga parecer que sí lo son. Eso no lo hemos visto y creo que ha sido positivo”, comenta la directora de Canvas Ads School.

Al respecto, el estratega político Alejandro Lara, director de la firma Inteligencia Electoral (Intelector), advierte que los tres candidatos a la Presidencia están utilizando la IA para generar contenido e informar a la sociedad sobre sus propuestas, pero también para el juego sucio.

“La Inteligencia Artificial es un arma de doble filo, ya que te sirve para hacer contenidos y divulgar tus propuestas, pero también se está usando para hacer contracampaña o para hacer cosas indebidas”, alerta el consultor.

“Porque puedes editar un video con Inteligencia Artificial y vas a pensar que es la voz del candidato, la imagen del candidato, entonces eso se va a dar en estas elecciones, se está dando ya en el proceso electoral, entonces créeme que conforme vaya avanzando el proceso electoral y nos acerquemos al día de la elección, aumentará este fenómeno”.

El ejemplo más palpable de la guerra sucia en redes son los hashtags “narcopresidente” y “narcocandidata”, campaña por la que Morena ya presentó quejas ante el INE y solicitudes de investigación a los directivos de redes sociales como X e Instragram, plataformas en las que se han mantenido como tendencia en lo que va del presente año.

Un ejemplo de los golpes bajos que se pueden propinar en el actual proceso electoral a través de las redes sociales es la divulgación con dolo de un video en el que Juan Pablo Sánchez Ruiz, hijo de la candidata Xóchitl Gálvez, aparece afuera de un antro, en estado de ebriedad y profiriendo insultos racistas, clasistas y machistas contra los empleados del centro nocturno.

“El uso de la Inteligencia Artificial no es muy común en la campaña A, porque la gente busca al candidato real, de la manera más cercana posible; pero en la parte B seguramente se están haciendo esfuerzos para duplicar voces, generar videos falsos, generar deep fakes, etcétera”, opina Andrés Elías Duque, quien es creador de Datametrix (herramienta de Social Listening) y del DoubleCheck (envío masivo de WhatsApp).

“La campaña A es la campaña oficial y la campaña B es la campaña lateral, toda la campaña que rodea a la campaña oficial, que es donde se da la guerra sucia, pero también se dan las campañas para instalar un mensaje en positivo, para instalar una narrativa, para validar la imagen o el discurso de un candidato”, agrega.

Frenesí en YouTube

En la principal red social de videos, donde los usuarios sí tienen una predisposición a informarse y ver contenidos de mayor duración, el aumento de suscriptores no ha sido exponencial, pero es la plataforma donde se contabiliza el mayor número de impactos individuales.

Según los propios datos de YouTube, la candidata que ha logrado más suscriptores en lo que va de la campaña es Claudia Sheinbaum, con 181 mil nuevos fans (40% de sus actuales 447 mil seguidores).

Entre el 1 de marzo y el 2 de mayo, la morenista reportó 44.1 millones de visualizaciones, para un total de 95.4 millones de vistas que tiene su canal desde que fue creado.

Jorge Álvarez Máynez también ha sacado provecho de YouTube, al sumar 42 mil nuevos suscriptores en lo que va de la campaña (prácticamente el 100% de sus seguidores, pues al iniciar sólo tenía alrededor de mil). Sin embargo, en cuestión de días ha logrado la friolera de 290.1 millones de visualizaciones, principalmente por su video de la “cascarita” en la que enfrenta en un partido de futbol a la “vieja política” y donde el tema de fondo es la pegajosa canción Presidente Máynez.

El desempeño más moderado lo tiene Gálvez, quien en 60 días de campaña sólo ha logrado seducir a 43 mil nuevos suscriptores, apenas el 24% de sus 175 mil fieles. Aún así, en los primeros dos meses de la contienda, la hidalguense tuvo 69 millones de visualizaciones, principalmente en los clips en donde la candidata llama a no tener “miedo a soñar y salir adelante”.

Debates candentes en X

Mientras tanto, en la red social X (antes Twitter), la plataforma digital más politizada del país, los debates son más candentes, pero el movimiento de los números ha sido más discreto.

En los dos primeros tercios de la campaña, Sheinbaum ha sumado 144 mil 335 seguidores (5.3% de sus 2.9 millones de followers), Gálvez agregó 85 mil 414 (7.8% de sus 919 mil 475 xochilovers) y Álvarez Máynez añadió 70 mil 807 (48% de sus 147 mil 164 admiradores).

Pero de acuerdo con la herramienta Twitter Audit, los números absolutos no lo son todo en la red social de Elon Musk, ya que las audiencias y los usuarios tienen diversas calidades, en función de sus seguidores y de la capacidad para suscitar conversación.

En esta óptica, la mejor audiencia la tiene Álvarez Máynez, pues 0.2% de sus seguidores son influencers (unos 294 usuarios) y 61.4% son usuarios “normales” (cerca de 90 mil); esto significa que la mayoría de los followers son personas con actividad cotidiana, que discuten, comentan, suben contenido audiovisual y generan comunidad. Y sólo 38.4% de sus seguidores son de “baja calidad”, o sea, perfiles pasivos que no producen contenido o que incluso pueden ser falsos.

En contraste, la audiencia de más “baja calidad” la tiene Sheinbaum, pues el 82.2% de sus seguidores son pasivos; sólo 16.7% son “normales” y 0.1% son considerados influencers, de acuerdo con Twitter Audit. Los números de Xóchitl Gálvez son más equilibrados: 50.2% son usuarios de “baja calidad”, 47.2% “normales” y 0.8% influencers.

Sentimiento de posibles votantes

En un análisis realizado entre el 22 y el 28 de abril de este año, la firma MW Group detectó que las candidaturas de Sheinbaum y Álvarez Máynez tenían mayor sentimiento negativo en la conversación sociodigital, en tanto que Gálvez presenta mayores positivos.

En la semana de referencia, la causa de la abanderada del bloque opositor Fuerza y Corazón por México tuvo un potencial de 92.3 millones de personas alcanzadas en las redes sociales X y Facebook. El alcance de Sheinbaum fue de 155.8 millones y el de Álvarez Máynez de 37.6 millones de personas.

De las menciones en X y los posteos en Facebook con carga emotiva para Sheinbaum, 90% fueron en contra y 10% a favor; en el caso de Álvarez Máynez, 74% fueron negativos y 26% positivos, mientras que con Gálvez 75% fueron favorables y 25% adversos.

Los comentarios adversos a la candidata morenista giraron en torno a su participación en la Convención Bancaria, que muchos usuarios consideraron “mala”; al uso de Photoshop en su propaganda, y al hecho de decir que su retención en Chiapas por encapuchados se debió a un montaje del medio Latinus.

Respecto a Álvarez Máynez, la conversación negativa se enfocó en su aparente relación con un funcionario de Morena; en el presunto boicot a la candidatura de Alejandra del Moral para beneficiar a Delfina Gómez en los comicios del Estado de México el año pasado, y en un supuesto alcoholismo.

Para Gálvez, la mayoría de los reproches tuvieron que ver con la acusación de Tatiana Clouthier, vocera de la campaña de Sheinbaum, quien dijo que el bloque opositor no tiene propuestas sensatas; con el video sobre su hijo afuera de un bar y con los presuntos vínculos entre la presidenta de la Suprema Corte de Justicia de la Nación, Norma Piña, y la candidata panista.

¿Y… los votos?

Después de los primeros 60 días de campaña, de miles de posteos en redes sociales, de guerra sucia con bots y de intensas conversaciones en el espacio sociodigital, las intenciones de voto no variaron radicalmente, lo que confirma la apreciación de los especialistas en el sentido que las redes sociales no dirimen una elección, a menos que se cometan errores graves o se logre cimbrar las narrativas impuestas hasta ahora con algún hecho o mensaje disruptivo, lo cual no ha ocurrido hasta el momento.

“Las redes sociales son grandes canales de comunicación y a los políticos les da la oportunidad hablar, de conversar, con las personas en tiempo real. Eso nos acerca con las audiencias, pero también los errores son vistos y expuestos al triple y se puede ser víctima de las malas prácticas en el ámbito digital, al ser un espacio no regulado”, reflexiona Gladys Pérez.

“Yo no he visto un solo caso en el que las redes sociales puedan revertir una diferencia amplia en las encuestas. Pero lo que sí he visto es caer candidaturas bien posicionadas por los errores; los errores cuestan mucho en el ámbito digital porque se propagan rapidísimo, como fuego. Entonces, por eso son un arma de doble filo las redes”, complementa.

¿Cree usted que las redes tengan el poder de revertir una elección? se le pregunta a Pedro Sáez, de MW Group.

“Sí, 100 por ciento. Y te digo exactamente cuándo. Las redes mueven una elección cuando cambian la narrativa de la elección”, apunta.

Entonces, ¿cuál es la narrativa que está impuesta hoy?, se le insiste. Y Sáez responde: “La narrativa es que hay dos bandos y ambos tienen una argumentación distinta y la idea es ver quién jala más gente a su narrativa. Hasta hoy no hay un evento sociodigital que le pegue al centro de gravedad de las dos narrativas en competencia. ¿Cuánto ocurrió esto? En mayo del 2012. Cuando irrumpió el Movimiento #YoSoy132. Dos semanas más que hubiera durado la campaña, y López Obrador gana la contienda”.

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