Compartir

Redacción ejecentral

Los restos del caricaturista Eduardo del Río, Rius, son velados esta noche en la ciudad de México, en una funeraria de la calle de Sullivan, de la delegación Cuauhtémoc.

El célebre monero falleció esta madrugada, aproximadamente a las 1:45 horas, a consecuencia del cáncer de próstata que le aquejaba, y tras horas de trámites y papeleo fue trasladado primero a la funeraria Gayoso ubicada en la colonia Lomas de la Selva, en Cuernavaca, desde s morada en el municipio de Tepoztlán, para ser preparados y posteriormente trasladados a la sede de la colonia San Rafael en la capital mexicana.

Mañana se le realizará un homenaje de cuerpo presente en el Museo de la Estampa abierto al público, organizado por sus amigos y compañeros de gremio, los «moneros».

Por la tarde noche del miércoles (19:30 horas) será cremado  en una ceremonia íntima, solo con familia y amigos más cercanos. Su hija Citlali del Río pidió a la prensa respetar esa decisión.

Adelantó también que el próximo jueves a las 15:00 horas se le rendirá un homenaje en el Museo del Estanquillo.

Esta noche la capilla que cobija los restos mortales del afamado monero en la agencia funeraria Gayosso, sucursal Sullivan, estará abierta a todo aquel que quiera despedirse del caricaturista.

Sabemos que su legado es enorme. Fue un periodista de referencia, un maestro de multitudes, amigo extraordinario, un referente ético y padre de la caricatura mexicana moderna», agregó.

El último adiós íntimo y familiar

Micaela Flores García y Citlali del Río Flores, esposa e hija, respectivamente, de Rius (1934-2017), velan al caricaturista acompañadas de familiares y amigos en la funeraria.

Con los ojos llorosos pero con voz firme, Citlali del Río dijo a Notimex que su padre fue un hombre muy querido, muy amado y muy respetado por millones de mexicanos. «Y eso que muchos no lo conocieron tan de cerca como mi madre y yo».

Recordó que Eduardo del Río fue un hombre íntegro, digno, brillante y se mantuvo lúcido hasta el último día de su vida.

Hasta el último suspiro, mi padre supo lo que hacía, siempre habló con coherencia y amorosamente, a pesar de conocer su enfermedad y el estado terminal en que se encontraba».

Citlali mencionó que Rius nunca hizo una concesión en vida y les heredó ese legado. Por eso, en su velorio no hay símbolos religiosos ni se oficiaran misas en su nombre.

La entrevistada mencionó que Eduardo del Río fue un padre y un marido ejemplar.

Fue uno de nuestros imprescindibles, hizo mucho por su país y por sus hermanos; él lo sabía. Por eso descansa en paz».

Hasta ese lugar han llegado compañeros de profesión y pasión.

Rafael Barajas El Fisgón se erigió como vocero de la familia. Recordó que Rius donó en vida una gran parte de sus originales (escribió más de 100 libros) a la Universidad Nacional Autónoma de México (UNAM), otra parte al Museo del Estanquillo y muy poca de su producción la conservó en su archivo personal.

Hizo mucho y se quedó con poco; deja un gran legado y desde hoy podemos considerar que Rius es el padre de la caricatura moderna, no obstante haber sido autodidacta en muchos sentidos», añadió.

En entrevista, El Fisgón mencionó que el caricaturista Eduardo del Río innovó de una manera eficaz y atractiva la labor de los moneros de este país.

Después de que lo corrieron de muchas revistas, decidió crear, a mediados del siglo pasado, «Los Supermachos», la historieta más leída durante todo el siglo XX mexicano.

Si en un futuro se revisa qué leían los mexicanos de estos años, sin lugar a dudas ‘Los Supermachos’ volverán a brillar», concluyó Rafael Barajas. EC

Compartir