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En la reunión que la comisión especial de diputados sostuvo con el gobernador de Guerrero, Ángel Heladio Aguirre, y su fiscal Iñaki Blanco, admitieron que les informaron en tiempo real lo que estaba sucediendo en Iguala, pero que no pudieron hablar con el alcalde José Luis Abarca hasta la una de la mañana, cuando les dijo que no le habían reportado nada. ¡Wooow! Le creyeron todo. ¿Y por qué no lo vigilaron cuando sabían lo que había pasado?, les preguntaron. Don Iñaki dijo que tenía fuero y no podían detenerlo. Nadie dijo capturarlo, sino vigilarlo para evitar que se escapara. Lo peor de todo, reconocieron, es que ni siquiera se dieron cuenta por dónde se les fue.

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