Compartir

Tomás de la Rosa

En dos meses, el nerviosismo de inversionistas extranjeros provocó la fuga de 92 mil 800 millones de dólares de inversión de portafolio. En este momento el llamado capital golondrino se ubica en uno de los niveles más bajos desde el sexenio pasado. 

Las consecuencias, además de lesionar la economía, también impacta a los ciudadanos porque eleva el costo financiero del gobierno y restringe la movilidad de los programas sociales, coincidieron cuatro economistas consultados por ejecentral, quienes comentaron que lo más importante, por ahora, es evitar la necrosis de la economía, pues por los efectos del Covid-19, habrá más millones de mexicanos en la pobreza.

“Parte del movimiento que hemos visto en las últimas semanas de depreciación del peso, una parte podría obedecer a esa salida” de capitales. Los inversionistas extranjeros “tienen que vender sus pesos y comprar dólares para poderse salir del mercado”, comentó la directora de Análisis de Intercam Banco, Alejandra Marcos.

Este nerviosismo lo tienen algunos inversionistas extranjeros, pues ante las altas tasas de interés que paga el gobierno mexicano en el mercado de bonos, algunos otros han decidido asumir el riesgo. Por ejemplo, con datos del 11 de mayo, los bonos del Tesoro de Estados Unidos a 10 años tuvieron un rendimiento de 0.73% y los mexicanos a 10 años pagaron 6.167%, un diferencial de casi 5.5 por ciento.

Al retirarse del mercado mexicano, el también llamado capital golondrino en el caso de los títulos de deuda del gobierno federal, encarecen la tasa de interés que se paga. “Los inversionistas están vendiendo bonos, al salirse castigan el precio del bono, entonces las tasas encarecen. Una forma de verlo es la tasa del bono de largo plazo se ha encarecido”, puntualizó el director de Análisis y Estrategia Bursátil del Grupo Financiero Monex, Carlos González Tabares.

Los bonos que refiere el estratega bursátil pertenecen al mercado de renta fija que ofrece a los inversionistas extranjeros instrumentos como bonos, Cetes y Udibonos, entre otros, que son títulos de deuda del gobierno federal. Por su parte, las acciones de empresas en las dos bolsas de valores del país (la mexicana: BMV, y la Institucional: BIVA) son los principales instrumentos del mercado de renta variable.

Previo a la pandemia del virus Sars-CoV-2, los inversionistas ya estaban en cautela. De hecho, la decisión de cancelar el aeropuerto en Texcoco, a través de una consulta popular en octubre de 2018 (dos meses antes de ser presidente constitucional), generó la salida de siete mil 500 millones de dólares del mercado de bonos en octubre y noviembre de ese año. Dichas fugas de capital se ubicaron entre las 15 más drásticas en los 72 meses que gobernó Enrique Peña Nieto, según los datos del Banco de México (Banxico) que revisó ejecentral.

Por su parte, esa cancelación, en el mercado de renta variable provocó la mayor salida de capital extranjero en la historia (al menos en la historia estadística de Banxico), con más de 28 mil 500 millones de dólares.

Así, las decisiones poco ortodoxas del nuevo régimen presidencial también llevaron a la economía mexicana a nueve meses en contracción en 2019. Mientras Estados Unidos creció 2.3%, México se contrajo 0.15 por ciento. Eso no gustó a los inversionistas foráneos y en febrero y marzo pasado sacaron del mercado de capitales poco más de 55 mil 500 millones de dólares.

Por su parte, los extranjeros más conservadores (por la tasa de interés fija), que optan de prestar su capital al gobierno federal a través de sus títulos de deuda (bonos, Cetes y Udibonos), sacaron del país 37 mil 300 millones de dólares y con ello, el martes 28 de abril, la tenencia de residentes en el extranjero de la deuda del gobierno fue de 78 mil 237 millones de dólares. Ese saldo, de acuerdo con los cálculos de ejecentral es el más bajo desde el sexenio de Enrique Peña Nieto.

Las mayores fugas

La recesión global que detonaron las medidas de contención del Covid-19 provocaron que los inversionistas modificaran sus portafolios de inversión y salieran de países con economías emergentes como México, para refugiarse en instrumentos con menor rentabilidad, pero con mayor seguridad, como el dólar, el yen o en bonos del tesoro. Sin embargo, en esta administración que encabeza Andrés Manuel López Obrador la incertidumbre se exacerbó.

Al considerar el promedio de un sexenio, la administración de Enrique Peña Nieto registró el mayor monto de inversión de extranjeros en los títulos de deuda con 124 mil 581 millones de dólares, con una salida de capital de 232 millones.

La mayor entrada de capital ocurrió en el sexenio de Felipe Calderón con mil 420 millones (saldo promedio de 41 mil 919 millones), y la mayor fuga ha sido con Andrés Manuel López Obrador con mil 704 millones de dólares (saldo promedio de 108 mil 464 millones).

Incluso, en los últimos 29 años, en las ocho mayores fugas de capital extranjero en el mercado de bonos, tres corresponden al gobierno de López Obrador, ya en medio de la incertidumbre del Sars-CoV-2.

El 16 de marzo de 2020, se registró la sexta mayor salida de capital extranjero en la historia del mercado de bonos con más de 5 mil 600 millones de dólares. Esa salida fue motivada por la incertidumbre que despertó la  Reserva Federal estadounidense (Fed) que sorpresivamente recortó su tasa de referencia. Fue un lunes que el mercado se tiñó de rojo con desplomes del orden del 12% en el Dow Jones, Nasdaq y el S&P 500.

Por mes, considerando el comportamiento promedio mensual, la administración lopezobradorista tiene los récord en ambos extremos. Marzo y abril de 2020 son los dos meses con la mayor fuga en la historia, con 25 mil 754 millones y 11 mil 570 millones de dólares. En tercer sitio lo ocupa junio de 2013 (Peña Nieto) con nueve mil 727 millones. 

En contraste, en casi 30 años, con López Obrador también se registró la mayor entrada de capital de portafolio (al mercado de renta fija) con nueve mil 939 millones de dólares en enero de 2019. El segundo y tercer lugar fueron con Peña Nieto en julio 2018 y diciembre 2012, ambas por montos superiores a nueve mil millones de dólares.

Aunque han existido factores externos que han influido en la salida de capitales, hechos como la cancelación del aeropuerto en Texcoco apoyó la salida de más de 28 mil 500 millones de dólares de mercado de renta variable y otros cuatro mil 400 millones de dólares del mercado de bonos, en octubre de 2018. Otro ejemplo, la cancelación de la construcción de la planta de cerveza de Constellation Brands en Mexicali, en marzo también apuntaló la salida de otros cuatro mil millones de dólares.

El recorte de calificación de Fitch Ratings a la capacidad crediticia de México (15 de abril pasado), que la ubican a un escalón de perder el grado de inversión y la pérdida del grado de inversión de Petróleos Mexicanos (Pemex) por parte de Moody’s (17 de abril), apuntalaron a que alrededor de 10 mil 800 dólares de inversión extranjera se fuera del país.

México, mayor riesgo para invertir

El coronavirus y la forma de gobernar del presidente Andrés Manuel López Obrador, han disparado a la alza el llamado “riesgo país” —que es una sobretasa de interés que se tiene que pagar obtener financiamiento—, coincidieron los especialistas.

“La mayor percepción del riesgo sobre la economía mexicana es por dos cosas; una, la falta de una política fiscal expansiva que aminore el golpe del covid-19 sobre la economía mexicana que siente además las bases para una pronta recuperación, y por otro lado también la aplicación de políticas no ortodoxas como las consultas públicas”, señaló la directora de Análisis Económico y Financiero de Banco Base, Gabriela Siller.

Estas “políticas no ortodoxas”, puntualizó la también catedrática del Tec de Monterrey, como las consultas públicas, “provoca que no aumente la inversión extranjera directa (IED)”, misma que se desplomará en 2020.

“Esperamos que la inversión extranjera directa podría caer alrededor de 30% este año”, índico Siller. Con ese monto, la IED en 2020 se ubicaría en poco más de 23 mil millones de dólares, cifra que sería la segunda más baja en 12 años.

Contrario a lo dicho por el Presidente en sus discursos, la IED en 2019 no aumentó. Datos de Banxico muestran que disminuyó 5.3 por ciento.

Para González, de Monex, “el escenario de México es complicado y por eso las condiciones de riesgo país aumentaron de manera importante. Se pueden ver desde varios rubros como el EMBI (Emerging Market Bond Index, que elabora JP Morgan) o el diferencial de tasas entre los bonos de largo plazo de México y de Estados Unidos; por los CDS (Credit Default Swap). En cualquiera de los tres, ve el incremento del mayor riesgo país de México”.

A grandes rasgos, el riesgo país es una sobretasa de interés o premio que tienen que pagar los países emergentes por captar capital, respecto instrumentos con menor grado de riesgo. Uno de ellos, podría ser los bonos del tesoro (treasury bonds o T-bonds).

“Los bonos de largo plazo de México y los de Estados Unidos tiene el diferencial de tasas de alrededor 600 puntos base. En condiciones normales, el diferencial más o menos está por debajo de los 400 puntos base. Son 200 puntos base más sólo por el riesgo país”, detalló el estratega de Monex.

Opinión que comparte Alejandra Marcos, de Intercam Banco, quien detalló que “mientras (México) mantenga tasas (de interés) reales positivas, que no las paga nadie en el mundo, es el suficiente anclaje para que (el inversor extranjero) se mantengan invertidos en México. Por eso no vimos una estampida mayor”.

Lo dicho por los economistas se refleja con un ejercicio real. Al 28 de abril había 78 mil 631 millones de dólares de bonos del gobierno en manos de extranjeros. Considerando para el ejemplo, el rendimiento de 6.167% en los bonos mexicanos a 10 años, el rendimiento en un año sería de cuatro mil 849 millones de dólares y de solo 574 millones de dólares si estuvieran en los T-bonds. Eso significa una diferencia de 745 por ciento.

Respecto a esa millonaria diferencia, González, sostuvo: “México está destinando más recursos al pago de intereses y ese dinero se podría utilizar para otras cosas”. Incluso, añadió, con el recorte de tasas de Banxico “aunque las hayan bajado a cinco y medio (por ciento), sigue siendo muy atractivo para algunos”.

Según el sitio Global-Rates.com, actualmente sólo Turquía e Indonesia pagan la tasas más altas del mundo con 8.75% y 6.50%, respectivamente. Hasta antes del 20 de marzo, la tasa en México era de 6.50 por ciento.

Sin embargo, Marcos de Intercam advirtió que en caso de que se dé un “recorte de calificaciones en cascada, con eso el panorama así será diferente”, y si se daría una fuga masiva  inversión extranjera.

Evitar la necrosis económica

Si bien, la repatriación de la inversión extranjera de portafolio preocupa porque encarece el tipo de cambio y genera mayores costos de financiamiento al gobierno federal, hay una inquietud mayor. Para los economistas consultados, es la negativa del apoyo del gobierno federal a las micro, pequeñas y medianas empresas (MyPymes).

Al igual que los expertos, la Secretaría de Hacienda (SHCP), que encabeza Arturo Herrera, sabe del impacto que podría generar el virus Sars-CoV-2 en México, según lo establece en los Precriterios Generales de Política Económica.

El documento contempla el riesgo de una recesión global más profunda y prolongada a lo esperado, con impactos negativos en el empleo e ingreso de los hogares por el cierre de empresas.

Al respecto, Siller de Banco Base, aseguró que el “discurso del gobierno debe generar confianza empresarial, confianza en los negocios y debe aplicar una política fiscal expansiva para generar mayor confianza de que la economía mexicana se va a recuperar más rápido. La política fiscal expansiva es el incremento del gasto y disminución de los impuestos”.

Para el director del Departamento de Estudios Económicos de Citibanamex, Sergio Luna, ese apoyo del gobierno federal es la vitamina que requiere el tejido empresarial para evitar su muerte. 

“Lo que hay que evitar es que este choque tan súbito genere tejido muerto, que genere necrosis porque más adelante va a costar más trabajo salir de nuevo. Es como cuando hay un infarto, el corazón queda tocado, y al final de cuentas no vuelve a ser el mismo. Por eso es vital el apoyo del gobierno para que el paro súbito que sufrió la economía no implique que hacia adelante este dañado y no se pueda crecer igual”, explicó uno de los economistas de Citibanamex, que es uno de los grupos financieros más importantes del país.

›En México, al cierre de 2019, había 36.2 millones de personas ocupadas en las MyPymes y 53 de cada 100 trabajadores están en siete entidades. Los más perjudicados serán en las entidades gobernadas por Morena: Ciudad de México, Veracruz y Puebla, que albergan a 6.97 millones de trabajadores. El estado de México, del PRI, tiene 5.95 millones de trabajadores.

El empleo en la economía es vital, sin embargo datos del IMSS revelan que entre marzo y abril se despidieron del sector formal de la economía, de la que paga impuestos, a 685 mil 840 trabajadores. Representó el despido masivo más severo en la historia corporativa mexicana.

Luna, de Citibanamex, alertó del nivel de deterioro, el cual es “mayor que lo que se había estimado originalmente y advirtió que el grado de incertidumbre también está en niveles máximos.

“Venías de una posición relativamente sólida en finanzas públicas y se están acabando los elementos que daban márgenes de maniobra. Este año, se acabarán lo que queda del Fondo de Estabilización de los Ingresos Presupuestarios (FEIP)  que era un guardadito que tenían. El año pasado se gastó la mitad y este año se gastará la otra mitad. Todo se va acabar”, detalló Luna.

Eso y el interés de la República Austera de que Banxico adelantará recursos al gobierno federal o  la extinción de fideicomisos en la Administración Pública Federal que darían al gobierno unos 750 mil millones de pesos, evidencian la situación financiera del país.

Esos recursos, “ayudarán a medio cuadrar los números, pero finalmente parece que alguien que está viviendo al día y que está sacando el guardadito que tienes por acá o el dinerito que te cayó por allá para cuadrar una relación ingreso gasto, donde el gasto es superior al ingreso. Si bien están recortando cosas y combatiendo corrupción y austeridad. Tienes un hijo que no le importa nada, como es Pemex”, añadió Luna.

La abultada deuda de la petrolera que la tiene en quiebra técnica (pasivos mayores a los activos), la enorme burocracia llevaron a Pemex a que registrara la mayor pérdida de su historia. Esto en un momento que las calificadoras retiraron el distintivo de grado de inversión. Esto dicen, los economistas, es una preocupación para los inversionistas extranjeros que sacaron su capital de México.

La situación de Pemex, en un futuro, podría ser la causa de que México también pierda el grado de inversión. 

Compartir