Foto: Cuartoscuro

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Redacción ejecentral

El aspecto más importante de la exhibición del exdirector de Pemex, Emilio Lozoya, celebrando en un lujoso restaurante capitalino, es la pérdida de credibilidad como testigo, algo que puede afectar seriamente las frágiles acusaciones que ha hecho en el caso Odebrecht.

La explicación es sencilla: si don Emilio es capaz de mentirle a un juez diciéndole que no puede presentarse ante él porque está arraigado y necesita el permiso de la Fiscalía General de la República —lo cual dejó en evidencia que es falso—, y con ello cometer un delito denominado fraude procesal —como ocurrió en la demanda por daño moral que enfrenta—, entonces no es un testigo creíble o confiable.

Aseguran los muy bien enterados que en la Fiscalía que dirige Alejandro Gertz Manero están muy preocupados porque saben de las consecuencias que esto puede tener en los juicios que ha iniciado y las investigaciones en curso.  

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