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Tomás de la Rosa

En este último mes los inversionistas se pusieron nerviosos ante la aparición del Covid-19 y la recesión global, la reducción del precio del petróleo, y a pesar de que se carece de información para ver el impacto del recorte de la tasa por parte del Banco de México (Banxico), el referéndum para cancelar la inversión de Constellation Brands en Mexicali y la rebaja de calificación de México y de Petróleos Mexicanos (Pemex), en menos de 30 días salieron del país más de 32 mil 200 millones de dólares de inversión de extranjeros en títulos de deuda del gobierno federal.

El lunes 20 de marzo, el saldo de la tenencia fue de 86 mil millones de dólares, un saldo no visto al menos desde el 15 junio de 2012. Si bien son dos escenarios diferentes, en un periodo similar, en el sexenio de Enrique Peña Nieto, la fuga de capitales golondrinos fue de mil 993 millones de dólares. En la administración anterior, por cada dólar que se fugó, en la actual se fueron 16 dólares.

En lo que va de 2020, una parte de la deuda del gobierno federal (valores en circulación) en manos de inversionistas residentes en el extranjero alcanzó su máximo el miércoles 12 de febrero, cuando el saldo de la tenencia se ubicó en 118 mil 224 millones de dólares. Desde ese día y en las próximas 27 jornadas bursátiles, hubo una fuga de capitales extranjeros por 35 mil 873, en 18 sesiones no consecutivas. Por el lado positivo, en nueve jornadas los extranjeros incrementaron su tenencia en 3 mil 991 millones de dólares. Así, el flujo de ese periodo fue negativo por 32 mil 221 millones menos.

El impacto a México

El éxodo masivo de capital extranjero, de portafolio, fue impulsado ante la expectativa de la recesión económica global que catapultó el coronavirus y que en el caso de Estados Unidos, el principal comprador de productos “hechos en México”, entrara en recesión después de 12 años. Frente a esto, la economía mexicana podría tener una contracción de hasta 7.0%, una de las peores en las últimas décadas, y que sólo se puede documentar desde 1980, porque el Inegi no ofrece mayores estadísticas.

Janneth Quiroz Zamora, subdirectora de Análisis Económico  en Monex Grupo Financiero; Alejandro Saldaña, economista en jefe en el Grupo Financiero Ve por Más, y los también economista Santiago Fernández, en Intercam Grupo Financiero, y Gerardo Copca, de la consultora MetAnálisis, coincidieron por separado que el entorno global recesivo generó la estampida de retorno del capital a mercados seguros.

“El principal factor que propició la salida de capitales de México y otros países emergentes es el fuerte incremento en la aversión del riesgo derivado de la confirmación de que la economía mundial se encuentra en recesión. Aún existe mucha incertidumbre sobre cuál será la profundidad y duración de ésta, de ahí que el apetito por riesgo sea prácticamente nulo”, detalló Quiroz.

Los cuatro economistas consultados por ejecentral reconocen el rezago de la información; sin embargo, Copca indicó: “en la última semana, las reservas internacionales tuvieron un incremento superior a mil 300 millones de dólares. Eso nos hace suponer que regresó capital (extranjero a México). Eso también coincide con la apreciación, al pasar de los 25.0 – 24.50 pesos bajó a 23.50 pesos por dólar, más o menos”.

Sin embargo, a pesar del rezago en la estadística que elabora Banxico para ver el impacto de Constellation, el recorte de tasas y el downgrade de Standard & Poor´s a la calificación soberana de México y de Pemex. A menos de una semana de lo anterior, HR Ratings también degradó al país.

Un hecho es el impacto en las finanzas públicas. Por un lado, la fuga de capitales debilita la moneda mexicana y por el otro, por ser la venta de títulos de deuda del gobierno federal, los inversionistas exigen mayores tasas de interés, comentó Fernández de Intercam.

“Hay mucha salida de capital en mercados emergentes, incluso están vendiendo deuda de países emergentes, acciones de empresas de países emergentes. Entonces lo que provoca es que las tasas de bonos a 10 años, y en la primera semana de marzo las tasas de interés o premios que piden los inversionistas para financiar la deuda mexicana, llegaron incluso a tocar el nivel de 8.0% o un poquito más de 8.1%. Después se relajaron un poco”, detalló Fernández.

Esa mayor tasa se paga en parte de la deuda interna del gobierno federal, que a febrero tuvo un saldo de 7.6 billones de pesos (unos 314,148 millones de dólares, al tipo de cambio de hoy). Además, la deuda externa reporta un saldo superior a los 206 mil 650 millones de dólares (unos 5.0 billones de pesos, al tipo de cambio de hoy).

Además de ese impacto, la fuga de capital extranjero de portafolio seguirá ante la perspectiva económica.

“Es un fenómeno global que ha tenido mayor relevancia que los eventos locales. Conforme el pánico comience a ceder, es probable que los inversionistas pongan mayor énfasis en variables internas, como las tasas de interés, la calificación crediticia del soberano y la perspectiva de crecimiento económico”, detalló Saldaña, de Ve por Más.

También comentó que el recorte de tasas de Banxico no tuvo impacto en el atractivo para invertir en México, ya que la Reserva Federal (Fed) de Estados Unidos recortó su tasa de referencia en 150 puntos base en su tasa de interés.

Además, indicó que la cancelación de la inversión de Constellation Brands, como antes la cancelación del aeropuerto de Texcoco contribuyen a “generar una percepción de riesgo mayor, lastimen la inversión el crecimiento económico esperado y la confianza de los inversionistas internacionales en el país”. 

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