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BOGOTÁ, Colombia. El gobierno de Colombia pidió perdón este viernes por el brutal castigo policial que mató a un hombre el miércoles, sin lograr extinguir las protestas que en dos días dejan al menos 13 muertos, la mayoría baleados presuntamente en choques con la fuerza pública.

«Estoy mamado (cansado) del abuso de la policía. Toca demostrar que el pueblo está furioso, aunque veo policías y siento miedo», dijo a la AFP Camilo Medina, un músico de 20 años que volvió a protestar en las calles.

Menos concurridas que en las jornadas previas, las manifestaciones avanzaron por tercer día consecutivo en Bogotá y Medellín, entre otras ciudades, con esporádicos choques con uniformados.

En un intento por aplacar las protestas, el ministro de Defensa acompañado de los mandos policiales expresó su «dolor e indignación» por la muerte de Javier Ordóñez, de 43 años, en un barrio del noroeste de Bogotá.

«La policía nacional pide perdón por cualquier violación a la ley o desconocimiento de los reglamentos en que haya incurrido cualquiera de los miembros de la institución», dijo el ministro Carlos Holmes Trujillo. 

En Colombia, la Policía depende de la cartera de Defensa.

Los uniformados golpearon a Ordóñez en el puesto, a donde lo llevaron tras someterlo en el suelo a repetidas descargas con un arma eléctrica, aseguró su abogado.

El video viral en que se ve a la víctima suplicando para que detengan los choques eléctricos destapó la ira popular contra la policía, que arrastra denuncias de excesos desde las masivas protestas de 2019 contra el gobierno y que aumentaron en la pandemia.

En Bogotá, foco de la movilización, hubo disturbios, enfrentamientos y una serie de ataques contra puestos de mando conocidos como CAI. 

Grupos más reducidos de manifestantes clamaron de nuevo por el fin de la violencia policial.

«Cuando veo la policía siento miedo, he visto muchas agresiones. Este es un perdón de mentiras, al cual no le creemos. ¡¿Qué perdón si por la espalda te dan un tiro de gracia?!«, exclamó un docente de 26 años que pidió reserva ante el temor de ser amenazado.

En las protestas —que el gobierno vincula con un «vandalismo sistemático y coordinado»— han muerto 13 personas, en su mayoría jóvenes de entre 17 y 27 años que fueron baleados en Bogotá y alrededores, según un reciente balance. 

También las autoridades han informado de 209 civiles y 194 uniformados heridos, aunque sin precisar el número de policías atacados por bala, mientras que, según la alcaldía de Bogotá, 72 ciudadanos han sido alcanzados por los proyectiles.

Unos 2 mil policías y militares fueron llamados para reforzar la seguridad en la capital.

«Masacre de jóvenes»

La alcaldesa de Bogotá, Claudia López, opositora del gobierno, aseguró tener pruebas «sólidas» del «uso indiscriminado» de la fuerza y armas de fuego por parte de algunos policías contra los manifestantes. 

Un sinnúmero de videos que circulan en redes sociales —algunos compartidos por autoridades— muestran a uniformados que son atacados y responden con disparos. 

«Desobedecieron instrucciones expresas y públicas de la Alcaldía. ¿Entonces a quién obedecen? ¡Urge justicia, acción y reforma!», escribió este viernes en Twitter la mandataria local.

Lo que ha ocurrido en los últimos días «es brutal, es grave, es una auténtica masacre de jóvenes en nuestra ciudad», agregó más tarde en un pronunciamiento transmitido por redes sociales.

Tras un encuentro con el presidente Iván Duque, López aseguró haber solicitado el retiro de los uniformados que usaron pistolas en las protestas, así como una reforma de la policía para que deje la esfera militar y se convierta en «un organismo civil que responda ante la ciudadanía».

Esta última petición, que comparte con académicos, fue descartada por el mandatario conservador, pero podría implementarse por medio de entes de control, dijo.

Por su parte, Duque prometió investigar los presuntos abusos policiales y reprobó los ataques a uniformados.

«Es doloroso ver esos hechos vandálicos y de violencia que también amenazan, después de estos dolorosos meses de pandemia, un proceso de reactivación tan necesario para nuestro país», dijo el presidente en televisión.

Mientras avanza la investigación penal sobre lo ocurrido con Ordóñez, la policía abrió un proceso interno contra dos agentes «por el presunto delito de abuso de autoridad y de homicidio», precisó Holmes Trujillo

También «se ha tomado la determinación de suspender a cinco policías más» implicados en la agresión, de acuerdo al ministro.

Según la defensa, Ordóñez fue abordado por los agentes cuando iba con unos amigos a comprar alcohol en la noche, estos lo persiguieron hasta la entrada del edificio donde vivía, lo golpearon «brutalmente» y le aplicaron las «descargas eléctricas».

«Y luego terminan con su acto criminal» en el puesto de policía, dijo el abogado Vadith Gómez a Blu Radio.

Ordóñez era un ingeniero que estaba a punto de culminar sus estudios de Derecho y tenía dos hijos, informó su familia. 

El caso hizo reflotar denuncias sobre excesos cometidos por la fuerza policial.

Según la alcaldía de Bogotá, en lo que va de año ha habido 260 denuncias contra policías. NR

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