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Miles de mujeres se movilizaron este lunes para apoyar la legalización del aborto, repudiar los feminicidios y denunciar la trata de personas, un renovado reclamo feminista en Argentina en el Día Internacional de la Mujer.

«Vivas, libres y desendeudadas nos queremos», fue el lema que unificó este año la marcha en una jornada en la que se cumplió además una huelga nacional de mujeres con el propósito de visibilizar su rol en la sociedad y la economía.

El centro de Buenos Aires se tiñó de verde, el color que simboliza la lucha por el aborto legal, y violeta, que representa los reclamos feministas, en la manifestación con pancartas, grandes banderas, performances y tambores.

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«Estar en la calle es mejor», dijo a la AFP Nora Viater, de 61 años, con un pañuelo verde en la muñeca, mientras frente a ella desfilaban columnas de manifestantes de todas las edades que se movilizaron a lo largo de un kilómetro entre la Plaza de Mayo y el Congreso, en pleno centro de Buenos Aires.

Frente al parlamento, se respaldó la esperada iniciativa del Poder Ejecutivo, que prometió presentar un proyecto de ley para garantizar la interrupción voluntaria del embarazo dos años después de que fracasara en el Senado una iniciativa similar en un país conservador y de fuerte influencia católica.

El expresidente liberal Mauricio Macri (2015-2019) había respaldado en 2018 el debate parlamentario, aunque luego se declaró «en favor de la vida».

Su sucesor, un peronista de centroizquierda, llamó en cambio a terminar con «la hipocresía» al instar a los argentinos a reconocer que «el aborto sucede, es un hecho», e instó ante el Congreso a «respetar la decisión individual» sobre los cuerpos.

«Nosotras elegimos cuántos hijos tener», se leía en una pancarta que llevaba Nina, una adolescente de 14 años con la cara pintada con brillantina verde y violeta que marchaba junto a dos compañeras de un colegio público de la capital.

En América Latina, Argentina ha sido pionera en promulgar el matrimonio igualitario y una ley de identidad de género. En caso de aprobarse el aborto libre, Argentina sería el quinto caso en la región, después de Cuba, Uruguay, Guyana y la ciudad de México.

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Resistencia celeste

La iniciativa es rechazada por la influyente Iglesia católica, que el domingo realizó una misa como parte de su campaña en contra de la aprobación de la ley.

«Millones de argentinos y argentinas, creyentes y no creyentes, tienen la profunda convicción de que hay vida desde la concepción», afirmó en su homilía el monseñor Oscar Ojea, en la Basílica de Luján ante miles de fieles que agitaban los pañuelos celestes que identifican la oposición al aborto legal.

Militantes feministas rechazaron el mensaje durante una manifestación frente a la Catedral de Buenos Aires en la que pidieron terminar con la tutela de la Iglesia en cuestiones de Estado.

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«Dejen de matarnos»

«Paramos para que dejen de matarnos», se leía en carteles en la marcha, que buscaba también visibilizar los feminicidios que no cesan pese a los reclamos crecientes y las campañas.

El domingo, en el Día Internacional de la Mujer, apareció el cuerpo sin vida de una joven de 25 años arrojado dentro de un aljibe en Paraná, en la provincia de Entre Ríos. Estaba desaparecida desde hacía una semana.

La mujer había denunciado en reiteradas ocasiones a su expareja por violencia doméstica, estaba refugiada en un albergue junto a su hijo y había alertado a la policía que el hombre merodeaba el lugar pese a la orden de restricción que le impuso la justicia.

Según la ONG Casa del Encuentro, en 2019 hubo 299 feminicidios, 10% más que el año anterior, cuando se registraron 273 casos. En lo que va de 2020 suman ya 70 casos, según distintas ONG.

Elisa Fernández, de 56 años, venida desde Neuquén (sudoeste) marchó junto a las «feministas abolicionistas contra la prostitución». Su prima, Florencia Penacchi, era una estudiante universitaria cuando fue secuestrada en la calle en Buenos Aires hace 15 años. Su familia está convencida de que cayó en una red de trata. «Nunca más la encontraron», contó a la AFP.

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