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Jonathan Nácar

jonathanjnd@ejecentral.com

Declarado amante de la democracia e idealista de la igualdad, la repartición de la riqueza y de la paz en México, uno de los flautistas más reconocidos en el mundo admite que su paso por la política como diputado constituyente fue una de las etapas más infelices y de la que más se arrepintió; por ello, no volvería a incursionar ni como funcionario público, pese a que el presidente electo, Andrés Manuel López Obrador, le hizo una invitación para formar parte de su gobierno.

Este año, Horacio Franco festeja cuatro décadas de carrera, identificando la disciplina y el trabajo constante como los principales ingredientes en su receta para mantenerse vigente y con éxito.

Es evidente tu tendencia política y hay quien te identifica como amlover o pejezombie, pero ¿cómo te defines?

—Soy un amante de la democracia y amante de un país utópico donde ya no haya esta desigualdad y esta repartición de la riqueza tan terriblemente grosera y desigual, donde no haya esa corrupción tan terrible, donde no gobierne un crimen organizado coludido con la autoridad.

Agregó: “No soy un amlover, ni un pejezombie. Sí, bueno. A mí me gustan las ideas de Andrés Manuel porque es una gente que lleva años en la política, una gente muy honorable que ha luchado mucho. No me gusta todo de él, pero finalmente ahora que va a ser presidente, pues todos hay que apoyarlo. Siendo críticos y exigiéndoles cuentas y diciendo: ¡A ver, no, papacitos, no caigan en los mismos problemas y los mismos errores que cayeron los panistas y los priistas!”

Y lanza el cuestionamiento: “¿Cuándo se ha acabado la pobreza en este país? Nunca. Lo que sí estoy seguro de que van a querer hacer con Andrés Manuel es acabar con la pobreza. Va a costar mucho trabajo, no van a ser seis años, y él ya lo dijo, pero es un principio… Ojalá que ya con esto empiece a despegar y tal vez en 20 años, en 15, en 12 podremos ver resultados”.

Con esa visión, ¿por qué no incursionar en la política?

—Nunca, no, no. Ya estuve como constituyente porque me dejé embaucar. Me dejé engañar y fui muy ingenuo, No me dijeron que era para ser diputado. Pensaba que iba a ser consejero y sin honorarios, mejor. Porque yo ni del PRD, ni de Morena, ni del PRI, ni del PAN, ni de nadie quisiera recibir un solo peso.

Pero yo acepté y cumplí mi palabra, estuve ahí como diputado constituyente en una Asamblea donde no hicieron una Comisión de Cultura tan siquiera, donde a mí me habían incluido en la Subcomisión de ‘Buen Gobierno y de Derechos Indígenas’, ¿qué voy a saber de eso? Yo estaba ahí para cultura, hice mis propuestas, me trataron de comprar, me salí porque dije no, no, gracias. Yo corrupción ¡Nunca, nunca en mi vida!

Abundó: «No me interesa estar aquí (en la política); nunca más entre políticos. Puedo aconsejarlos, si me llaman, los aconsejo con todo gusto, pero no voy a pasar a formar parte de ese mundo en el que uno: no creo o no creí en ese momento; y dos, porque me representó la más infeliz época de mi vida, donde de veras me arrepentí de lo que había hecho, y lo primero que quería era salirme».

¿Te han buscado para formar parte del nuevo gobierno que encabezará López Obrador?

—Me ofrecieron un puesto y le agradezco mucho a Andrés Manuel que haya pensado en mí para un cargo público, pero no lo puedo hacer, no soy para eso. Mi único poder está en el escenario y en la academia. Todo lo demás se podrán imaginar, que hasta soy actor porno o Presidente de la República, pero no lo voy a poder hacer.

Y respecto a la figura presidencial, ¿cómo deja el gobierno de Enrique Peña Nieto al país?

—Me da mucha tristeza que haya sido (el presidente) realmente tan vilipendiado, pero con justa razón. Qué pena que desaprovechó una oportunidad tan buena, pero obviamente no está ahí porque haya querido. Lo tuvo que hacer. Si él dice que Rosario Robles es un chivo expiatorio, yo digo: ‘bueno, él es el chivo expiatorio de sus padrinos y de quienes lo pusieron ahí’.

Insiste: «El hombre (Peña Nieto) no tiene ni el perfil de estadista, ni tiene la inteligencia, ni la sensibilidad como para poder ser un Presidente. ¡Sorry! Pero mucha gente allegada a él dice que es muy buena gente, y no lo dudo. Pero para gobernar un país no necesitamos sólo una gente con calidad humana. Necesitamos, aparte de eso, a alguien con un concepto de estadismo, con un concepto de cambios estructurales que él dijo querer hacer, pero que no beneficiaron a nadie o a muy pocos…”

—Y continúa: “también de ser muy laxo con sus compadritos a los que les deja, a los Hinojosa Cantú que, pues obviamente tienen su futuro asegurado. Yo nada más les pregunto a ellos y ojalá me pueda contestar alguno de ellos ¿Para qué quieren tanto dinero?”.

¿Y en Derechos Humanos, cómo estamos?

—Pues con tantos asesinatos y tanta discriminación lo veo muy mal. Estamos como medio que yendo para atrás y medio que no, y necesitamos leyes más estrictas y mejores para la protección de todos y la igualdad de derechos, nada más.

¿Cuáles son los problemas que han empeorado?

No había esta violencia tan grande que hay ahora, y es finalmente la cuestión de la doble moral, ¡Otra vez en la pinche doble moral mexicana! Y gringa también, porque Estados Unidos dista muchísimo de ser una democracia, pero en ese sentido tenemos el hecho de negar la legalización de las drogas, negar finalmente la educación a la gente a que no se meta ninguna droga, todo eso ha atrasado tremendamente a esta región (…)

Porque Estados Unidos se duerme muchos en sus laureles, pero ¿Quién consume la droga? ¡Que no se hagan pendejos, los gringos las consumen más que aquí!, entonces, que no se hagan idiotas y que eduquen a su gente que ya no se metan nada; que el gobierno mexicano se faje los pantalones y en un momento dado ya tengamos una madurez política, social y democrática para poder decir aquí sí se van a legalizar esas mierdas (drogas). Pero vamos a educar a la gente a que no se las meta y vamos a empezar a controlarlas como lo hicieron en Suiza, en Holanda, en toda Europa.

En otro tema, a Sergio Mayer le diste el beneficio de la duda al frente de la Comisión de Cultura del Congreso, pero ¿cuál es tu pronóstico para la cultura y las artes en la Cuarta Transformación?

—Me convenció bastante porque como es un empresario que no está inmerso en la cultura, obviamente, pero que quiere esa transversalidad entre secretarías del gobierno lopezobradorista (…) Podrán convertir a la cultura en una empresa rentable y no ya tan sempiterna a lo paternalista, patrocinada por el gobierno, como lo fue desde el priismo de los años 40. Lo que dijo Sergio (Mayer) de involucrar a la cultura y las artes de poder hacerla una cuestión rentable y no patrocinada por el gobierno se me hizo que le iba a dar un aire fresco. Lo que yo sí le pido es precisamente siempre estarse dejando aconsejar por todos nosotros, la comunidad cultural, que nos oigan y que no pongan esa barrera de hormigón que pusieron los priistas.

Has dicho que la música de banda no te gusta y hasta te irrita, ¿y el reguetón?

—Conozco muy poco de reguetón. Me parece que hasta cierto punto está representando una actualidad y necesidades artísticas para soltar ciertas cuestiones reprimidas de la juventud, pero en un momento dado no lo están haciendo con los elementos que deberían, inteligentes, críticos. Estamos hablando de métodos muy agresivos y que en un momento dado a los jóvenes los confunden. Y no es que los confundan porque sean malévolos, sino porque los chavos no tienen la entereza mental ni emocional para prejuzgar claramente lo que en una canción se dice, y nada más imitan conductas. Pero no son conductas malas. No me asusta el perreo.

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¿Qué ha sido lo más difícil que has tenido que superar en tu carrera profesional?

—Es una cosa en la que no tengo reparo en hablar. Ser mexicano. Estar en un país donde la música clásica no existe a nivel mundial; ser hijo de nadie, no estar dentro de la dinastía de castas que tenemos en México, o sea mi papá era cantinero y mi mamá era sirvienta, y el salir adelante obviamente te cuesta más trabajo; y que no me digan que no, porque es cierto, ¡somos clasistas, racistas, y vivimos en una sociedad de castas de closets! Somos tan hipócritas y tan de doble moral que no nos atrevemos a decir que sí somos de castas.

Prosigue, “me costó mucho trabajo, ha sido en realidad muy difícil y más aún como artista de proyección internacional”.

¿Qué ocurre en ese sentido, cuál ha sido tu experiencia?

Los managers de música clásica en el mundo son muy conservadores y estereotipan cualquier cosa y cuando ven a un flautista de pico, que en primera ni conocen el instrumento, ni conocen sus posibilidades. Son muy homófobos, muy de buenas costumbres y son gente muy de derecha en realidad (…) No empato con el artista típico clásico de las buenas costumbres, muy moralino, muy bien vestidito y como que les cuesta trabajo aceptar y entender.

Por ejemplo, refirió, “me querían contratar en Silicon Valley hace un par de años y dijeron: no, este maricón no entra aquí. ¡Ah, claro que no! Si piensan así me importa un comino, porque yo siempre he dicho que el que discrimina es el que está enfermo. Tengo mucho trabajo y soy muy feliz haciendo lo que hago. No me importa tocar en Silicon Valley cuando puedo tocar en lugares como, no sé, Iztapalapa, donde precisamente puedo modificar la vida de mucha gente”.

Dirección. En 1993, Horacio Franco creó el ensamble vocal e instrumental de música barroca que en un principio se tituló Capella Cervantina, pero que al paso del tiempo derivó en la Capella Barroca de México, de la que sigue siendo director.

¿Podría decirse que de lo más complicado que has superado vienen tus mayores logros?

—Exactamente. Por eso estoy muy orgulloso, porque puedo desnudar mi alma y mi cuerpo a la gente y decir nada de lo que ven aquí, nada, nada, es producto de la gratuidad de alguien, o de la influencia del palancazo. Todo lo he conseguido por mi puro trabajo, y claro, por la administración de mi carrera que empieza con la solidificación de una técnica, de una ética, de una disciplina, de una constancia y de un rigor, ósea tienes que tener eso para llegar a lograr algo.

¿En eso ha consistido tu éxito?

—El éxito de cualquier carrera es el estar consciente de que nada se logra como fuego fatuo, nada se logra con un padrino político que tengas y que te lance al estrellato, nada se logra con dinero que te inyecten a tu carrera para que te vuelvas una figura pública, reconocida por el público; pero no por tus colegas, y que en un momento dado no te sustentes en nada…

Y reveló: “La vida de un músico es bastante, no sacrificada, pero sí de bastante rigor, entereza y disciplina. Pero nada suple a eso en un largo plazo, es decir, lo que la vida me ha demostrado es que, si te gusta obviamente, estás convencido, y estás convencido de que tienes facultades genéticas para eso. Porque si no las tienes ni te metas. Yo tuve la fortuna de descubrir que tenía muchas facultades genéticas y además que me fascinaba. Entonces, desde los 11 años me volví un freak de la música clásica y no quise hacer otra cosa, pese a la voluntad de mis papás que no querían que estudiara música y que en un momento dado pues casi me prohíben y me condicionan a que estudiara otra carrera”.

Un reto complicado

—Todo tiene que ser dispuesto y contemplado a largo plazo. La carrera de música no es sacrificar mucho porque si ya estás haciendo lo que te apasiona y es para lo que sirves. Pero sí te va a implicar mucho esfuerzo y muchas veces es ese esfuerzo el que la gente no quiere o no tiene idea de cómo es. La gente cree que ya con tocar un instrumento o tener una voz linda ya la puedes hacer, y no. Implica muchísimas horas de transpiración o sea realmente como decían por ahí es un 10% de inspiración y un 90% de inspiración.

¿Qué momento es el que estás viviendo y cómo llegas a estos 40 años de trayectoria?

—La vida me ha demostrado que, con entereza, rigor, disciplina, fuerza y constancia, las cosas se pueden lograr muy bien, o sea, haciéndolo (de manera) transexenal. He llegado sano por fortuna y con mucha energía todavía para los siguientes años que me queden. Con muchas ganas de tener, ante todo, buena salud.

Y sobre lo que los demás piensan de ti, ¿qué virtudes y defectos perciben?

—“Soy muy guasón, me gusta mucho bromear entre los ensayos. Eso lo herede de mi papá; otra (virtud) es que soy muy disciplinado y me aprendo muy bien las cosas de memoria, y otra, pues que cómo le hago para hacer tantas cosas a la vez y no deteriórame”.

Sobre lo negativo que ven en él, Horacio se queda pensativo unos instantes y dice: “no sé porque no me entero. Hay algunos colegas músicos muy conservadores que me ven mal por ser tan abierto, por ser tan gay y bueno están muy acomplejados porque vinieron a México y no han podido hacer carrera y eso les frustra mucho. Entonces ven que el gay sí la ha podido hacer y tienen envidia, tienen celos. Hablan muy mal de mí, pero como a mí no me permea eso. En verdad no me importa. O sea, ellos siguen su camino y yo el mío. Podrán decir de mi lo que quieran menos que soy deshonesto.

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