La elección que construimos todas y todos

7 de Agosto de 2026

La elección que construimos todas y todos

Columna invitada_Redes

Felipe Alfredo Fuentes Barrera

Antes de trabajar en el Instituto Nacional Electoral (INE), tenía conocimiento de que el proceso electoral implicaba diversos procedimientos. Sin embargo, nunca imaginé la magnitud del esfuerzo humano y organizativo que se requiere para asegurar que todas las personas con credencial para votar puedan ejercer su derecho. No me había detenido a dimensionar todo lo que debe estar en marcha para que, el día de la jornada electoral, todo funcione correctamente: las urnas instaladas, las boletas listas, las mamparas colocadas, las y los funcionarios debidamente capacitados y los materiales distribuidos con precisión y puntualidad.

No lo dimensionaba. No imaginaba la magnitud del esfuerzo, la complejidad de la logística ni el nivel de compromiso ciudadano que hay detrás de ese momento tan simple pero tan poderoso: el momento de votar.

Pero ahora, desde dentro, lo he visto con mis propios ojos. He sido testigo del engranaje humano y organizativo que se pone en marcha mucho antes de que inicie una campaña. Y puedo decir con total certeza: nada ocurre por arte de magia. Cada elección es el resultado de un trabajo silencioso y monumental, de una coordinación impecable entre millones de ciudadanas y ciudadanos comprometidos con nuestra democracia.

Este proceso electoral extraordinario, en el que por primera vez en nuestra historia elegiremos a quienes impartirán justicia en México, no se materializa por sí solo. Es el resultado de un trabajo titánico y minucioso en el que participan desde funcionarios del INE hasta ciudadanos voluntarios. Todas y todos hacen posible algo tan sencillo y a la vez tan trascendental: que casi 100 millones de mexicanas y mexicanos puedan ejercer su derecho al voto.

Desde quienes diseñan las boletas y las imprimen, hasta las miles de personas que colaboran en el traslado de los materiales, sin olvidar a quienes organizan las mesas, capacitan a los funcionarios de casilla, reciben nuestros votos y cuentan cada sufragio con total rigor y transparencia, todos ellos conforman una admirable maquinaria ciudadana.

Esta labor representa también una expresión más de la experiencia acumulada por esta Institución, del conocimiento técnico, del aprendizaje histórico y del profundo compromiso democrático que distingue al INE. No es casualidad que este instituto haya sido reconocido a nivel internacional: es el fruto de décadas de evolución institucional, de procesos perfeccionados elección tras elección, y de una convicción compartida de que cada voto cuenta y cada persona importa.

Por eso, este esfuerzo merece algo más que nuestro reconocimiento. Merece nuestra participación activa. Votar no es solo un derecho: es una forma de honrar el trabajo silencioso y comprometido de millones. Pero, más importante aún, es tomar en nuestras manos el rumbo del país.

Este 1 de junio tenemos una oportunidad histórica: por primera vez vamos a poder elegir a las personas que formarán parte del Poder Judicial. Es un momento clave para decidir cómo queremos que se imparta la justicia en nuestro país. Salir a votar es más que marcar una boleta, es alzar la voz y construir, entre todas y todos, un futuro más justo. Participa y sé parte de la historia.