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Jonathan Nácar

Lo que negoció con el Departamento de Justicia de Estados Unidos aún es un secreto. Por lo pronto, este jueves, el exgobernador Tomás Yarrington Ruvalcaba consiguió que se le retiren cargos y aparentemente una sentencia reducida. Aceptó ante la Corte federal de Houston, Texas, un cargo de conspiración para cometer lavado de dinero. Que puede ofrecer a cambio de los beneficios, además del pago de una multa millonaria, el priista podría haberse comprometido a ofrecer información sobre las operaciones del crimen organizado en el norte del país, y la posible relación con funcionarios públicos.

Luego de una audiencia que, de acuerdo con medios estadounidenses, duró media hora, el gobierno de ese país desestimó los cargos de robo, vínculos con el crimen organizado, asociación delictuosa y fraude entre otros, de los que derivó la indagatoria en su contra. A cambio, quien fue el candidato del PRI a la presidencia de México en 2005 aceptó haber recibido 3.5 millones en sobornos ilegales, que utilizó para adquirir propiedades de manera fraudulenta en Estados Unidos.

De acuerdo con un comunicado del Departamento de Justicia estadounidense, el exmandatario admitió haber recibido dicha cantidad a cambio de hacer negocios en la entidad que gobernó entre 1999 y 2005. Con el dinero, reconoció ante la jueza de distrito Hilda G. Tagle, Yarrington Ruvalcaba utilizó prestanombres y compradores nominados para la compra de propiedades en ese país con el dinero de los sobornos.

Al aceptar su declaración de culpabilidad, la jueza federal anunció que fijará la sentencia en una fecha posterior, aunque hasta ahora el expolítico detenido en abril de 2017 con identificaciones falsas en Italia, podría enfrentar una condena de 20 años en una prisión federal.

Como parte del acuerdo con la Fiscalía, el exgobernador acordó la pérdida de un condominio Port Isabel, el cual adquirió a través del mismo esquema de lavado de dinero con el que se hizo de bienes raíces, automóviles y otros artículos personales. 

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