Foto: Cuartoscuro

Compartir

Redacción ejecentral

Esta semana, después de que se habló de cómo el abogado Paolo Giuseppe Martínez Ruiz se había convertido en director general de la Primera Visitaduría de la CNDH, con 14 años de experiencia peeero en atención a quejas de turismo, litigios laborales en el sector salud, investigaciones y analista de casos de corrupción, y como capacitador electoral, oséase sin el perfil para ser el personaje que lleva las investigaciones más sensibles de la Comisión, incluida la desaparición de los 43 normalistas de Ayotzinapa; pues resulta que se dieron dos órdenes, la primera fue que ninguno de sus subalternos podría acercarse a su oficina ubicada en el quinto piso de Luis Cabrera, solamente personal autorizado y de confianza, para impedir fugas de información, y la segunda, el pedir hablar muy bien de su trabajo a medios amigos, incluso mencionando avances significativos en sólo tres meses en el caso de los normalistas, todo con tal de retenerlo y que no sea otro servidor público que por no cumplir el perfil debe dejar la CNDH. 

Compartir