Compartir

Manuel Lino / 
LOS INTANGIBLES

En la conferencia de la Secretaría de Salud del pasado jueves 26 de marzo, se comentó acerca de la nueva variante B.1.1.222 que, tras adquirir la mutación T478K pasó de representar el 5.26% de las muestras del coronavirus SARS-CoV-2 secuenciadas en México en octubre de 2020 a estar presente en 87% de las muestras de febrero de 2021. 

De acuerdo con el boletín de la SSa, “el director general de Epidemiología, José Luis Alomía Zegarra, resaltó que esta mutación se ha mantenido activa en enero y febrero, aun cuando son meses con disminución sostenida en la intensidad epidémica”. Sin embargo, la variante llamada B.1.1.222 + T478K no sólo se mantuvo activa, creció.

La posición 478 en la proteína espiga (S) se encuentra muy cerca del sitio de unión entre ésta y el receptor ACE2 de las células humanas, el cual permite la entrada del SARS-CoV-2; también forma parte del sitio al que se unen los anticuerpos para neutralizar al virus. 

La mutación T478K significa que el aminoácido tirosina que se encuentra en esa posición es cambiado por otro aminoácido llamado lisina. Un estudio encontró que una mutación en 478 confería resistencia a los anticuerpos y los autores añaden que “es de esperar que la mutación T478K tenga un mayor impacto en la neutralización”. Además, la mutación T478K se identificó en un experimento de evolución in vitro para descubrir mutaciones con mayor afinidad por ACE2.

El mismo estudio reporta que “los análisis filogeográficos sugieren que la variante B.1.1.222 surgió en México a mediados de septiembre de 2020”, de donde habría llegado a 48 de 50 estados en Estados Unidos, sobre todo a Texas, California y Nueva York, aunque en este último estado aún representa una fracción menor de los coronavirus circulantes.

El linaje B.1.1.222 puede ser portador de otra mutación, llamada P681H, que diversos estudios indican que podría conferir mayor transmisibilidad.

Según un modelo matemático hecho por investigadores del Centro de Investigación del Cáncer Fred Hutchinson en Seattle, no es suficiente que una variable sea altamente transmisible y capaz de evadir anticuerpos. También necesita un evento de súper propagadores para establecerse en una población. Con 87% de los casos de febrero, cabe pensar que B.1.1.222 – T478K ya lo tuvo.  

Compartir