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Nadia Rodríguez

“Mi cuerpo, mi decisión”, consigna que se ha escuchado en innumerables protestas feministas, es una utopía para millones. En 57 países en desarrollo la mitad de las mujeres no pueden decidir sobre su sexualidad, métodos anticonceptivos o atención sanitaria.

El informe anual sobre el Estado de la Población Mundial de Naciones Unidas (ONU) indica que existe una estrecha relación entre el nivel educativo de las mujeres y su poder de decisión, por lo que aquellas que carecen de estudios son más vulnerables.

“El hecho de que casi la mitad de las mujeres aún no puedan tomar decisiones acerca de si desean o no tener relaciones sexuales, usar anticoncepción o buscar servicios de salud debería indignarnos a todos (…) en esencia, cientos de millones de mujeres y niñas no son dueñas de sus propios cuerpos. Sus vidas son gobernadas por otros”, dijo la directora ejecutiva del Fondo, Natalia Kanen.

De acuerdo con el informe, 71% de los países garantizan el acceso a servicios de maternidad integrales, 75% dan acceso pleno y equitativo a la anticoncepción y un reducido 56% tiene leyes y políticas que apoyan la educación integral en sexualidad.

Además, 43 países no cuentan con legislación que aborde el problema de la violencia sexual durante las relaciones de pareja, mientras que en la región de África Subsahariana las principales vulneraciones que sufren las mujeres incluyen la violación, la esterilización forzada, las pruebas de virginidad, la mutilación genital femenina o el matrimonio infantil.

La situación en México no es distinta, ONU detectó que hay mujeres que aceptan las exigencias sexuales de los hombres como canje para lograr más independencia para sus proyectos económicos y personales. 

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