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Elizabeth Hernández

Cuando Isabel llegó a la sala de emergencias de un hospital privado al poniente de la Ciudad de México, los médicos pensaron que sufría un infarto debido a la rigidez de su cuello y el intenso dolor que le impedía mover por completo el brazo izquierdo. Una tomografía de urgencia y una pregunta en el cuestionario de admisión bastaron para descartar inmediatamente este diagnóstico, y esclarecer que su grave estado de salud era una secuela de la infección por Covid-19 que había superado días antes.

El diagnóstico fue contundente: Isabel tenía una hernia severa en 4 cervicales con inflamación en diversos músculos y en la caja torácica a consecuencia de la Covid-19. Aunque para ella no tenía sentido, los médicos le explicaron que esta serie de complicaciones forma parte de las secuelas que el nuevo coronavirus produce en el sistema motriz, y que pueden derivar en cirugías de columna vertebral o incluso la pérdida de movimiento en alguna extremidad.

La recuperación de Isabel a las secuelas del nuevo coronavirus fue más complicada que la enfermedad misma. No sólo tuvo que permanecer una semana hospitalizada; la mitad de esos días los pasó con morfina para lidiar con lo que ella describió como el dolor más fuerte, intenso y prolongado de su vida. Una vez en casa la recuperación siguió con más de 35 sesiones de fisioterapia, pero esto no evitó que fuera sometida a una cirugía ambulatoria para bloquear una de las cervicales dañadas para intentar salvar la movilidad en su brazo izquierdo.

Su caso no es único ni excepcional. Como Isabel, millones de personas en México han enfrentado diferentes secuelas derivadas de la infección por Covid-19 sin que exista presupuesto, infraestructura o un plan detallado para su atención por parte de las autoridades ni federales ni estatales.

Es tan grave que las secuelas provocadas por el coronavirus podrían abrir la puerta a una segunda crisis sanitaria en el país, más prolongada y con efectos directos en la calidad de vida de las familias. De hecho, el ya debilitado sistema de salud nacional no está preparado para atender estas complicaciones que supondrán una mayor carga de morbilidad para México en los próximos años.

No invertir en la infraestructura de salud necesaria para atender todas las complicaciones derivadas de la Covid-19, —que van desde reducción de capacidad pulmonar, fatiga extensa o falta de concentración, hasta afectaciones cardiacas, ceguera, problemas neurológicos, pérdida de la audición, coagulación extrema o fallas multiorgánicas—, se traducirá en el debilitamiento de la fuerza laboral mexicana, la calidad de vida y finalmente en la economía del país, que tendrá que lidiar con las cicatrices que la pandemia ya ha ocasionado.

30 por ciento de las personas recuperadas de la Covid requerirán algún tipo de ayuda secundaria o desarrollarán alguna enfermedad relacionada.

El costosísimo precio de las cicatrices 

Disminuir los contagios causados por el nuevo coronavirus es tan sólo el primer paso para superar la mayor crisis de salud del último siglo. A las vacunas y tratamientos para controlar a este microscópico enemigo deberán sumarse los esfuerzos para mitigar las múltiples secuelas que esta enfermedad causa en el cuerpo, y cuyo impacto no ha sido considerado de forma especifica ni en los planes, ni el presupuesto sanitario del país.

En números parciales se necesitaría una inversión cercana a los 2 mil millones de pesos sólo para atender las secuelas menos complicadas de la mitad de los casos reconocidos por el gobierno federal. Sin embargo, estimaciones hechas por otros modelos matemáticos apuntan a que 50 millones de personas se han contagiado de Covid-19 en México, y que de estos al menos un 30% requería algún tipo de ayuda secundaria o desarrollará alguna enfermedad relacionada al nuevo coronavirus, lo que dispararía el presupuesto más básico a casi 30 mil millones de pesos sólo para este rubro.

Pero este presupuesto corresponde a un escenario modesto en donde sólo se atienden complicaciones poco severas como las terapias para recuperar la capacidad pulmonar o dolores corporales leves y moderados. Las secuelas que la Covid-19 deja a su paso pueden significar un gasto de cientos de miles de pesos por persona, y una perdida importante de la calidad de vida, y para el país una pérdida de su fuerza productiva. Y hasta el momento una respuesta a este problema no se ha incluido en algún programa de salud pública.

2000 millones de pesos es lo que se necesitaría invertir para atender las secuelas menos complicadas.

Laura, quien enfermó a finales de noviembre por Covid-19, ha tenido que pagar más de 100 mil pesos en el tratamiento de las secuelas que le dejó el nuevo coronavirus y que pusieron en riesgo su vida casi un mes después de superar el contagio. Su caso también comenzó con síntomas leves y una recuperación relativamente rápida a la primera infección; más allá del cansancio, la falta de concentración en algunos momentos o el ardor en los ojos nada podría advertir del peligro silencioso que se desarrollaba en su cuerpo.

En su caso los primeros síntomas de Covid-19 también incluyeron diarreas, un signo que cada vez es más común dentro del diagnóstico de esta enfermedad, y que puede indicar la prognosis del contagio hacia un sistema diferente al respiratorio, una parte clave dentro de las secuelas de Laura, quien después de un mes descubrió que los coágulos formados por el nuevo coronavirus se habían alojado en su colon hasta que explotaron, se infectaron y provocaron una fístula que tuvo que ser operada de urgencia.

A pesar de tener seguro de gastos médicos mayores, la urgencia y la poca disponibilidad de camas al momento de esta complicación hicieron que Laura tuviera que gastar 103 mil pesos para atender esta secuela en un hospital privado, una cantidad que resulta imposible de cubrir para una gran mayoría de personas que dependen de un sistema de sanidad público que no tiene los recursos materiales o humanos para afrontar las secuelas que está dejando a su paso la pandemia.

›Existen tantas secuelas de Covid-19 que resulta irresponsable enfocar la atención sólo en las más comunes; además, con el paso del tiempo se ha confirmado que más del 50% de los pacientes que se recuperaron de la forma grave de esta enfermedad tendrán complicaciones crónicas relacionadas al corazón, el cerebro u otro órgano principal como el páncreas o el estómago.

“Gastos menores”

Un enfermo de Covid-19 con síntomas de leves a moderados y que se trata en casa, puede llegar a gastar hasta 10 mil pesos en medicamentos, estudios y consultas médicas para evaluar su progresión. Esta cantidad puede quintuplicarse si es necesario contratar
un tanque o un concentrador de oxigeno, que es un indicador innegable de que el paciente requerirá al menos de terapia pulmonar.

En promedio, una sola sesión de terapia respiratoria en la Ciudad de México tiene un precio de 900 pesos, lo que no incluye los medicamentos necesarios para esta etapa o los instrumentos especializados que pueden ayudar a recuperar parte de la capacidad pulmonar perdida. En su lugar miles de enfermos recurren a alternativas menos efectivas o dejan de lado esta opción sin considerar los efectos a futuro.

Amenaza. No invertir en la infraestructura necesaria para atender las complicaciones de la Covid se traducirá en el debilitamiento de la fuerza laboral.

Adán, recolector de basura en la Gustavo A. Madero, enfermó como muchos otros de sus compañeros mientras trabajaba en una de las actividades esenciales de cualquier ciudad. Sus síntomas lo llevaron a pasar más de 15 días en un hospital del sector salud, y para cuando fue dado de alta, la lista de recomendaciones y cuidados que debía seguir parecía simplemente inalcanzable para alguien con sus ingresos, no sólo por los medicamentos, sino por una serie de estudios que debía realizarse para monitorear su recuperación.

›Las secuelas llegaron casi de inmediato, Adán no pudo volver al trabajo porque su respiración se entrecortaba con sólo un par de pasos; el dolor de cabeza y la fatiga lo hicieron volver a una consulta externa en donde le recomendaron una serie de ejercicios para rehabilitar sus pulmones, que según la única placa que le tomaron en el hospital, tenían una pérdida de cerca del 30% de su capacidad, y para los que necesitaría un aparato que se utiliza para este tipo de terapias que puede costar entre 250 y 400 pesos, algo que sustituyó con un par de globos que compró por una fracción de ese precio.

Ni siquiera este tipo de terapias que son las más comunes entre los pacientes que superaron a la Covid-19 pueden ser cubiertas en su totalidad por los servicios de sanidad, por lo que la Secretaria de Salud se vio obligada a incluir dentro de la página oficial de coronavirus, una serie de videos desarrollados por la Fundación Teletón con ejercicios específicos para recuperar la capacidad pulmonar y así atender a quienes no tendrán espacio dentro de un centro de rehabilitación público.

En riesgo. México fue colocado como la sexta nación más vulnerable ante las secuelas de la Covid.

Pero no todas las secuelas se pueden atender a distancia o a través de videos. De hecho, gran parte de la morbilidad que causará la pandemia en un futuro está enfocada en padecimientos crónicos que se desarrollaron debido al contagio como pueden ser la hipertensión activa e incluso un tipo de diabetes juvenil que se ha detectado en casos de menores de 15 años que debutarán poco después del contagio y sin tener antecedentes familiares.

Cálculos elaborados por diversos especialistas en salud pública indican que los países con economías en desarrollo como México, deberán duplicar el presupuesto en sus programas de salud pública para lograr resanar las heridas que la pandemia causó entre las poblaciones más vulnerables, e incluso señala que se deberán crear modelos que permitan localizar y medir las afectaciones que tendrán estos pacientes en un futuro.

Señales en común. Los pacientes con secuelas graves iniciaron con síntomas de Covid leves y una recuperación relativamente rápida.

Sin presupuesto en salud

El alcance que tendrán las secuelas por Covid-19 en distintos aspectos de la vida es un fenómeno en desarrollo que aún no prueba su impacto total, pero que según expertos en diversas materias podría considerarse como una pandemia paralela en la que el riesgo de los sectores que ya fueron golpeados por el coronavirus se multiplicará.

Un estudio de la consultora internacional Oxford Economics alerta sobre la poca atención que se ha puesto a las secuelas de Covid-19, que en términos generales podría causar una reducción de hasta 25% en algunas naciones con mercados emergentes. El documento señala que México se encuentra en un umbral de riesgo en donde su Producto Interno Bruto (PIB) podría disminuir por esta causa.

El sector salud recibió un aumento de 129 mil millones de pesos para este año, lo que representa 8.4% más que el asignado en un periodo sin pandemia

Este reporte internacional, que mide 31 variables de salud, economía y desarrollo, sitúa a nuestro país como la sexta nación más vulnerable ante las secuelas de la Covid-19, e incluso menciona que una de las consecuencias inmediatas de este fenómeno es la pérdida de valor del peso frente a otras monedas, situación que se repite en otros países golpeados fuertemente por la pandemia como son Brasil, Indonesia y Sudáfrica.

Cálculos de esta consultoría inglesa colocan a México en un cuadrante en donde los efectos de la Covid-19 causarán grandes rezagos que se acompañarán de poco crecimiento económico y pérdida del poder adquisitivo, una mezcla que se podría potenciar con el desgaste de los sistemas de salud públicos que no podrán garantizar atención suficiente para tratar estas complicaciones.

Gastos. La urgencia y la poca disponibilidad de camas obliga a las personas a usar servicios privados.

La atención enfocada para las secuelas de la Covid-19 no forma parte de ninguno de los planes operativos que el sector salud presentó para este año. Por lo tanto, tampoco se tiene asignado un presupuesto específico para este rubro o crear programas que puedan detectar complicaciones menos frecuentes pero más graves de esta enfermedad o algunas patologías, como la pérdida de visión, que podrían desarrollarse en gran parte de los pacientes en los próximos años.

De hecho, el sector salud recibió un aumento de 129 mil millones de pesos para este año, tan sólo un 8.4% más que el asignado en un periodo sin pandemia, y del cual más del 80% está destinado a pago de pensiones. 

Al revisar el proyecto de acciones para 2021 no se detectó la creación de espacios de rehabilitación o la contratación de personal especializado en este rubro, por lo que no se puede advertir un cambio sustancial en materia de terapia de recuperación ya sea para Covid-19 u otros padecimientos que lo requieran.

Peligro mortal. De no tratarse, las secuelas de la Covid pueden provocar decesos.

Un México más enfermo 

A un año de la confirmación del primer caso de Covid-19 en México, los retos que enfrenta el sistema de salud pública se han multiplicado hasta ponerlo en un límite en donde todas sus carencias y huecos se desnudaron crudamente sin que esto provocara siquiera un cambio que podría disminuir el impacto que producirán las múltiples secuelas que la pandemia dejó en el país.

Las diferentes terapias de recuperación deberían ser el eje de esta estrategia de salud, pero también se debe considerar ampliar y mejorar los sistemas de detección de padecimientos asociados a la Covid-19, o en peor de los casos, a las secuelas que causarán un grave aumento en la morbilidad nacional, así como la pérdida de años de calidad de vida en millones de personas que, sin saberlo, viven aún en riesgo.

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