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Olinka Valdez

Usar o no cubrebocas es una disyuntiva que en México es todavía un tema relevante, a pesar de que el país se mantiene en el sexto lugar mundial de contagios, y el tercero en el número de decesos, con con 424 mil 637 casos positivos y 46 mil 688 decesos. 

Al inicio de la pandemia, a finales del año pasado, la Organización Mundial de la Salud (OMS) recomendó el uso de mascarillas a las personas que dieran positivo al virus, y mostraran síntomas de la enfermedad; al igual que a los cuidadores de personas. 

Los expertos aseguraron entonces, que las mascarillas no ofrecían una protección tan confiable porque los resultados de las investigaciones mostraban que el virus se contagia por la emisión de gotículas, y por el contacto con superficies contaminadas. 

El nivel de protección era útil sólo en ciertas situaciones, principalmente en espacios cerrados, pero no sustituía las medidas básicas de higiene recomendadas para frenar el avance de la pandemia. 

En México, el subsecretario de Prevención y Promoción de la Salud, Hugo López-Gatell, dijo que el uso del cubrebocas era recomendable para las personas que hubieran dado positivo a una enfermedad. 

Los cubrebocas son dispositivos que tienen un efecto mecánico de retención de las partículas líquidas que provienen de la nariz, la boca, la faringe, que son el medio por el que se transitan muchos agentes infecciosos que causan enfermedades respiratorias. Basado en este principio, cuando existe una enfermedad epidémica se ha considerado que potencialmente pueda usarse un cubrebocas para evitar el contagio”, dijo el funcionario en conferencia de prensa realizada el 27 de abril, cuando el país ya reportaba mil 434 muertes por Covid-19. 

Dos días después, el presidente Andrés Manuel López Obrador, explicó su reticencia a utilizar cubrebocas a partir de las recomendaciones del vocero único del gobierno frente a la pandemia:  “No me pongo el cubrebocas porque no me lo recomienda Hugo, le pregunté y él ya tiene una explicación sobre eso, pídansela. Yo le hago caso”, dijo. 

Frente a los cuestionamientos a López Gatell, que en algún momento también lo responsabilizaron de la conducta del Ejecutivo, el epidemiólogo apostó por utilizar públicamente una mascarilla al término de la Jornada Nacional de Sana Distancia, el 30 de mayo, para posicionar su uso durante la “nueva normalidad”. 

“En algún momento se interpretó que yo era enemigo del cubrebocas, pero no es el caso. ¿Por qué hoy sí y antes no?”. Porque el énfasis primero era en quedarse en casa. Ahora que concluya la Jornada Nacional de Sana Distancia, se vuelve un elemento auxiliar en espacios cerrados, como el transporte público”, argumentó.

Contrapunto

Diversos países emitieron recomendaciones a la población para utilizar los barbijos en espacios públicos. En algunos lugares las sugerencias se convirtieron en disposiciones administrativas. En México, algunos gobiernos estatales recomendaron su utilización y en algunos casos, como en Jalisco, impusieron sanciones a los ciudadanos. 

Desde el gobierno federal, las autoridades aseguraron que la medida será recomendada como auxiliar en el combate a la pandemia, pero no obligatoria. 

Y aquí, cuando viene esta otra explicación, algunas personas se inquietan, que no lo vamos a hacer una medida obligatoria, desde el Gobierno de México, y eso no quiere decir que no lo recomendemos”, aseguró a finales de mes. 

En tanto, la mayoría de los ciudadanos incluyen los cubrebocas como parte de su indumentaria habitual; una especie de accesorio, que a la luz de las nuevas evidencias, no se podrá dejar de utilizar en el periodo inmediato, porque el virus llegó para quedarse. 

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