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Juan Carlos Rodríguez

“Conozco el acertijo”, afirma el diputado Porfirio Muñoz Ledo, el aspirante más aventajado en las encuestas para dirigir a Morena: “Andrés Manuel está acumulando fuerzas, sumando gente y afinando metodología para hacer sus grandes reformas en la segunda mitad de su sexenio”.

Desde su visión, el papel del partido debe ser quitarle obstáculos al Presidente de la República y facilitar la realización de esas transformaciones, aunque se abstuvo de detallar si serán políticas, económicas o sociales. “Andrés está entero y debe salir fortalecido de las elecciones intermedias de 2021”, subraya.

Ganador en las dos encuestas que se han realizado para elegir al futuro dirigente del partido en el poder, el veterano político se niega a aceptar que haya una tercera vuelta para un supuesto desempate con Mario Delgado.

Muñoz Ledo ya ve al futuro: “Yo estoy aquí porque quiero frenar la desviación ideológica del partido, quiero evitar que se descarrile y, lo más importante: quiero evitar que se haga pequeño el gobierno del presidente López Obrador”.

De acuerdo con el político de 87 años, el tabasqueño necesita los tres años posteriores a las elecciones intermedias para concretar su proyecto, escenario que se vería frustrado si se empalma la campaña de Marcelo Ebrard, a quien visualiza como pretendiente a la candidatura presidencial.

Andrés debe fortalecerse después de 2021, si no, no va a acabar su obra; se le va a encimar Marcelo Ebrard y se le va a acabar el sexenio, lo peor que nos puede pasar es que el sexenio de Andrés sea un sexenio corto”, reflexiona Muñoz Ledo, quien se compromete, de llegar a la dirigencia, a hacer de Morena un partido “en el poder” y no el partido “del poder”.

Muñoz Ledo dice tener una relación “entrañable”, de respeto y “telepática” con López Obrador, pues asegura que varias veces ha predicho los temas y posicionamientos que emplea el presidente en su mañanera. Aún así, aclara que sus vínculos con el mandatario son “de respeto, de coincidencia, pero nunca de subordinación”.

Desde su óptica, Morena posee los insumos para ser un partido que dure 100 años, ya que tiene los fundamentos ideológicos y el apoyo popular. Pero antes, sostiene, debe consolidar su estructura, democratizarse, ampliar el debate interno y auditarse. “En cuanto llegue, una de mis primeras acciones será auditar el partido”, expone.

Mi proyecto es construir un partido democrático, donde quepan todas las opiniones, que nadie se incline por ningún candidato, sobre todo los que buscarán una gubernatura”, asegura. “Que ninguna decisión sea contra los principios del partido. Coincidimos con Andrés Manuel, pero habrá debate interno, nada por consigna”.

Otra de las funciones relevantes del partido en el futuro inmediato, de acuerdo con Muñoz Ledo, es atajar las “bombas” que con frecuencia le caen al Presidente en su conferencia mañanera. Morena, dice el legislador, debe adelantarse a los problemas, procesar inconformidades y “echarle la mano al Presidente”.  

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