Foto: Cuartoscuro

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Juan Carlos Rodríguez

Cerca de las 22:20 horas la estructura del Metro, entre las estaciones Olivos y Tezonco, de la Línea 12, ubicada en la alcaldía Tláhuac, en la Ciudad de México, se desplomó.

Equipos de emergencias se trasladaron a la zona para atender la emergencia y remover los escombros, algunos lesionados pudieron salir por su propio pie, pero otros se quedaron entre los escombros y los metales torcidos.

ejecentral obtuvo algunos testimonios de los testigos de este aparatoso accidente en la Línea 12 del Metro de la CDMX que dejó al menos 23 muertos y más de 60 lesionados.

Foto: Cuartoscuro

Adrián Vázquez, vecino de la colonia Buena Suerte, cercana a la estación Olivos, se encontraba caminando hacia el metro cuando la estructura se desplomó. Cuenta que tras un estruendo se levantó una gran polvadera, que imposibilitó su visión por algunos momentos, pero cuando se aclaró las personas se comenzaron a acercarse a curiosear.

“En lugar de estar grabando con sus celulares ayuden a la gente a salir”, escuchó Adrián, fue el grito de una mujer que observaba incrédula lo que había sucedido, en ese momento, los vecinos comenzaron a sacar barretas y escaleras que les permitieron ayudar a algunas personas a salir de entre los escombros.

Pasaron unos 30 minutos para que comenzaran a llegar los elementos de emergencias, en ese tiempo ya habían ayudado a sacar a unas 15 personas, “todos con sangre y golpes evidentes”.

Adrián relata que abajo de la estructura de concreto quedó aplastado un coche rojo, con dos pasajeros, una señora y un señor, ella sacaba la mano y pedía ayuda para su esposo, que había resultado más lesionado.

“Era imposible ayudarla por lo pesado de la loza, solo había unos 10 centímetros entre el piso y la ballena, por dónde alcanzaba a sacar la mano”.

Otro vehículo que quedó aplastado fue un taxi, el conductor sobrevivió y logró salir de los escombros y fue llevado a una ambulancia para su atención.

Foto: Curtoscuro

Se escuchó un estruendo y luego gritos de auxilio

Los juegos no estaban en servicio por la hora, eran las 10:10 o 10:15 cuando se escuchó el estruendo, así lo relata Héctor Contreras Ramírez, 29 años, velador en los juegos mecánicos de Plaza Tláhuac, ubicada justo enfrente del lugar del terrible accidente en la llamada línea dorada del Metro de la Ciudad de México.

El hombre de 29 años cuenta que al caer el tren y la estructura, él y otras cinco personas corrieron en sentido contrario porque creían que los vagones iban a explotar.

Cuando bajó la polvareda y tuvo una mejor visión de lo que había pasado, él y sus compañeros de huída, se acercaron al lugar y escuchaban a la gente pedir auxilio. Hace énfasis en cómo las mujeres pedían llamar a las ambulancias para los ancianos, que estaban mal heridos.

Foto: Cuartoscuro

Un accidente que ya se veía venir

Antonio Santos Martínez, es un hombre de 52 años, que se gana la vida como vendedor de papas y botanas en la entrada del Vips que está justo enfrente a lo que ahora llaman “zona cero”.

Cuenta que lleva 20 años trabajando en ese lugar y asegura que un año después de construida la Línea 12, el tramo que hoy se cayó ya se había pandeado. Antonio detalla que fue después de varias denuncias que inspectores llegaron al lugar para “resolver el problema”, pero solo pusieron algunas placas de metal.

El comerciante relata que en el tramo entre Tezonco y Olivos se escuchaban golpeteos y rechinido cuando pasaban los trenes, situación que se agravó después del temblor de 2017.

Antonio cuenta que como el accidente fue justo enfrente a la salida de un Walmart, mucha gente se aglomero para “el drama”, lo que complicó la llegada y maniobra de las autoridades y servicios de emergencia.

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